Main menu:
INTRODUCCIÓN Y ARRAIGO DEL TEATRO NŌ EN OCCIDENTE: MÁS DE CIEN AÑOS DE BIBLIOGRAFÍA Fernando Cid Lucas |
![]() |
Para Irene
El teatro japones en los occidentales y en Occidente
|
El teatro Nō como modelo para el «nuevo teatro irlandés»: el caso de William Butler Yeats
Terminaba el epígrafe anterior aludiendo a que los textos de Fenollosa influyeron de manera decisiva en la forma de entender el teatro del poeta, dramaturgo e ideólogo de la causa irlandesa William Butler Yeats (1865-1939). Para Yeats fue trascendental topar con el Nō, ya que por la época en la que entra en contacto con él, a finales de la primera década del siglo XX, estaba planeando la renovación de la escena irlandesa, estancada aún en el estilo Realista, del que él mismo también había sido partícipe con piezas como The Countess Kathleen (1892).
|
![]() |
![]() |
Para ir entrando en materia, y aunque no dejó documento teórico alguno, permítanme al menos trasladar aqui el testimonio del general y luego presidente de los EE.UU. Ulysses Simpson Grant (1822-1885), legado político en Japón durante 1879. Allí se le agasajó con una funcion de Nō en su honor el 8 de julio, a la que asistió embelesado en todo momento y en la que representaron miembros de las más antiguas escuelas (ryo) dedicadas al teatro, como la Hōshō o la Kōngō, nacidas durante el siglo XV. Tras la representación, Grant se dirigió al ministro Iwakura Tomomi (encargado, entre otras cosas, del patrocinio y cuidado del Nō) y le insistió mucho en que dicho arte centenario no podía perderse, y debía el nuevo gobierno nipón velar por él. Juicios semejantes dejaron otros grandes políticos y viajeros, como Engelbert Kaempfer (1651-1717) o Ernest Mason Satow (1843-1929), quien, al parecer, fue un gran entusiasta de este arte centenario.
A la luz de los muchos estudios realizados hasta el día de hoy, tanto por japoneses como por occidentales, estas aseveraciones quedan ya un tanto desfasadas y no nos indican más que Aston se fijó más en el guión que en la representación, hablando desde y por el texto de las obras, e intentando el arriesgado ejercicio de parangonarlo con el teatro europeo, al que en nada se parece. Hoy, los teóricos están de acuerdo en que la representación perfecta de Noh es la sabia conjunción entre texto, danza y música y no la ejecución de estas destrezas por separado. |
Los japoneses sobre el Nō (fuera de su patria)
Existe, dentro de la labor de difusión del Nō en el extranjero, un pequeño aunque muy importante conjunto de trabajos y testimonios realizados por autores japoneses, aunque estuviesen radicados en tierras occidentales. A él pertenecerá el nombrado bailarín y coreógrafo Ito Michio (1892-1961), que ayudará a Yeats a escenificar At the Hawk’s Well en 1916 y quien encarnaría, además, el papel mudo de la guardesa/halcón (con diseño del vestuario del ilustrador Edmund Dulac). Michio trabajaría como danzante en propuestas tan innovadoras como coreografía para los Preludios del compositor ruso Scriabin o en diferentes montajes de Broadway, lo que nos confirma que sus intereses eran más trabajar como bailarín a la occidental que como difusor de su cultura teatral, no en vano desde muy joven lo encontramos trabajando ya en Europa, a lo que debemos añadir que sus conocimientos sobre teatro clásico eran bastante limitados, y tuvo más experiencia como intérprete de Kabuki que de Nō; aunque, sí que fueron de valor algunos consejos sobre los movimientos y los decorados usados en este género para el autor irlandés. |
![]() |
![]() |
El maestro Arthur Walley y la escuela de traductores Nō
Figura capital desde muy pronto, y cuyo magisterio aún se mantiene, será la del traductor inglés Arthur Walley (1889-1966), que ya ayudó a Pound a «dar a luz» la obra planificada por Fenollosa varias veces aludida ya en este artículo, encargándose de algunas cuestiones de traducción y de nomenclatura específica. Educado en la férrea disciplina de la Universidad de Cambridge, en 1913 lo tenemos trabajando como catalogador de las piezas orientales del British Museum. Poco después comenzará a publicar sus primeros artículos y traducciones en la revista The Little Review, impulsada por el ya aludido Ezra Pound. Desde entonces, su producción sobre asuntos de Extremo Oriente no hizo sino aumentar año tras año, dejando importantes traducciones y estudios sobre poesía clásica china y sobre diversos aspectos de la literatura nipona, como la traducción del Gengi Monogatari (1921-1933), del Makura no sōshi (1928) y algunos estudios sobre el Nō de entre los que merece destacarse The Nō Plays of Japan (19), que sigue siendo un texto fundamental para el estudio de esta forma de teatro y que incluye la traducción completa de diecinueve obras, más un valiosísimo aparato crítico que habla de la evolución del escenario Nō y algunas indicaciones sobre el Budismo y su vertiente Zen y su influencia a la hora de elaborar los textos dramáticos. Sin duda, uno de los trabajos más serios y profundos escrito en Occidente, respetado hasta nuestros días. Además, como Fenollosa, Walley practicó de forma amateur el Noh y el Kyogen con maestros que le revelaron algunos de los secretos sobre este arte celosamente guardados durante siglos. |
Más interesante, por ser el primer occidental que dedicase una publicación completa a tal género teatral, resulta el trabajo del religioso francés Noël Peri (1865-1922), estudioso, además, del Budismo y colaborador habitual de la revista dedicada a la difusión de la filosofía, la religión y la moral japonesa Tenchijin. Se suele considerar la obra de Peri (acompañada con interesantes xilografías del ilustrador Jean Buhot), publicada en 1921 y titulada Cinq Nô pieces, como el trabajo más riguroso al respecto hasta ese momento. En él, su autor nos deja una extensa introducción en la que nos habla del origen y la evolución del teatro en Japón, a la que seguirá la traducción de cinco de las piezas más representativas del repertorio Nō. Lo que aporta Peri, en detrimento de Aston, es una mayor experiencia y un mayor interés por el teatro nipón, discernido esto de que en la citada introducción alude a elementos como la catalogación de las máscaras empleadas en él, la descripción de diferentes danzas, movimientos y músicas o los aspectos métricos, hasta entonces desconocidos por los occidentales.
El olvidado Ernest Fenollosa
Pero si existe un hombre cuya labor haya estado destinada casi por completo a la difusión de la cultura de Extremo Oriente y actualmente haya sido injustamente olvidado e incluso suplantada la autoría de sus obras este es Ernest Francisco Fenollosa (1853-1908). Profesor de Filosofía y Economía Política en diferentes universidades norteamericanas, viajará a Japón en 1874 invitado por el zoólogo y también orientalista Edward Sylvester Morse (8), que por entonces enseñaba en la Universidad Imperial de Tokio. Una vez allí, Fenollosa pasará también a enseñar en la citada universidad. Además de su labor como docente e investigador, es recordado asimismo en Japón como impulsor de la Academia de Bellas Artes de Tokio y del Museo Imperial, empresas a las que dedicó considerable tiempo y esfuerzo. |
![]() |
Coda: Nō en español
|
![]() |
NOTAS
|