Main menu:
INDIA: UN GIGANTE CON LOS PIES DE BARRO
Txente Rekondo (Gabinete Vasco de Análisis Internacional, GAIN)
Conferencia: Bilbao, 2-12-2011 |
![]() |
Introducción
Vamos a intentar ver las numerosas grietas que están aflorando durante estos últimos años en este gigante llamado India. Muchas de ellas surgen a partir de la Declaración de Independencia, allá por los años 40 del siglo pasado. De paso vamos a revisar también, cuáles son los principales conflictos que, en el presente, están afectando a India. Además, nos acercaremos brevemente al sistema de castas. A día de hoy, aunque oficialmente no existe tal sistema debido a la prohibición en la propia Constitución india a través del artículo 15, subsiste este sistema en el quehacer diario y en algunas otras facetas de la vida india. Finalmente y en la medida de lo posible, nos aproximaremos a la política exterior de India como miembro del club de los BRICS, es decir, las potencias emergentes, como son Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Potencias emergentes que en los últimos años están poniendo en entredicho la supremacía de los Estados Unidos. Sobre todo, porque después de la guerra fría, Estados Unidos se configuró como un poder unipolar, como la única fuerza capaz de dominar y controlar el planeta. En los últimos años comprobamos que estas potencias emergentes ponen en entredicho ese diseño del mundo y el sistema de las relaciones internacionales actuales.
Primera Parte
Cuando hablamos de la construcción de la India hay que tener en cuenta, como habréis visto estos días, que es una cultura muy antigua. Pero cuando los politólogos nos acercamos a la nueva realidad india, constatamos que es una nación relativamente joven. Luego tendremos la ocasión de ver en los mapas la situación en el siglo XIX, e incluso en el siglo XX, de aquello que ahora se denomina India, que no era más que un sinfín de reinos regidos por marajás y príncipes. Muchos de ellos, con una autonomía política absoluta, apenas tenían una relación directa o estructural para organizarse en torno a instituciones comunes y ese va a ser uno de los puntos clave a la hora de entender las grietas que están surgiendo en la actualidad en torno al gigante indio. Junto a este aspecto, es importante referirnos a la génesis del nacionalismo indio y a las imágenes que nos vienen a la cabeza, estos es, Gandhi, Nerhu, los principios de la “no-violencia”, aspectos todos ellos sobre los que ha habido mucha mitología. Tengamos en cuenta que ese nacionalismo indio que impera en los primeros años de la Independencia o cuando la India se ubicaba ya en plena Guerra fría en el llamado Movimiento de los No Alineados, se mostraba bajo un discurso progresista y avanzado que luego no tenía reflejo en el día a día de la vida del ciudadano indio. Si habéis estado en la India o conocéis de cerca a la India, podréis constatar los grandes avances y cambios que se han experimentado en el país. Sin embrago, a dos kilómetros de Mumbai, prototipo de la modernidad que se pretende asociar a la India, existe otra macro-urbe donde encuentras imágenes que contrastan brutalmente con la realidad que algunos pretenden exponer. Y este hecho no sólo está relacionado con el nacionalismo indio, sino también con el hinduismo político, en muchas ocasiones incluso más “radical” que la idea que algunos tenemos del islamismo “radical”. Por lo tanto, el intento de reavivar las diferencias comunales o el sistema de castas va unido a esa otra faceta más oscura del nacionalismo indio, con lo que resulta muy difícil acercarnos desde una lectura homogénea a este nacionalismo. Es más, la realidad del propio país es bastante heterogénea. En relación con todo esto, tenemos que poner sobre la mesa otro de los elementos asociados a la construcción moderna de la india: el síndrome de la partición. A finales del periodo colonial se produce el definitivo abandono del subcontinente por parte de los británicos. Es en ese momento cuando surge el estado moderno indio, en medio de conflictos e incidentes que desembocaron en la formación de otros estados como Pakistán y Bangladesh, que previamente era conocido como Pakistán oriental. A partir de esta fractura van a surgir las raíces de un conflicto religioso, político e interestatal que llega hasta nuestros días. E insisto en la naturaleza religiosa porque la partición de este subcontinente indio va a estar motiva fundamentalmente por motivos religiosos. Los musulmanes, sobre todo los que se asentaban en la zona fronteriza entre India y Pakistán, van a abandonar India y van a ir a Pakistán para formar un estado musulmán. Otro tanto va a ocurrir con Bangladesh, provocando importantes movimientos migratorios en ambos sentidos. A día de hoy éste va a ser uno de los factores desestabilizadores de la situación que vive actualmente India. Es preciso tener en cuenta que desde ese momento hasta ahora ha habido 5 guerras entre India y Pakistán. Y no olvidemos que, además, los dos estados son potencias nucleares. Evidentemente, la situación es explosiva, ó más bien, ha sido explosiva desde la propia formación de la India. Del mismo modo, en lo que se refiere a la construcción geopolítica interna, también la situación de la India está plagada de conflictos. En ese sentido, la multitud de estados, culturas, religiones, lenguas, etc., ha chocado, en muchas ocasiones, a la hora llevar adelante un centro gubernamental fuerte. Generalmente, el centro debe abordar mil y un enfrentamientos con los diferentes estados y tampoco logra controlar o unificar criterios a la hora de aplicar determinadas leyes o políticas. Por ejemplo, unos de los casos más llamativos en materia económica tiene que ver con el establecimiento de las zonas especiales, es decir, zonas libres de impuestos que intentan reactivar la inversión extranjera en unas condiciones muy ventajosas para los inversores, que ha supuesto una situación totalmente adversa para las poblaciones que viven en esos lugares. Detrás de todo esto se encuentra una frase significativa que citaba un profesor acerca de “la dialéctica entre lo uno y lo múltiple”. En otras palabras, aquellos que quieren presentar a la India como algo común a todos los pueblos, a todas las etnias, a todas las religiones o a todas las comunidades que viven en todo el territorio de lo que hoy conocemos como el Estado Indio, no pueden evitar reconocer la existencia de toda esa multiplicidad de actores de toda condición. Pongamos por caso la pluralidad lingüística. Para haceros una composición de lugar es preciso indicar que no hay un idioma oficial indio como tal. Es decir, no hay un único idioma que lo entiendan todos los ciudadanos y ciudadanas indios. En su momento hubo un intento con el hindi, principalmente a través de los movimientos más hinduistas y politizadas, interesadas en que el hindi se convirtiese en el idioma oficial para todo el conjunto de la India. Evidentemente, chocó enseguida con la realidad, ya que la mayoría de la población del sur desconoce el hindi. Por eso, se da la paradoja de que el idioma más utilizado es el inglés. En la actualidad hay reconocidas oficialmente 18 lenguas diferentes en todo ese puzle étnico-lingüístico, y éstas a su vez se dividen en cerca de 800 o 900 dialectos. Si la realidad lingüística nos muestra una gran complejidad, lo mismo sucede con la realidad religiosa. Ciertamente, los hindúes son la parte más importante de ese pastel religioso. Pero hay que ser conscientes de que la comunidad musulmana en la India es cuantitativamente una de las comunidades musulmanas más importantes del mundo. Claro, el porcentaje poblacional puede quedar un poco diluido entre la masa demográfica que existe en la India. Pero, con todo, es una cantidad altamente representativa, sin olvidar tampoco las heridas abiertas generadas cuando surgieron Pakistán y Bangladesh. Por otro lado, también están los sijs. Al respecto, recordad que en la década de los 70, y sobre todo de los 80, hubo una gran cantidad de conflictos, hasta el punto de que uno de los miembros de la familia Gandhi murió a manos de un sij. |
Finalmente, debemos mencionar también a los cristianos, los budistas y otro tipo de religiones derivadas, en cierta medida, del hinduismo. Añadido a todo lo anterior nos encontramos con el problema de la violencia y de la identidad. Durante el periodo colonial, esta diversidad étnica y cultural que existía previamente fue objeto de políticas que enfatizaban la división, de acuerdo con la famosa regla del colonialismo inglés de “divide y vencerás”. En aquel entonces, como os he comentado al principio, existían más de 500 marajás, estados principescos, etc., que funcionaban autónomamente en todo ese subcontinente indio. Y cada una de esas realidades tenía su propia historia. Por lo tanto, cuando se intentan unificar en torno a un único estado surgen los rechazos y multitud de reticencias. Esta es la raíz del conflicto de Cachemira y de otro tipo de conflictos, más desconocidos, que se dan en los estados norestes de India. La mayoría de tales estados son muy ricos. Hay una buena producción de te porque es una zona montañosa y, a la vez, está plagada de etnias, de culturas, de lenguas y, en consecuencia, de conflictos y resistencias a esa unificación que se ha impulsado desde el gobierno central indio. Si juntamos todo lo que hemos comentado hasta ahora: el descontento económico, el sistema de castas, la religión, las relaciones tribales, las relaciones comunales, etc., no es de extrañar que en India se produzcan todo ese puzle de conflictos que, por desgracia, no nos suelen llegar a través de los medios de comunicación.
(Txente señala un mapa de la India)
Aquí podéis ver, por la diferencia de colores, una de las divisiones que había en el siglo XIX. Se trata de realidades “institucionales” diferentes, autónomas. Tenemos la zona del Rajastán, el Punyab…y aquí está Cachemira. Ciertamente, se firmaban acuerdos entre los dirigentes y los gobernantes locales con lo que posteriormente va a ser el Gobierno Central Indio en aras de la unificación, pero buena parte |
![]() |
| del pueblo no estaba por la labor en aquel momento. Fijaros también en Baluchistán. Cuando hablábamos de Asia Central, la mayoría de los nombres de los países, como Uzbekistan, Baluchistán, Afganistán, etc., a diferencia de Pakistán, tienen esa relación con el origen étnico de la mayoría poblacional. Prestad atención también en Pakistán Oriental, que vendría a ser la actual Bangladesh desde 1973, siendo el destino y punto de origen de migraciones forzadas en clave religiosa. Por otro lado, esto es la Cachemira, que está ocupada Pakistán, por China y por India. La población musulmana predomina incluso en la zona dominada por India. También hay importante presencia musulmana en esta zona llamada Guyarat. Acordaros que aquí se produjeron los incidentes en torno a la intención de algunos de convertir supuestas mezquitas en lugares santos, mientras que otros querían transformaros en templos hindúes. Y luego, cómo no, nos encontramos en la zona sur de Kerala con otra una importante presencia musulmana. En cuanto a los cristianos, ya podéis ver. Hay cristianos en algunas zonas de los estados del noreste. No me gustaría dejar de explicar la formación de esta estrechísima zona, de apenas 21 kilómetros, que supone la unión de los estados con el resto de la India y se encuentra rodeada por Bangladesh, Myanmar, China, Bután, Nepal. Consiste en una zona aislada y montañosa donde conviven multitud de etnias que, a su vez, es geoestratégicamente muy importante. |
| Dicho esto, vamos a dar unas pinceladas a las crisis y cambios que se han producido a lo largo del siglo XX antes de llegar al presente. Por un lado, de 1975 a 1991 se van a suceder multitud de disturbios y de crisis políticas, generando una inestabilidad en toda la región en plena guerra fría. En este asunto cobra importancia el tema nuclear y los incidentes en torno a Cachemira, los cuales se utilizaban como excusa para que India y Pakistán se enfrentasen en contiendas y, de paso, desviasen la atención de lo que acontecía en sus propios estados. Fue la época donde tanto en la zona de Tamil Nadu, en la zona sudeste, la mayoría tamil tuvo también importantes movilizaciones y protestas contra el gobierno central. Y también fue el periodo del alzamiento sij contra la ocupación del Templo Dorado y la consiguiente intervención militar a sangre y fuego. Todo ello dio lugar, evidentemente, a una situación muy delicada, hasta el punto de que dos presidentes murieron de manera violenta en sendos atentados, uno cometido por los sijs y otro cometido por los tamiles de Sri Lanka, la Isla de Sri Lanka, también denominada “la Lagrima de India”, el antiguo Ceylán. En este caso, los tamiles no van a perdonar nunca al gobierno indio el apoyo que dieron al gobierno cingalés o de Colombo para intentar acabar con la lucha que mantenía el pueblo tamil. En la década de los 90 se va a producir un cambio, no solo en India, sino también en el resto de la escena internacional, provocado por la desintegración del espacio soviético, es decir, que aquellos dos polos. Tradicionalmente, Pakistán era aliado de Estados Unidos y la India tenia mejores relaciones con Moscú. Pero, a partir de los 90, la India que abanderaba el movimiento de los no Alineados entre en un periodo que algunos han denominado el Post-Post-colonialismo Indio. Cualquiera que revise los libros de historia tiene la oportunidad de comprobar en qué consistió la lucha de Gandhi, de Nehru y demás por lograr el estado indio. Posteriormente, se establece la Constitución y las estrategias de aglutinación de la diversidad étnico-cultural de la India. Pues bien, a partir de los años 90 las cosas van a cambiar. Por un lado, se acelera el proceso de nuclearización. India y Pakistán incrementan las pruebas nucleares, lo que, a su vez, va a generar más tensiones interestatales. Por otro lado, las reformas económicas que pone en marcha India rompen, en cierta medida, el discurso oficial mantenido hasta entonces basado en la promoción de un modelo progresista. Además del problema de las zonas económicas especiales, se pone en marcha la llamada “Revolución Verde”, que consistía en impulsar un modelo agrícola basado en grandes plantaciones de determinados productos en detrimento de la agricultura tradicional de subsistencia. Este sistema ha acarreado diversas consecuencias económicas y medioambientales negativas. Una de las más dramáticas, que no suele divulgarse en la mayoría de los medios de comunicación, es la alta tasa de suicidios entre los agricultores. India tiene una de las tasas de suicidios más altas del mundo entre los agricultores, todo ello causado por la imposibilidad de competir, gracias a las ayudas que el gobierno indio ha ofrecido a las transnacionales y a las inversiones extranjeras, contra las grandes empresas que vienen de fuera. |
| En este contexto, India va a buscar en los últimos años un giro geoestratégico basado en la consecución del consenso con las potencias cercanas, sobre todo, acabar de una vez por todas con el enfrentamiento que mantiene con Pakistán porque a medio y largo plazo tal situación es muy contraproducente para la estabilidad de la propia India. Como os dicho antes, en determinados momentos la gran comunidad musulmana está siendo utilizada por los servicios secretos pakistaníes, de igual manera que India utiliza sus servicios secretos, en la medida de lo posible, para desestabilizar Pakistán. Con todo, parece que se está intentando abrir una nueva vía para lograr un consenso y una solución negociada. Pakistán ha sido el aliado estratégico de Estados Unidos en la región durante décadas. De hecho, los generales y los políticos pakistaníes han hecho y deshecho lo que han querido durante muchos años y en la actualidad hay mucha gente que reconoce que el ejercito Pakistaní, verdadero actor principal de la realidad de aquel país, es más que un ejército. Es una verdadera multinacional que ha absorbido la mayoría de las grandes empresas y tiene intereses económicos por doquier, más allá del ámbito armamentístico o militar. Últimamente, sin embargo, se ha producido un cierto giro, un acercamiento entre India y Estados Unidos que no ha gustado nada en Islamabad (Pakistán). Es evidente que, desde Pakistán, no existe interés en que India y Estados Unidos aproximen sus posiciones. Como tampoco hay interés en que India tenga cada vez un mayor protagonismo en lo que está aconteciendo en Afganistán. En este sentido, la Delegación Comercial de India en Kabul e importantes sectores de trabajadores indios que ha estado trabajando en Afganistán han sido objetivos militares de grupos insurgentes. Esto no es casualidad. También Pakistán ha sabido mover ficha y ha reaccionado ante el movimiento indio iniciando un acercamiento con China. |
![]() |
Segunda parte
La fotografía general que podemos esbozar sobre India constata que es una potencia mundial emergente. Todos los datos macro-económicos así nos lo indican y son accesibles para todo el mundo. Me gustaría desequilibrar un poco esta fotografía aportando datos que probablemente no salen tanto a la luz, ya que la situación en India todavía se debe enfrentar a numerosos retos. En cualquier caso, la clave fundamental en la configuración de escenario internacional va a pasar por las relaciones que puedan mantener China, Estados Unidos, India y Pakistán. Aunque parezca que puede ser una lectura excesivamente regional no obstante presenta connotaciones a nivel mundial. Aquí tiene importancia el papel de los partidos y de la clase política india, en cuyas medidas se ha mezclado un cierto pragmatismo, al acercarse a Estados Unidos, el mantenimiento de una postura a favor de los países no alineados y, a la vez, un discurso nacionalista que sale a la luz conforme a sus intereses. En consecuencia, cabe afirmar que la India posee dos caras. En la actualidad hay 36 indios en la lista Forbes de multimillonarios. El país experimenta una subida en el PIB per cápita desde los 225 euros en 1992 hasta 680 euros en el 2008. Pero el otro lado de la moneda revela que el 77% de la población vive con memos de 20 rupias (lo que vienen a ser 35 céntimos de euro al día). India, además, no suele aplicar los parámetros internacionales para calificar a la población que vive bajo el umbral de la pobreza porque aplica sus propias tablas. Eso significa que probablemente los datos oficiales maquillen la realidad sobre el número de gente la que vive por debajo del umbral de la pobreza. |
Entre el 2001 y el 2006 India siempre ha defendido que cerca de 100 millones de indios entraron en el mercado y para el 2025 se espera que otros 150 millones de indios lo hagan. Este es uno de los factores claves, por ejemplo, del pulso que mantienen con China. La población china está envejeciendo y la población india es muy joven, eso nadie lo pone en duda. Y conforme transcurran los años, a corto y medio plazo, China se va encontrar con el problema de la edad de su población. Ahora bien, el problema que se encuentra India en estos momentos es que la formación de sus estudiantes y de sus jóvenes, por muy buena que sea, no repercute en una salida profesional adecuada. En India se está produciendo, salvo contadas excepciones (como en el área del software e informática), lo que ha ocurrido en su momento en China. Es decir, se están dando unos salarios y unas condiciones de trabajo muy bajos. Resulta comprensible que si existen varios millones de personas que entran al nuevo mercado laboral, cerca 850 millones de personas sigan fuera del mismo, y que seguirán así en el 2025. Por lo tanto, en un futuro cercano no va a haber ningún acceso al mercado laboral para gran parte de la población india. Y tengamos en cuenta que los porcentajes de marginados y de sectores vulnerables de la sociedad ha subido en estos primeros años del siglo XXI, del 51% al 53%, con lo que el número de excluidos es cada vez mayor. De acuerdo con el gobierno indio, la población por debajo del umbral de la pobreza se redujo del 36% al 19% en cuestión de 14 años (de 1993 al 2007), lo que supone una reducción de casi el 17%. Se trata, claro está, de una trampa estadística. El umbral de pobreza a nivel internacional se establece en 1,35 euros al día. Todo el que gane menos entra dentro de esta categoría. Sin embargo, el umbral indio se sitúa en los 0,27 euros, es decir existe una gran diferencia. Por otra parte, cada vez son más los indios que tienen problemas alimenticios. Las hambrunas son auténticos problemas en la vida cotidiana india. Llama la atención no obstante que, por ejemplo, la posición de India a nivel mundial en la producción de leche es la número 1. En lo que respecta a la producción de mantequilla, te, arroz, trigo y azúcar ocupa la segunda posición. Los cereales están disponibles, pero no hay dinero para adquirirlos. El índice de pobreza humana sitúa a la India en el puesto 62 de 108 países. En cuanto al desarrollo humano, en el puesto 126 de 177 países y en el índice de hambre en el mundo, en el puesto 94 de 128 países. Estos datos echan por tierra todas esas visiones positivas sobre el progreso de la mayor democracia del mundo. Si habéis tenido ocasión de estar en India y en China y comparar las dos realidades, podréis constatar que en China, por ejemplo, incluso en las zonas más pobres, situadas en la región sur en la zona del Tíbet, no vais a encontraros con las imágenes de las grandes urbes indias. Para nada. Por eso, cuando el pulso de India y China se pone a veces sobre la mesa, la realidad, al menos visual, es bastante diferente. En India, futura potencia mundial, existen demasiados frentes abiertos. Es por ello que la transformación de la India en potencia exigirá corregir un sinfín de problemáticas estructurales: la corrupción, la educación, las relaciones inter-étnicas, el sistema de castas, etc. Uno de los problemas con los que se va a enfrentar India es el crecimiento demográfico. Hay quién durante mucho tiempo ha criticado la política china de restringir el número de hijos por familia. Si China no hubiera tomado esa medida, nos hubiéramos encontrado con buena parte de las imágenes que estamos viendo en muchas de las ciudades y macro-urbes indias, porque no hay alimentos para todos. Lo que ocurre en India es que la planificación como tal está muy mal vista. Se trata de una sociedad muy marcada por determinados rasgos culturales religiosos por los que el hombre no acepta el uso de anticonceptivos. Más allá del desconocimiento general de la planificación, el boom demográfico es terrible e India no tiene capacidad para alimentar a su población. En el ranking mundial de población va a ser pronto el numero 1, por encima incluso de China. Y, además, si os fijáis en los mapas de China, donde todavía se pueden hallar cientos de kilómetros cuadrados en los que no ves un alma, no tiene nada que ver con la India donde existen aglomeraciones por doquier. India está experimentando un notable crecimiento de las desigualdades (no olvidemos los repetidos suicidios de campesinos y estudiantes que no pueden pagar sus deudas de estudio). Algo que también se observa en el sistema educativo de la India ya que, aún con sus características positivas, el sistema educativo permite que buena parte de la gente joven tenga que endeudarse y luego no pueda hacer frente a ello. Junto con ello, tenemos que referirnos también a la corrupción. La corrupción no es algo único de India, yo creo que a día de hoy pocos estados en el mundo pueden librarse del tema de la corrupción, no hay que irse muy lejos…Pero, voy a dar ciertas anécdotas. En los últimos tiempos, por ejemplo, se ha producido una compra de votos de los diputados para apoyar el acuerdo entre India y Estados Unidos, ha trascendido la dimisión forzada del responsable del máximo organismo anticorrupción del país, el caso de las licencias de telefonía ha salpicado al Ministro de Telecomunicaciones (que ha sido arrestado y posteriormente puesto en libertad) y que ha destapado, además, una red en la que estarían implicadas otras figuras políticas, empresarios y propietarios de medios de comunicación, sin dejar de mencionar la dimisión del primer ministro de uno de los estados más prósperos de India por la apropiación de viviendas destinadas a las viudas de militares fallecidos o, en fin, las dimisiones por corrupción de los máximos responsables de los Juegos de la Commonwealth que se celebraron hace unos meses donde se destapo también toda una red de corrupción terrible. Todo esto nos hace ver que el crecimiento económico de India tiene unos males endémicos y estructurales como el de la corrupción, las diferencias sociales y todo ello unido a los conflictos religiosos. En este sentido, creo que una de las claves para entender los obstáculos que va a tener y tiene India es el sistema de castas. |
![]() |
El origen de la palabra casta no está muy claro. Hay quien dice que proviene de los portugueses, cuando llegaron en el siglo XVI, y vendría a significar pureza, no mezclar las razas. Pero es una concepción errónea que no se atiene a la realidad representada en el sistema de castas, un sistema social en el que la jerarquización y la estratificación condiciona sobremanera el futuro de un individuo. Hay una palabra que se suele confundir con el tema de las castas: varna. Las 4 varnas, chakvarna es el sistema que surge de la segmentación de la sociedad desde la religión hindú. Las 4 varnas son, los brahmanes, los sacerdotes, los militares, luego estarían los comerciantes y empresarios. Finalmente, estarían determinados trabajadores como artesanos, agricultores, pescadores o, en su época, cazadores, etc. Ese es el sistema que viene de la filosofía o de la religión hindú. Lo que ocurre es que hay otra palabra clave para entender el sistema de castas, que es jati, que son las mil y una derivaciones que han tenido esas 4 figuras principales. Ahí es donde está la madre del cordero, porque son miles las jatis que hay actualmente. Además, estas variaciones ya no tienen nada que ver con su punto de partida original. Tengamos en cuenta que cada jati tiene sus normas, es decir, el tipo de comida permitida, la ocupación que se puede desempeñar, el matrimonio, la interacción social adecuada. Al mismo tiempo, al no haber una jerarquización previa, como ocurre con los varnas, se producen terribles luchas por imponer una jâti por encima de otra. Dentro de este contexto existen dos núcleos de población muy importantes que son los dalits o intocables, que están fuera de toda esa clasificación, y los adivasis, que son los pueblos originaros de la India, que también están totalmente marginados de la sociedad. Históricamente, el gobierno indio siempre ha intentado, sobre todo, desde la Constitución de los años cincuenta, acabar con este sistema y oficialmente no se permite. Pero una cosa es lo que oficialmente diga el artículo 15 de la Constitución India y otra cosa es la realidad que se produce día a día. Se intenta crear una especie de cuotas, cierta discriminación positiva para estos colectivos, tanto en educación como en el acceso a empleos relacionados con los servicios públicos, pero esta política suele enfrentarse con fuertes reticencias por parte de la clase política regional e incluso estatal. Frente a esta situación, estos grupos han intentado organizarse políticamente periódicamente. Sin embargo, su proceso de organización ha estado frecuentemente atravesada por divisiones internas y ahora pasa por un periodo de decadencia. Por su parte, el movimiento Nacionalista hindú es consciente de la imposibilidad de llevar a la práctica este tipo de políticas de cuotas ya que el antiguo sistema sigue impregnado en el subconsciente de buena parte de la población. Cuando se produce algún incidente en torno a la comunidad o a una familia dalit se crea un mecanismo muy perverso. De tal forma que hay numerosas ejecuciones y linchamientos, producto de una persecución ideológica organizada, que se presentan ante los medios de comunicación como incidentes comunales o diferencias entre familias. Y en esta situación están implicados los principales actores del estado indio: policía, el poder judicial, los partidos políticos, etc. De tal modo que si se comete un crimen contra un dalit o un intocable, no debe registrarse o dejar constancia del mismo. Si por un casual se registra y hay constancia del mismo, no debe iniciarse un proceso de judicialización. Si se lleva adelante el proceso de judicialización, entonces se debe evitar una investigación a fondo. Y si aún así a alguien se le ocurre llevar adelante una investigación a fondo, la persecución sobre los responsables no debe llevarse de forma eficaz. En resumen, que es preciso olvidarse del castigo para quien ha cometido ese crimen. Recordemos que el sistema de castas ha sabido mantenerse por encima del sistema feudal, del sistema colonial, de los primeros años del capitalismo en India, cuando afloraron los movimientos más “progresistas” del Estado Federal Indio. Subsiste incluso ahora, en pleno proceso globalizador, ya que, como decía un periodista indio, no han cambiado las instituciones previas que existían ni todo ese conjunto de relaciones de castas, de religión, de relaciones tribales, sino que se han ido adaptando. Hay otro tema importante entorno a los dalits, los intocables o este tipo de comunidades que tiene que ver con los medios de comunicación. Un escritor indio comentaba que “los dalits no tienen medios de comunicación”. Eso genera, por un lado, campañas de criminalización por parte de imperios mediáticos que no están interesados en modificar esta situación. En realidad, todo ello no es más que una expresión de la corrupción estructural de la India, aunque cada vez existe más gente en India que se cree eso de que la democracia participativa encumbra al estado indio como la mayor democracia del mundo. Paralelamente, cada vez son más los indios e indias que se están dando cuenta de que la política en ese estado no es más que un medio de hacer negocios. Tras el sistema de castas hay otro frente que lleva ya muchos años y que durante los años setenta, ochenta y parte de los noventa fue, en opinión de los dirigentes indios, la principal fuente de desestabilización: hablamos del conflicto de Cachemira. Ahora, por ejemplo, se reconoce que el mayor problema que tiene India es el llamado Movimiento Maoísta, los naxalitas o el Partido Comunista de la India (Maoísta). Los maoístas o los naxalitas, proceden de los años 60 y de la zona de Naxalbari, un poblado de uno de los estados de la India en el que un pequeño agricultor consiguió permiso estatal para explotar sus tierras. Los terratenientes de Naxalbari se lanzaron contra este agricultor, se produjo la muerte del mismo y, en consecuencia, tuvieron lugar diferentes movimientos de respuesta. En aquella época, debido a la educación de la gente de este pueblo, era una zona donde el Partido Comunista de la India tenía una presencia importante y este acontecimiento provocó la articulación de un movimiento armado, llamados en un principio naxalitas, que se estructuró en torno a diferentes grupos. Ya en los 90 se empezaron a dar los primeros pasos de reunificación y a día de hoy componen una única organización llamada Partido Comunista de la India (Maoísta). Desde la frontera con Nepal y Bután (cabe recordar que también en Nepal hasta hace unos años también existía una insurgencia maoísta bastante importante) hasta el centro y sur de la India se extiende el llamado corredor rojo, zonas de influencia de la guerrilla maoísta (una pequeña acotación: cuando hablamos de insurgencia maoísta no tenemos porqué vincularla a la China actual, ya que posee relación, más bien, con el pensamiento maoísta). Además de las grandes ciudades, que es la imagen con la que se presenta la India, en toda la zona norte y central está cubierta de importantes bosques que son zonas verdaderamente liberadas por parte de estos guerrilleros maoístas. Están creando graves problemas porque se trata de una zona con importantes negocios. Está el sector maderero, la explotación de minas y algunas zonas económicas especiales. En Orisha, por ejemplo, hay lugares donde el estado le es imposible actuar. ¿Y Cómo responde Delhi ante esta situación?. Pues utiliza la táctica del palo y la zanahoria. A veces intenta negociar, de hecho hay acuerdos en estados determinados con los maoístas que han dado lugar a un descenso de la actividad armada. Se han firmado, yo creo, hasta 28 o 30 acuerdos de paz con los más de 50 grupos armados que han operado en la región y la mayoría de ellos han acabado en un verdadero fracaso. Pero en los últimos meses, está llevando a cabo una eliminación de los principales dirigentes maoístas, de tal modo que el Comité Central de esta organización está diezmado, lo que no es óbice para que los propios analistas de la seguridad india reconozcan que tienen una capacidad de cambio muy grande. Otra de las medidas que maneja el gobierno central, junto con los gobiernos regionales, es la utilización de grupos paramilitares perfectamente organizados. Ante ello, la mayoría de las organizaciones de derechos humanos han denunciado más de una vez la actividad de este tipo de grupos. |
![]() |
| El otro quebradero de cabeza que afecta a la estabilidad de la India son los 7 estados del nordeste de la India. Históricamente constituían territorios coloniales separados de lo que era India y funcionaban autónomamente. El más importante estaba en torno a Shan, donde había un reino autónomo previo a la época colonial. Aquí, a nivel de población, observamos lo miso que en buena parte de la India, es decir, existe todo un mosaico de grupos étnicos. Solo en estos 7 estados hay más de 160 tribus reconocidas oficialmente y más de 400 grupos tribales y sub-tribales que se estructuran socialmente bajo el sistema tribal y el papel fundamental de los ancianos. Todo esto ha afectado al proceso de descolonización y de creación de los nuevos estados, puesto que los lazos étnicos no se corresponden con las delimitaciones territoriales. Se trata de algo parecido de lo que ocurrió en África, donde el proceso de descolonización se llevó a cabo encima de la mesa con un lapicero y un cartabón. En este contexto se están produciendo en la región lo que un amigo mío define como los conflictos dentro de los conflictos ya que, por una parte, tenemos los grupos que luchan contra el estado central para conseguir la independencia y un nuevo estado en la región, o de una mayor autonomía, y luego estaría la violencia comunal, la violencia entre los grupos étnicos. Este último tipo de violencia está asociada también a una cierta politización de la demografía. Cuando se partió India hubo una huida de población hindú de Bangladesh hacia estos estados donde no era mayoritario este grupo étnico. De tal manera que, por ejemplo, en Tripura, a principios de siglo el cincuenta, un alto porcentaje de la población era afgana, mientras que en los años 80, tras el surgimiento de Bangladesh, cayó hasta cerca del 30%. Eso genera mucho temor porque determinados sectores políticos, conscientes de que el mayor peso está en la población inmigrante que han llegado a la región, vuelcan todo su discurso hacia ese sector de la población. Finalmente, no es posible obviar el contexto regional e internacional. En este pequeño enclave de los 7 estados existen fronteras con Bután, Myanmar, la antigua Birmania, Bangladesh y China. De ahí que algunos de estos países hayan utilizado a la insurgencia para debilitar en su momento a India, al mismo tiempo que han acogido a refugiados o dirigentes de las organizaciones armadas. En otras ocasiones, han permitido el trafico de drogas y de armas, con lo cual, pese a constituir una realidad geográficamente pequeña, posee una importancia fundamental para la estabilidad de India. |
Tercera Parte
He dejado el movimiento de Cachemira y la política exterior para el final. Cachemira ha decaído como foco de atención mediática. En Cachemira, cuando se creó la India, el dirigente cachemir del momento, que era hindú, llegó a un acuerdo con el gobierno central y Cachemira pasó a ser parte de la India. Pero la mayoría de la población cachemir musulmana no quería ser parte de India, sino seguir siendo un reino independiente. Se creó Pakistán, India siguió apostando por lo mismo y la historia a lo largo de estos últimos años, desde los años 40 hasta hoy trajo la división de Cachemira entre los tres grandes estados de la zona (Pakistán, India y China). Azad Kashmir es libre, que es la zona ocupada por Pakistán, Jammu-Cachemira es el valle y la zona ocupada por India, y luego está la zona ocupada por China, zona que los medios de comunicación se suele olvidar pero que también es parte de la antigua Cachemira. ¿Qué pasó? Que hubo discriminación por parte del gobierno central y numerosas movilizaciones focalizadas, sobre todo, en la zona ocupada india. Allí la mayoría de la población musulmana empezó a reivindicar sus derechos y, como respuesta, hubo una importante represión. Al final se generó una violencia armada por parte del pueblo cachemir que se situaba, en plena Guerra Fría, en uno de los dos bandos, el que correspondía al espacio soviético. Lo que ocurrió después se parece a lo sucedido en otras experiencias a lo largo y ancho del mundo. Estados Unidos, Pakistán y otras fuerzas pusieron sobre la mesa, de manera interesada, la presencia de organizaciones armadas de carácter islamista para debilitar aquella demanda. Así, la represión del gobierno de la India y la propia actividad de los militantes islamistas llevaron al traste la fuerza que tenía el movimiento cachemir en un entorno controlado por los servicios secretos pakistaníes, ya que estos grupos islamistas tenían barra libre para realizar incursiones en la Cachemira ocupada por India. De ahí los continuos conflictos, las guerras entre India y Pakistán, y la amenaza de que alguno de los dos países active el botón nuclear. En la actualidad, la situación en Cachemira está cambiando. Ha habido un descenso de la actividad de estos movimientos yihadistas. Últimamente, lo que está sucediendo son manifestaciones de corte social donde la población local adquiere mayor protagonismo en la defensa de su futuro, no como un territorio de Pakistán, sino como una realidad estatal diferenciada. Por eso a Pakistán tampoco le interesa que en la zona India surja un movimiento fuerte de esas características. Respecto a la política exterior india que yo creo que es clave en diferentes aspectos. Por un lado, nos encontramos con la relación de India y Asia del sur, en la que hay una complejidad por la cantidad de actores en liza y las diferencias históricas entre India y Pakistán, frente a Bangladesh, Bután, Nepal, Sri Lanka. En cualquier caso, es fundamental la relación India y Pakistán porque si el tema cachemir llega a una salida negociada, si el tema nuclear se pone sobre la mesa también y si se logra, en cierta medida, corregir, se va a potenciar la estabilidad y un cierto equilibrio. Luego debemos mencionar los pequeños estados como Nepal o Bután donde India quiere tener una intervención o una influencia directa. Se trata, digamos de una gran sombra sobre estos estados pequeños en donde existen también dos zonas con China cuyas fronteras no están acordadas y que dificultan las relaciones entre China e India. Ahora bien, India quiere ir más allá de Asia del Sur. Los ejes actuales de la geoestratégica India pasan por estabilizar la región Afpak, esto es, la región de Afganistán y Pakistán, eje cuya denominación fue inventada por Obama. Pakistán no quiere renunciar a seguir siendo el verdadero gendarme de Afganistán y eso le acarrea muchos costos a India. Al mismo tiempo, India está abriendo otro frente que es el del Océano Indico. Por ejemplo, Sri Lanka tiene una posición geoestratégica muy importante por su ubicación (India tiene un potencial mayor), en la medida en que la mayoría de las mercancías y del transporte marítimo que tiene que llegar a China pasa por esa parte del océano Indico. Con lo cual India está impulsando también una política naval que le permita controlar este aspecto de las relaciones internacionales. |
![]() |
Evidentemente, para ello está intentando también lograr un mayor peso en el escenario internacional. Sus alianzas y acuerdos con Estados Unidos se pueden interpretar en esa línea y, al mismo tiempo, es importante el hecho de que India lleva algún tiempo intentando que se le reconozca como miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Creía tener el apoyo de los Estados Unidos, de ahí sus giros y flirteos con los americanos, pero, Washington todavía no ha dado el visto bueno. Finalmente, no se puede dejar de señalar el pulso con China. Es cierto que en China ha habido una fase de crecimiento vertiginoso en la que la mayoría de la población trabajadora ha sufrido grandes abusos. Pero esto está cambiando en los últimos años, mejorando hasta niveles increíbles su capacidad tecnológica, las infraestructuras, etc. En comparación con China, India se encuentra en una fase anterior aunque con un potencial demográfico clave. No obstante, si las nuevas generaciones indias no pueden aplicar su formación en el mercado laboral va a haber muchos problemas. Hay una anécdota que puede expresar muy bien lo que digo. La India está plagada de kiranas, es decir, una especie de chiringuitos en donde se vende casi todo. La mayoría de la población india compra allí. Lo que ocurre ahora es que el gobierno indio ha promulgado una ley que permite que las grandes superficies invadan todo el espacio. Hasta ahora, buena parte de la venta al por menor se encuentra más o menos controlada. Pero es que ahora se permite el 51% de capital extranjero en empresas mixtas, algo que en poco tiempo va a aumentar al 100%. Va a haber una invasión y resultará difícil mantener esa forma de vida en torno a las kiranas, sobre todo para la población india. Desde una perspectiva política, es preciso tener en cuenta que la mayoría de estos pequeños tenderos y del tipo de gente que tiene estos comercios o negocios constituyen la base del partido político hinduista BJP. Sin duda que esto va a incidir en las elecciones indias que tendrán lugar en el 2014.
Conclusión
India necesita corregir algunas tendencias para convertirse en una fuerza poderosa a nivel internacional. Necesita mantener esa tasa de crecimiento, pero adecuando los datos macroeconómicos a su realidad, es decir, que la situación micro comience a corregirse. Evidentemente va a seguir consolidando sectores estratégicos en torno al sector industrial, informático, etc. Por otra parte, tienen que hacer una reforma muy importante en el sistema educativo. Las tasas de alfabetización todavía dejan mucho que desear en buena parte de las poblaciones y en los sectores más marginados de la población india. Dicho de otra manera, India está obligada a prestar mayor atención a esos sectores de la población joven demográficamente hablando que tiene expectativas y que va a querer que se cumplan sin tener que convertirse en mano de obra barata en cualquier fabrica o en cualquier negocio extranjero. Hay analistas que afirman, además, que la política nuclear y la modernización de las fuerzas armadas de la India tienen que ir de acuerdo a los nuevos tiempos. China hace tiempo que ha puesto en marcha una modernización del ejército que económicamente es más rentable y operativamente más efectivo. Y finalmente, si India logra estabilizar sus relaciones regionales con Pakistán y logra también asentar un poco la estabilidad en torno a sus fronteras, se estimulará un cambio importante en el sector de la Defensa. Estos asuntos que hemos mencionado brevemente no son sino algunos de los muchos obstáculos a los que se tiene que enfrenar India en un futuro cercano. |