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DESCUBRIENDO LOS HIMALAYAS. BRIAN HOUGHTON HODGSON Y LA CIENCIA COLONIAL

 

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Atendiendo a su estrategia expositiva podemos afirmar que posee un estilo inductivo de razonar: comienza desde lo factual, de lo concreto, por ejemplo, la lingüística, el hábitat y el tipo físico. Y luego pasa a complementar lo anterior con una descripción de las prácticas cotidianas y religiosas, en las que incluye el análisis histórico y una particular atención sobre el uso de las palabras. De ahí que nunca perdiera su interés en materia de historia local o que insistiera en sus estudios comparativos entre los tipos físicos y las condiciones climatológicas (17). Habrá que añadir también que se labor como etnógrafo estuvo condicionado por los debates de su tiempo en torno al descubrimiento del sánscrito y la raza aria, que formaban una unidad físico-lingüística. Tengamos en cuenta que durante las primeras décadas del siglo XIX Francis White Ellis y otros (incluyendo a Robert Caldwell) (18), habían establecido la existencia de la familia lingüística dravidiana, lo que venía a contravenir el mito, arraigado de manera profunda en la tradición, de que todos los lenguajes indios descendían del sánscrito. Esta provocadora hipótesis suponía, en el fondo, defender la existencia de un substrato aborigen de mayor antigüedad que no poseía procedencia aria. En 1840, B. Hodgson, junto con John Stevenson (19) no tardaría en hacerse eco de esta polémica y se posiciona argumentando en favor de la teoría de que todos los lenguajes antes de la llegada del sánscrito formaban parte de una unidad común. Con el propósito de fundamentar este enfoque taxonómico sintético, B. Hodgson, en un trabajo ulterior, identifica de modo categórico esta raíz etno-lingüística genérica con la familia derivada del pueblo de Tur, reconocida por aquella época como “Turania” (que comprende todas las lenguas no arias del sur de Asia, así como el tibetano, birmano, lenguas del grupo munda y el dravidiano). En este contexto, cabe afirmar que Hodgson se convierte en unos de los portavoces más fieles de la famosa y efímera teoría propugnada por el indólogo alemán Friedrich Máx Müller, con el que mantenía incluso, algo ya se ha dicho sobre el asunto, una significativa relación epistolar. Müller presentó los ejes fundamentales de la teoría turania en una conferencia impartida en Oxford en junio de 1847 (20), estableciendo una triple categoría de lenguas en territorio euroasiático, a saber: las lenguas Afroasiáticas o Semíticas, las Indoeuropeas o Arias, y las pertenecientes a Turania, dejando aisladas y fuera de esta categorización a las lenguas sínicas.

 

Placotus darjilingensis. B. Hodgson, 1852.

Es notorio que, de un tiempo a esta parte, en los estudios modernos sobre Asia Oriental tiende a prestarse mayor atención a las coyunturas sociopolíticas más inmediatas y a los trabajos reflexivos más acuciantes, de acuerdo a criterios varios, de lo más peregrinos, y en muchas ocasiones no ajustados en exclusiva a fines académicos. Esta postura tan poco proclive a explorar la hondura histórica del propio campo de estudio, debido, tal vez, a los contextos ideológicos en los que fue gestado, impide, asimismo, recuperar las raíces clásicas sobre las que se fundamentaron los discursos y enfoques contemporáneos en torno a Extremo-Oriente. En el fondo, no habiendo transcurrido tanto tiempo desde que se abrieran en Occidente las vías para la exploración sistemática de los confines más extremos del hemisferio oriental, parece, sin embargo, que la tremenda labor de los audaces pioneros que hollaron aquellas tierras nunca hubiera existido, como si, por una ignota propensión a la constricción histórica, la herencia material y bibliográfica dejada en el pasado no poseyera excesiva significación para los académicos del presente. No vamos a entrar a fondo en este problema ya que, a buen seguro, nos llevaría a extensas y sesudas disquisiciones de las que no es posible hacerse cargo en este escrito. Pero con todo, si sería interesante subrayar que, sin duda, una de las más funestas consecuencias de este ferviente aferramiento a los textos sin dimensión histórica es la de obviar el fértil horizonte genealógico de los estudios sobre Asia Oriental, encarnado en las empresas políticas, aventureras o científicas de diferentes hombres, muchos de ellos perdidos en el más absoluto de los olvidos. Éste bien puede ser el caso, por ejemplo, de nuestro protagonista: Brian Houghton Hodgson (1801-1894), sin duda una referencia esencial en la apertura de los estudios budistas, pero cuya relevancia, no obstante, brilló de modo efímero unos cuantos decenios, hasta que deja progresivamente de ser una cuestión reservada a audaces aventureros y se incorpora a las aulas universitarias como área de estudio, gracias, entre otros y sobre todo, a la labor de Eugène Burnouf (1).

 

 

Plano de Fort William

 

Por todo ello, convendría, pues, rescatar del ostracismo a este destacado funcionario del imperio inglés puesto que sus peripecias e indagaciones en la recóndita región himaláyica darán un impulso decisivo al reconocimiento formal del budismo como una “religión” digna de consideración. Prestemos atención, para empezar, al hecho no del todo excepcional de que la vocación preferencial de un individuo sea encauzado, frente a apetencias más íntimas o incluso a la poderosa imposición de la necesidad, a través del eficaz y persuasivo influjo del micromundo social gestado en el informal y más cercano ambiente de las relaciones familiares. Así ocurrió con B. Hodgson quien, desde su infancia, se vio envuelto en una red de intercambios personales y contactos bien posicionados, como la amistad familiar con Thomas R. Malthus (2) o las recomendaciones de James Pattinson (director de la East India Company) (3), que iban a marcar profundamente su destino al estimular y promocionar el ingreso en una prestigiosa institución académica como Haileybury (4). Esta circunstancia, aparentemente intrascendente, reviste una importancia extrema para el porvenir del joven Hodgson ya que este reconocido colegio, fundado en 1806, constituía un centro exclusivo donde recibían rigurosa educación los futuros empleados civiles de la Compañía de las Indias Orientales, cuyo asentamiento principal en el territorio sub-continental se localizaba en Fort William (5). Pues bien, hasta que acontezca su temprano viaje a Calcuta en 1818 irá completando en las estancias de tan exclusiva institución una brillante carrera, logrando honores en bengalí, persa, hindi, en economía política y en los estudios clásicos. Pero, más allá del excelente expediente conseguido, en Haileybury B. H. Hodgson establece relaciones, que no se verán interrumpidas durante el resto de su vida, con Frederick Currie (6) y George Clerk (7). He aquí una de las características más destacables de su carrera profesional, a saber, la habilidad de pertrecharse y mantener a su alrededor unas sólidas fuentes de información que pudieran, en definitiva, enriquecer sus conocimientos sobre la realidad extremo-oriental. Algo que también acontecerá meses después al congeniar con Sir Charles D’Oyly (8) en Calcuta, bulliciosa ciudad que se convertirá, al fin y a la postre, y por recomendación médica, en un destino provisional. Son precisamente estos problemas de salud lo que le empujarán, entre 1919 y 1820, a trasladarse durante un año a Kumaon (कुमाऊं), región anexionada al imperio británico cuatro años antes y donde habría de obtener una valiosa experiencia práctica en administración y conocimientos generales sobre el desconocido territorio himaláyico. Al tratarse de un territorio completamente virgen sin apenas entramado institucional, se le ofrecía una inmejorable oportunidad para materializar un proyecto de gestión social en el que se establecieran los primeros rudimentos de una administración bajo los criterios de control geoestratégico occidentales. Más aún, dicho contexto material, cultural y social en aquel recóndito confín sirvió para llevar a cabo sus primeras tentativas de análisis etnográfico, ejemplificado en el informe Statistical Sketch of Kamaon, publicado en la revista Asiatic Researches.

 

Dicho planteamiento, que iba a desaparecer rápidamente de los círculos lingüísticos tras la muerte de Müller en 1900, se distanciaba de la teoría indo-china (en la actualidad, sino-tibetana), que agrupaba las lenguas habladas en los territorios que abarcaban India, China y Asia oriental, y de la propia teoría tibetano-birmana (que agrupaba, en este caso, al Tibetano, el birmano y el chino), dando pie a una convulsa disputa cuyas consecuencias alcanzan nuestro presente más inmediato. No es posible eludir el hecho claro de que, tras esta controversia, palpita la aspiración última por buscar el origen histórico de la humanidad, que se entrevera en la teleología bíblica de la creación y en unos de sus hitos más emblemáticos en la demostración de la monogénesis lingüística original: la torre de Babel. Igualmente, desde este punto de vista se podía establecer una estrecha vinculación, muy afín a los criterios etnológicos de J. C. Prichard y a las consiguientes disquisiciones herderianas sobre el Volk, entre el lenguaje y la raza, algo que en Hodgson se manifiesta bajo matices distintos ya que, más allá de insistir en el argumento de que la raza aria había conquistado a otra más primitiva, encontró que los aborígenes del sudeste asiático poseían en el pasado su propia civilización pero sus sofisticados logros fueron destruidos por la invasión aria. En cualquier caso y pese a que en la segunda mitad del siglo XIX el paradigma difusionista (21) declina a favor del evolucionismo (dando mayor énfasis a la raza que al lenguaje), no deja de ser sorprendente que etnógrafos posteriores como Herbert H. Risley o Denzil Ibbetson (los cuales se preocuparon de las castas, razas y tribus del subcontinente indio) no hagan siquiera una mención a B. Hodgson. Por otra parte, es preciso tener presente que, en muchos aspectos, B. Hodgson escribe asumiendo un rol semejante al que desempeña un etnógrafo colonial. Siendo como era un relevante empleado en el servicio civil indio, era consciente de que su deber consistía en recoger la mayor cantidad posible de información. En ese sentido, las exhaustivas descripciones del Himalaya que B. Hodgson envía al Gobierno de India en Calcuta se inscriben con claridad en una estrategia de la inteligencia secreta dentro una coyuntura determinada por la que se evalúa el alcance y la naturaleza de la presencia del poder dominante británico en Nepal. En primer lugar, en condiciones muy desfavorables (no se le permite viajar fuera del valle de Katmandú y únicamente hay tres europeos en la región: el residente, su asistente y un cirujano), B. Hodgson trató de romper la política aislacionista nepalí (cuyas élites se hallaban todavía resentidas por la pérdida de un tercio de su territorio tras la guerra de 1814-16 (22)) mediante el impulso del comercio, la concentración de fuerzas militares de la Compañía de la India Oriental y el esfuerzo personal por entablar relaciones diplomáticas con el rey Rajendra Bikram Shah (23). No hay nada nuevo en ello, ya que B. Hodgson prosigue y cumple la táctica ambivalente del colonialismo inglés, concentrada, por un lado en mostrarse como una referencia insalvable en la resolución de luchas de poder internas (por ejemplo, en lo sucedido con el envenenamiento del hijo del rey Rajendra y la caída del primer ministro, Bhimsen Thapa भीमसेन थापा en 1837) y, por otro, incidiendo en la ofensiva militar para la ocupación de territorios (consecuencia directa del tratado de Sagauli de 1816 que dio término a la guerra Gurkha). Y es que B. Hodgson estaba convencido de que los Himalayas eran más adecuados para la colonización europea que gran parte de los territorios donde se asentaba el imperio británico y, desde esa perspectiva, consideraba que el gobierno debía estimular esta política. En otras palabras, era el lugar ideal para las gentes occidentales no acostumbradas a los trópicos. Sin embargo, los colegas del Servicio civil de la Compañía de la India estaban de acuerdo en considerar a Nepal como un peligro militar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Residencia en Katmandu (1833)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Modelo de Padmakar Dharmadhatu Chaitya, de acuerdo con los sastras.

 

Sea como fuere, tendremos que esperar a que transcurran algunos años más para ver declinar en gran medida el papel central de B. Hodgson como diplomático e informante de todo lo que acontecía en la corte nepalí y en amplios sectores de la sociedad en Katmandú. Precisamente, cuando en 1844 es sustituido en su cargo por Henry Lawrence y, tras una breve estancia en Inglaterra, se instala esta vez en Darjeeling (দার্জিলিং) con el propósito de seguir con sus investigaciones. Es cierto que, tras las bambalinas y de manera indirecta, continuaba manteniendo contacto con Jung Bahadur Rana (जङ्ग बहादुर राणा), quien asumiera el poder en Nepal en 1846 y que, a través de sus contactos en Calcuta, jugó un papel importante en persuadir al gobierno británico para que aceptara ayuda militar de Nepal durante la rebelión de la India en 1857-58. Sin embargo, para aquel tiempo los estudios etnológicos e investigaciones habían ocupado ya un lugar preferencial en su lista de actividades cotidianas. En referencia a ello, una idea precisa de la extraordinaria envergadura de la labor de B. Hodgson quedaría a todas luces incompleta si a los estudios buddhistas y etnológicos no añadiésemos su trabajo como pionero de la ciencia a través de sus colecciones y dibujos sobre la diversidad natural de Asia. Y es que la abundante y diversa fauna de Nepal, desde el primer momento, atrajo su atención y le inspiró para descubrir y sistematizar las especies que iba encontrando. No es para menos, ya que la alta diversidad de fauna y flora hace de Nepal uno de los territorios del mundo más interesantes para los naturalistas. Pese a ello, sólo tres europeos habían hecho observaciones sobre la fauna de Nepal con anterioridad: Col. W. J. Kirkpatrick (1793) (24), Francis Buchanan Hamilton (1802-1803) (25) y T. Hardwicke (1796) (26). Con la llegada de B. Hodgson a los Himalayas la observación naturalista cobraría una dimensión nunca vista hasta entonces. Sus primeros artículos, dibujos e investigaciones de zoología se remontan al inicio mismo de su llegada a Nepal en 1820 y se llevan a cabo durante sus trayectos restringidos por el valle de Katmandú o desde la capital a la frontera india, hasta Nayakot (a unos 30 kilómetros). Es cierto que en esas excursiones no sólo presta atención a aves, mamíferos o especies vegetales. Por el contrario, Hodgson informa a sus superiores políticos en Calcuta de todo lo que pudiera tener interés sobre la zona y defiende, además, la importancia de desarrollar un comercio tras-himaláyico a China a través del Tíbet (desafiando la ruta establecida de San Petersburgo). Entre sus múltiples preocupaciones se incluyen aspectos tales como la topografía, arquitectura, rutas e itinerarios, notas históricas, etnología, comercio, agricultura, festivales, ceremonias y prácticas religiosas en Nepal, etc. Y hoy es el día en que sus exploraciones siguen constituyendo, de uno u otro modo, una referencia primaria para el campo general de los estudios asiáticos. Se puede poner el ejemplo de los extraordinarios dibujos iconográficos y arquitectónicos del Museo Guimet y de la Royal Asiatic Society (aunque el principal fondo sigue estando en la British Library), que han sido muy recientemente examinados, pero tal vez sean sus descripciones, disecciones y descubrimientos de especies animales y vegetales (como la oveja bharal o azul, la comadreja de vientre amarillo, el cerdo pigmeo…) los que permiten calibrar con exactitud el verdadero alcance del trabajo de Hodgson como fundador y pionero, pese a que por circunstancias históricas ha sido injustamente poco reconocido, de los estudios himaláyicos.

 

 

Digamos al respecto que el periodo de mayor actividad en sus estudios sobre zoología y ecología se sitúa, sobre todo, a partir de 1830 en adelante, aunque es en la etapa de su segunda estancia en Nepal, esto es, desde 1844 hasta su nueva marcha a Inglaterra en 1857, cuando alcanzan una mayor intensidad. El trabajo de B. Hodgson es inmenso y consiste en un enorme conjunto de publicaciones, estudios anatómicos, y colecciones de especímenes vertebrados, así como de notas no publicadas y pinturas de acuarela. Sus líneas de actuación abarcan campos tan diversos como la zoología, la ornitología, la botánica, la ecología o la entomología, llegando incluso a diseñar un proyecto, junto con A. Von Humbolt, de elaboración de un atlas de geografía física del Himalaya que no pudo materializarse. La extraordinaria extensión de su actuación investigadora, por lo tanto, impide un análisis detallado y exhaustivo en este escrito. Sin embargo, es posible esbozar algunos apuntes de interés. En primer lugar, en lo que respecta a la producción bibliográfica es preciso subrayar que B. Hodgson fue un prolífico escritor de ensayos zoológicos, la mayoría de ellos sobre mamíferos y en menor medida sobre aves, que alcanzan la no despreciable cifra de 146 y son remitidos a ciertas revistas científicas: Proceedings of the Zoological Society of London, Asiatic Researches, Annals and Magazine of Natural History y Calcutta Journal of Natural History. La mayoría de estos escritos describen la apariencia, la anatomía, fisiología y el comportamiento de nuevas especies descubiertas. En sus páginas se pueden encontrar, además, sistemas de nomenclatura y terminología científica para describir la distribución de mamíferos (27) y aves (28) que habitan los bosques de los Himalayas. De hecho, en un importantísimo artículo escrito en 1832 (29), On the Mammalia of Nepal , no sólo señala cerca de cincuenta mamíferos, sino que elabora una especie de zoogeografía de Nepal al estructurar la ubicación de la fauna en tres áreas concretas: zona próxima a India, región central y zona himaláyica. En segundo lugar, es obligado hacer alusión a su monumental obra pictórica naturalista que, paradójicamente, no hizo acto de presencia en la gran mayoría de sus publicaciones científicas. No obstante, lo que hace particularmente valioso al conjunto de miles de pinturas encargadas por Hodgson, una vez elaborados los bocetos, a diversos artistas nepalíes (como Rajman Singh o Tursmoney Chitterkar) es que, a diferencia de las ilustraciones convencionales inglesas, estas pinturas capturaban con enorme precisión los verdaderos colores de las especies vivas.

 

The existing results of my research consist of a series of drawings (the birds all of natural size) executed by two native artists, carefully trained to the strict observance and delineation of the significant parts . . . my drawings amount to several hundreds; and almost every subject has been again and again corrected, from fresh specimens, with a view to the mature aspect of the species, in respect to colour and figure. Sexual differences, as well as those caused by nonage, have been fixed and portrayed when it seemed advisable; and various characteristic parts, external and internal, have been separately delineated. In regard to the latter, whether given separately, or combined with the general form, the use of the camera has been resorted to, to insure rigid accuracy; and, when it has not been employed, the draughtsmen have been perpetually recalled to the careful exhibition of characters by my supervision. Whilst abundance of fresh specimens have been thus employed by my painters, I have myself continued to draw from the same source notes of the structure of stomachs and intestines; of habits in regard to food, as indicated by the contents of stomachs; and of other habits, of manners, location, and economy, derived either from observation or report (30).

 

Comadreja de Vientre amarillo (Mustela kathiah). B. Hodgson, 1835.

 

Finalmente y como impresionante complemento de su empresa científica, se encuentra su colección de aves y mamíferos que, a los ojos de muchos, es uno de sus mayores logros. Miles de piezas disecadas de aves y mamíferos, capturados por tramperos que llegaban a cualquier confín de los Himalayas, fueron reunidos por B. Hodgson, a la espera de que alguna importante institución museística inglesa se hiciera cargo de tan grandiosa colección. Una vez que fue desechada la opción de la Zoological Society Museum, las miras de Hodgson se concentraron en el Bristish Museum, habida cuenta de que muy recientemente John Edward Gray se había incorporado al área de zoología y existía por su parte una fuerte predisposición para mejorar los fondos en esa materia. De esta forma, J. E. Gray recibió, en una primera partida (más tarde, en 1858, se haría una segunda entrega) y tras acordar las condiciones de la donación, 2596 aves, cerca de 500 muestras de pieles, cráneos, cuernos y huesos de animales de Nepal y Tíbet, más 670 dibujos zoológicos de mamíferos y otros especímenes. En contrapartida, J. E. Gray publica, en 1846 el Catalogue of the specimens and Drawings of Mammalia and Birds of Nepal and Thibet y realiza, aunque con retraso, copias de los especímenes para otras instituciones británicas y europeas (como los museos de Leyden, parís, Berlín, Frankfurt, etc.). Se puede afirmar que la aventura física de B. H. Hodgson, con independencia de una breve estadía en Calcuta el año 1882 desempeñando el cargo de Subsecretario en el departamento persa del Ministerio británico de Relaciones Internacionales, acaba en 1857, cuando siente que sus días en Asia han llegado a su término e inicia su viaje de regreso a Inglaterra. Sin embargo, su interés por Nepal e India se mantendrá firme y vivo durante los 36 años que estuvo activo después de abandonar los Himalayas y hasta su muerte, ocurrida en 1894. Con todo, no cabe finalizar este escrito sin apuntar, a modo de colofón epilogal, varias conclusiones sobre esta singular figura. Es cierto que B. H. Hodgson fue un actor destacado, nadie lo puede negar, en la política expansionista del imperio británico, pero aprovechó su posición privilegiada para dar rienda suelta a su insaciable intelecto y dejar un descomunal legado textual y pictográfico sobre el que todavía hoy resulta imprescindible realizar estudios y exploraciones más exhaustivas. Desde ese punto de vista, este es uno de tantos ejemplos en los que se incumple el principio weberiano sobre la idealista e ingenua neutralidad axiológica de la ciencia, ya que su progreso (algo que es todavía más evidente en el caso de la consolidación académica de los estudios orientales) se estimula fervientemente bajo la estrategia y presupuestos ideológicos de una irresistible y todopoderosa empresa de colonización a escala planetaria. Ahora bien, yendo a los planos más “internalistas” de la producción epistemológica, no es posible negar que B. Hodgson tomó parte, en algunas ocasiones de forma decisiva, en algunos de los “temas calientes” que preocupaban en el siglo XIX a la antropología, a la lingüística o a la ciencia biológica. Introdujo inéditas líneas de investigación en numerosas disciplinas, consolidó la aproximación académica de los estudios buddhistas, abrió las puertas del Himalaya a la ciencia occidental y llevó a cabo importantes descubrimientos y aportaciones en el campo de la zoología y ornitología. En fin, constituyó una referencia de primer nivel y una fuente de consulta recurrente para muchos de los especialistas más sobresalientes de la comunidad científica europea (Max Müller, Cecil Bendall, Austine Waddell, Barnard Davis, William Hooker, Alexander Von Humbolt, Charles Darwin…). Es por todas estas razones, y por otras tantas que nos hemos dejado en el tintero, que no deja de antojársenos en extremo chocante e insólito que los estudiosos contemporáneos de Asia Oriental hayan relegado a una personalidad histórica de tal calibre en el más absoluto de los olvidos. Sirva, pues, este escueto documento como recordatorio y homenaje al incalculable legado dejado a la posteridad por Brian Houghton Hodgson.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Dhungel, Ramesh 2007. ‘Opening the chest of Nepal’s history: the survey of B.H. Hodgson’s manuscripts in the British Library and the Royal Asiatic Society, London’ South Asia Archive and Library Group Newsletter Issue 3 (January).

Dixit, K. M. ‘Looking for Mr. Hodgson’ The Nepali Times, 2003, 18-24 de julio.

Gellner, D. N. ‘Hodgson’s blind alley? On the so-called schools of Nepalese Buddhism’, Journal of the International Association for Buddhist Studies, 1985, 12(1), pp. 7-19.

Hunter, W. W. Life of Brian Houghton Hodgson. London: John Murray, 1896.

Pels, P. `The Politics of Aboriginality: Brian Houghton Hodgson and the Making of an Ethnology of India', International Institute for Asian Studies Year¬ book, ed. P.v.d. Velde (1994), 147-168

Waterhouse, David (ed.). The Origins of Himalayan Studies: Brian Houghton Hodgson in Nepal and Darjeeling 1820-1858. London: Routledge Curzon, 2004.

Whelpton, J. ‘Notes on the Life of Brian Hodgson’ Voice of History 14 (2): 25-32, 1999.

Whelpton, J. ‘Brian Houghton Hodgson (1800-1894)’, en H.C.G.Matthew (ed.), Oxford Dictionary of National Biography, Oxford: Oxford University Press, 2004.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El resultado de todo ello fue su pronta promoción, allá por el año 1820, al puesto diplomático de asistente del residente en Nepal, territorio manifiestamente hostil a los británicos y, por tanto lleno de peligros. De ahí las estrictas limitaciones de movimiento impuestas por altas instancias británicas, que impedían trasladarse a los miembros del cuerpo diplomático a otras áreas que estuvieran más allá del valle de Katmandú (काठमांडौ). En cualquier caso, ello no fue óbice para que su estancia fuera sumamente fructífera en lo que a la exploración científica se refiere, en la medida en que a su alrededor descollaba un mundo totalmente desconocido. Tras un breve intervalo en Calcuta, entre 1822 y 1823, desempeñando la labor de Secretario adjunto en el Departamento de persa del Foreign Office, retorna nuevamente, en 1824 a Nepal y se entrega intensamente, como preludio a sus posteriores incursiones en el campo de la zoología y etnología, al estudio de las lenguas de la región, concretamente el Newari y el tibetano. Huelga decir que muchos y variados fueron los aspectos objeto de interés que atrajeron la curiosidad de un espíritu polimático como el de B. Hodgson. Con todo, su atención reparó primeramente en el ignorado fenómeno del buddhismo, habida cuenta su íntima relación con el erudito Amrtānanda, el cual había sido, 20 años atrás, un informante del capitán Knox, quien escribió la historia de Nepal en sánscrito y que el propio Hodgson tradujo posteriormente al persa. El pandit nepalí, descendiente directo del maestro tántrico Mahapandit Jayamuni Shakyabhikshu, asistió a B. Hodgson en su estudio de sánscrito, nepalí y newari (a pesar de que el nepalí era entonces el lenguaje de la élite gobernante, la mayoría de los habitantes del valle de Katmandú utilizaban el newari por la importancia del comercio con los comerciantes tibetanos) y colaboró desde 1825, junto con su equipo de copistas, en la traducción de numerosos manuscritos. Constituye, por así decirlo, el tipo de tareas correspondientes a la primera de las dos fases o etapas en las que podemos estructurar de su estudio sobre el buddhismo: el periodo inicial (1827-1829), en el que se produce sus ensayos expositivos y un periodo más tardío (1834-1837), en el que entra en el debate sobre el material descubierto con otros eruditos. A ese preciso periodo inicial pertenecen, por lo demás, sus más importantes publicaciones sobre el buddhismo, esto es, Notices of the Languages, Literature, and Religion of nepal and Tibet y su Sketch of Buddhism (ambos publicados en 1828) (9), pese a que, con el transcurrir de los años, escribiría once trabajos más sobre este mismo asunto.

 

The purpose of my two essays on Buddhism [‘Notices of the Languages, Literature, and Religion of Nepal and Tibet’ and ‘Sketch of Buddhism’] was to seize and render intelligible the leading and least absurd of the opinions and practices of these religionists, in order to facilitate to my countrymen the study of an entirely new and difficult subject in those original Sanskrit authorities which I had discovered and placed within their reach, but no living interpreters of which, I knew, were accessible to them, in Bengal or in Europe. I had no purpose, nor have I, to meddle with the interminable sheer absurdities of the Bauddha philosophy or religion; and, had I not been called upon for proofs of the numerous novel statements my two essays contained, I should not probably have recurred at all to the topic (10).

 

 

 

Los Tri-amnayas (Buddha, Dharma y Sangha)

 

Sea como fuere, hay en su aproximación al buddhismo una tendencia fundamentalmente compiladora, que pone especial cuidado en la recuperación de materiales originales más que en utilizarlos como base para una investigación personal, actividad que confía, en especial, a los miembros de la Sociedad Asiática de Calcuta (fundada en 1874) y a otros expertos. Aquellos valiosos documentos recorren gran parte del continente asiático hasta llegar a las manos de personalidades como P. E. Foucaux, E. B. Cowell, M. Müller, C-J. La Vallé Poussin y, sobre todo, E. Burnouf cuya traducción del “Sutra del loto”, publicado en París en 1852 bajo el título de Le Lotus de la bonne loi: traduit du sanscrit contiene una dedicatoria al propio B. Hodgson (11). De alguna manera, B. Hodgson está precipitando, sin saberlo, una súbita transición en este campo de estudios: el que va del estudio amateur al estudio profesional, del coleccionista al especialista académico, del viajero al profesor. Su envío regular de material desde Katmandú aprovisiona con un valioso contingente bibliográfico a múltiples expertos diseminados por el continente europeo y pone, en definitiva, las bases para la fundación del buddhismo como disciplina académica. De hecho, habrá que esperar a 1890, la década de su muerte, a que las expediciones alemanas, francesas y japonesas, descubran manuscritos sánscritos de mayor antigüedad e importancia que los que Amrtānanda proporcionó a B. Hodgson. Con todo, esta metodología de inmersión, que motiva, debido a su costumbre de tomar nativos oriundos de la zona como intérpretes, el recelo de autoridades de la época tan ilustres como William Jones, se identifica con la del “viajero inteligente” frente a la “cerrazón” de los eruditos europeos que se aferraban recurrentemente a los textos. Sea como fuere, su estrategia da algunos frutos al propiciar en 1824 lo que Max Müller denomina el estudio crítico de Buddha, cuando anuncia a los cuatro vientos que el canon buddhista se ha preservado en sánscrito en los monasterios de Nepal. En consecuencia, no parece posible calibrar en su justa medida la trascendencia de la investigación inicial de B. Hodgson sobre el buddhismo, que se publica en Transactions of the Royal Asiatic Society of Great Britain and Ireland con el título Sketch of Buddhism, derived from the Bauddha Scriptures of Nipal (1828) sin tener en cuenta la transferencia de conocimientos y manuscritos budistas en sánscrito y tibetano proporcionados por Amrtānanda desde 1824, y que posteriormente se dispersaron, a través de B. Hodgson, por diferentes instituciones de Europa e India. Los más importantes sutras y tantras del budismo sánscrito fueron distribuidos en forma de donaciones a la biblioteca del Colegio de Fort William, a la Biblioteca de la Sociedad Asiática de Bengala, a la Royal Asiatic Society, a la Biblioteca de la Oficina India, a la Société Asiatique, y a expertos particulares. Este hecho representa, a todas luces, un verdadero hito ya que con el descubrimiento y difusión de estos textos, la investigación sobre el Buddha histórico deriva hacia una arqueología estricta en torno a la originalidad de los materiales manejados. Tampoco hay que olvidar que por aquellos tiempos el buddhismo, desaparecido de la India desde el siglo XIV y conocido muy superficialmente a través de testimonios de viajeros y misioneros, no llegó a ser clasificado en Europa como una religión del mundo hasta las últimas décadas del siglo XIX (por aquella ápoca sólo existían cuatro religiones conocidas: cristianismo, judaísmo, islamismo y paganismo). De esta manera, se creó un buddhismo “original” basado en textos y documentos que se contraponía al imaginario y a las concepciones estereotípicas del momento, frecuentemente plagado de errores y malinterpretaciones de las que, todo hay que decirlo, también participó B. Hodgson. Pongamos algunos ejemplos. En primer lugar, el interés de B. Hodgson por la filosofía y la doctrina buddhista se concreta en un afán taxonómico, considerado por él como su más importante contribución, que en el fondo se sustenta sobre una base del todo punto errónea. El cuadro clasificatorio de las corrientes filosóficas del budismo, que podemos resumir en cuatro principales, a saber, Swabhávia, Aiswarika, Kármika y Yátnika o, incluso, la identificación de la primera de ellas como la más antigua y establecida a partir de la sola existencia de la materia en sus dos estados: acción (Pravritti) y reposo (Nirvritti) alcanzan una notable crédito y creciente autoridad, no sólo entre los sanscritistas sino también entre el público en general. En realidad, como es sabido hoy en día, aquellas cuatro escuelas formaban más parte de la imaginación de Hodgson que de la realidad misma ya que no guardan relación con ninguna de las escuelas del budismo indio, circunstancia que sólo pudo ser esclarecida tras las lecturas realizadas por Monier-Williams y La Vallé Poussin quienes, al no encontrar tales referencias, dieron por sentado que se trataba de las cuatro escuelas del budismo nepalí. Ahora bien, no todo fueron equivocaciones. B. Hodgson estuvo acertado en la determinación de la muerte de Buddha (siglo IV antes de Cristo) y, además, en otorgar trascendencia al conocido mantra om mani padme hüm como una invocación dirigida al bodisattva Avalokitésvara (Padmapāni). En segundo lugar, Uno de los problemas sobre los que va a discutir Hodgson tiene que ver con el lenguaje original del buddhismo. El “descubrimiento” del canon Pali en Ceilán llevó a muchos a pensar (incluido Edward Upham) que el Pali era el lenguaje de Buddha. Contra ello se posicionaron Hodgson, quien plantea que el sánscrito es el original lenguaje del buddhismo (atendiendo a la figura y sofisticación lingüística del sánscrito frente al tibetano y el indio vernacular). Se trataba de un enfoque más bien intuitivo (ligado a la fascinación que ejercía el sánscrito en la Europa del XVIII y XIX) que no se sostenía con evidencias. Y es que, en cierto sentido, el buddhismo que describe, sometido a una alta dosis de entusiástica presunción especulativa, es el que reside en su imaginación más que el que puede ser observado en las tierras de Nepal. Con todo, la enorme labor compilatoria de Hodgson no se vio compensada desde Europa con una respuesta proporcionada, y en cierto modo se sintió profundamente afectado y maltratado, en la medida en que no se le reconocía como un exégeta suficientemente contrastado y, sobre todo, como una de las principales fuentes documentales para la comprensión rigurosa del buddhismo. Hubo, todo hay que decirlo, destacables excepciones, como el mencionado agradecimiento de E. Burnouf y los comentarios laudatorios de Friedrich M. Müller (12).

 

 

Carta de Csoma de koros desde Titalya a B. Hodgson, 17 de mayo de 1837

 

Ahora bien, dejando al margen la fructífera conexión entre Hodgson y el buddhismo es preciso señalar otros intereses que trataba de abarcar sobre el terreno. A decir verdad, resulta imposible resumirlos en este texto de extensión muy limitada, sin embargo considero oportuno en este punto traer a colación la formidable tarea de compilación de un vasto conjunto de datos, informes, textos, manuscritos y todo tipo de información relativos a diferentes aspectos sociales, culturales y étnicos de Nepal que B. Hodgson llevó a cabo durante los años en los que ocupó en Katmandú el cargo de asistente (1825-1833) y, posteriormente, ya como residente (1833-1843). En ese sentido, no se peca en ningún caso de osadía al identificar a B. Hodgson, habida cuenta de que no existía precedente alguno de un trabajo de tal calibre emprendido por occidentales (a excepción de las observaciones realizadas por misioneros cristianos como Johann Grueber y Albert D’Orville en 1662 o Ippolito Desideri en 1721), como el fundador de facto de la antropología del Himalaya. Toda esta fabulosa empresa de codificación e inventario, claro está, tuvo su correlato en una significativa y abundante producción textual, en algunos casos meras síntesis de lo recogido, en otras ocasiones escritos con inferencias conclusivas de mayor calado. Así, cabe indicar que su primer ensayo de cierta trascendencia es, ciertamente, “Origin and Classification of the Military Tribes of Nepal” (1833) (13), en el que presenta, pese a realizar una breve incursión en la historia étnica de los valles himaláyicos, una objetivo esencialmente pragmático: clasificar las tribus militares de Nepal y recomendarlas como perfectos soldados para la Compañía. Esta perspectiva rebosante de terminología y giros de estilo burocrático-administrativo tendrá su continuación un año más tarde, en “Some accounts of the Systems of Law and Police as recogniced in the State of Nepal” (1934) (14), donde B. Hodgson desarrolla, en términos muy semejantes a los contenidos de los documentos que remite al Foreign Office británico, una descripción detallada de las instituciones legales existentes durante su estancia en territorio himaláyico. No obstante, tenemos que esperar a 1843, cuando llega a Darjeeling (দার্জিলিং), para que desarrolle su estilo “maduro” de discurso etnológico. Ya en varios de los informes previos que traslada a la Sociedad Asiática de Bengala (como, por ejemplo, A Cursory Notice of Náyakote and of the remarkable tribes inhabiting it, 1841) se observa una clara tentativa hacia el estudio integral, aunque todavía excesivamente factual, de la sociedad, lengua o historia de Nepal. Se trata de una evolución paulatina en lo que tiene que ver con su aproximación metodológica que culmina finalmente en el artículo titulado “On the Aborigines of the Sub-Himalayas” (1847-1848)(15).

En sus páginas presenta, por vez primera, una visión comprensiva de los grupos étnicos en los Himalayas centrales utilizando un enfoque en el que combina los aspectos lingüísticos, los geográficos y la macro-historia con observaciones concretas sobre características físicas (siguiendo el paradigma de James Cowles Prichard (16)).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTAS

 

1 Al margen de las extraordinarias contribuciones de E. Burnouf (1801-1852) en relación con el persa antiguo (siguiendo la estela dejada por Anquetil-Duperron), su atención al campo de los estudios buddhistas va resultar capital, en especial, debido a dos obras que se han convertido ya en verdaderos clásicos: Introduction à l’histoire du Bouddhisme indien (1844) y Le lotus de la bonne loi (1852), que se considera la primera traducción a idioma occidental del Sutra del Loto. Por otra parte, la contribución de B. Hogdson en las investigaciones del orientalista francés es reconocida sin ambages por éste último, tal y como señala Théodore Pavie en su Notice Sur les travaux de M. Eugène Burnouf, escrito en 1853: “Mais, au milieu de ses études si variées , dans son domaine scientifique, qui s’étendait de la Chine à l’Indus, de Ceylan au Cachemire, M. E. Burnouf devait à l’Inde proprement dite, une attention particulière. Professeur de sanscrit au collège de France, tenu sans cesse en éveil par les productions que d’illustres indianistes faisaient paraître en Angleterre et sur tous les points de l’Allemagne, il avait à cœur de défricher, le plus qu’il lui serait possible, le champ si vaste confié à ses soins. Comme s’il eût pressenti sa fin prématurée « il ne songeait pas un seul instant au repos qui lui devenait indispensable. Ses regards ne se tournaient pas avec complaisance sur ce qu’il avait fait ; il les portait avec ardeur et inquiétude sur ce qui lui restait à faire. À la fin de 1837, la Société asiatique de Paris recevait de M. Brian Houghton Hodgson (résidant anglais à la cour du Népal) une collection nombreuse de livres sanscrits, quatre-vingt-huit manuscrits, dont quelques-uns fort étendus, se rapportant tous à la religion bouddhique, qui est celle du Népal. « La Société asiatique, dit M. E. Bumouf lui-même, ne négligea rien pour témoignera M. Hodgson toute sa gratitude ; mais il était évident qu’un des plus sûrs moyens de la lui exprimer, c’était de répondre d’une manière scientifique à l’appel qu’il avait cru pouvoir lui faire… C’eût été mal reconnaître les efforts qu’il avait faits pour se procurer ces manuscrits, et la générosité avec laquelle il en disposait en faveur de la France, que de ne pas essayer de porter la lumière sur quelques-uns des ouvrages qu’ils renferment». (volver)

2 Thomas Robert Malthus impartió clases en Haileybury desde 1805 hasta 1834, año de su muerte. Las relaciones con B. Hodgson no se limitan a sus clases de economía política, sino que con posterioridad, cuando Hodgson se encuentra en el subcontinente indio, existe una comunicación epistolar entre ambos. De hecho, T. R. Malthus, en alguna de estas misivas, le llega a solicitar a Hodgson información sobre la población, salarios y precios en Nepal. De acuerdo con el biógrafo de B. H. Hodgson, W. W. Hunter, Malthus fue una importante influencia intelectual haciéndolo evolucionar “de un joven aristócrata con sentimientos y simpatías sociales a un avanzado liberal en política”. Hunter, W. W. Life of Brian Hodgson. John Murray: London, 1896, p. 23. (volver)

3 Fue James Pattison, presidente de la Compañía Oriental de las Indias entre 1818 y 1822, quien designó a B. Hodgson como candidato para el servicio civil de la India. (volver)

4 La Universidad de las Indias Orientales fue en 1806 como una institución académica de formación para la British East India Company (BEIC). Por aquel entonces, se daba una educación general a jóvenes de 16 a 18 años que eran seleccionados por sus directores para desempeñar funciones en la administración pública británica en el extranjero. (volver)

5 Fort William (nos referimos al edificio militar construido por Robert Clive en 1781) es una fortaleza construida en Calcuta, concretamente en la ribera oriental del río Hugli, el principal afluente del Ganges, que todavía se mantiene en pie, ahora como reclamo turístico. La fortaleza estaba construida de ladrillo y mortero, con un diseño en forma de un octágono irregular con un área de 5 km ² a fin de resistir un ataque de cañones. Además, estaba rodeado por un foso seco de 9 metros de profundidad y 15 metros de ancho. Sus instalaciones podían albergar hasta 10.000 soldados.(volver)

6 Sir Frederick Currie (1799-1875) fue Secretario de Relaciones Exteriores del Gobierno de la India, miembro del Consejo Supremo de la India y Presidente de la Compañía de las Indias Orientales. Durante la Primera Guerra Anglo-Sikh de 1845-46, actuó como un agente para el Gobernador General, Sir Henry Hardinge, y fue recompensado con un título de baronet en 1847 por su ayuda en la negociación de los Tratados de Lahore y Bhyrowal. (volver)

7 Sir George Clerk Russell (1800-1889) estudió, como Hodgson, en Haileybury y fue enviado a Bengala como escritor en 1817. Al principio de su carrera trabajó en el Departamento de Asuntos Políticos del Gobierno británico para pasar a ocupar en los años siguientes diferentes puestos en el subcontinente, como el de Asistente del Presidente en Rajputana y Delhi, agente político en Ambala o gobernador de Bombay desde 1848 a 1850. Fue gobernador de Bombay por segunda vez desde 11 mayo 1860 hasta 24 abril 1862 y posteriormente, al igual que una gran cantidad de personal destacado, fue nombrado como miembro del Consejo de la India. Allí permaneció hasta 1876. (volver)

8 Sir Charles D’Oyly (1781–1845) desempeñó una gran cantidad de cargos bajo el control de la compañía: Colector de Aduanas en la ciudad de Calcuta (1818), Agente del Opio de Bihar (1821), Residente Comercial de Patna (1831) y, finalmente, fue el miembro más antiguo de la Junta de de Aduanas, la sal, del opio y de la Marina (1833). Después de servir en la compañía durante cuarenta años, su salud obligó D'Oyly a salir de la India en 1838. Además de su carrera administrativa D’Orly destaca por ser autor de un gran número de pinturas sobre diversos emplazamientos del subcontinente, especialmente de Calcuta y de las ruinas de Mughal y por escribir, junto con Christopher Webb-Smith, varias obras sobre ornitología oriental. (volver)

9 B. H. Hodgson, ‘Sketch of Buddhism’, TRAS, vol. 2, 1828, reeditado en Essays on the Language, Literature and Religion of Nepal and Tibet. London: Trübner, 1874. (volver)

10 Hodgson, B. H. ‘European Speculations on Buddhism’, Journal of the Bengal Asiatic Society, vol. iii, pp. 98–99. (volver)

11 En concreto, la dedicatoria es la siguiente: A Monsieur Brian Houghton Hodgson, membre du service civil de la Compagnie des Indes, comme au fondateur de la veritable etude du buddhisme par les textes et les monuments. (volver)

12 “It never rains but it pours. Whereas for years, nay, for centuries, not a single original document of the Buddhist religion had been accessible to the scholars of Europe, we witness, in the small space of ten years, the recovery of four complete Buddhist literatures. In addition to the discoveries of Hodgson in Nepal, of Csoma de Körös in Thibet, and of Schmidt in Mongolia, the Honorable George Turnour suddenly presented to the world the Buddhist literature of Ceylon, composed in the sacred language of that island, the ancient Pâli”. Müller, M. Chips from a German Workshop, Volume 1: Essays on the Science of Religion, reprint, Chico, California: Scholars Press, 1985, p. 187. (volver)

13 B. H. Hodgson, ‘Origin and Classification of the Military Tribes of Nepal’, JASB, 1833, vol. 2, pp. 217-224. (volver)

14 B. H. Hodgson, ‘Miscellaneous essays relating to Indian Subjects``, London: Trübner & Co., 1880, vol. 2, section 12 (volver)

15 B. H. Hodgson, ‘On the aborigines of the Sub-Himalayas’, JASB, 1847 / 1848, vols. 17 & 18, pp. 1235-1244; pp. 469-477. (volver)

16 Es importante subrayar un trabajo específico del etnólogo y antropólogo James C. Prichard (Eastern Origin of the Celtic nations, 1831) en el que establece vínculos entre las naciones celtas y el eslavo, alemán y pelasgos (griego y latín), formando así una cuarta rama europea que procede de Asia meridional. Sin ninguna duda se están poniendo las bases en el campo de los estudios lingüísticos para lo que en la actualidad se identifica con la familia indoeuropea. (volver)

17 “Hodgson goes on to deal with the climate and the ‘physical type’, which are both seen as closely connected. The habitat in this hot and moist climate is ‘malarious to an extent which no human beings can endure, save the remarkable races which for ages have made it their dwelling-place’”. Waterhouse, David (ed.). The Origins of Himalayan Studies: Brian Houghton Hodgson in Nepal and Darjeeling 1820-1858. London: Routledge Curzon, 2004, p. 217. (volver)

18 Francis White Ellis, que sirvió como coleccionista en Madras a comienzo s del siglo XIX, impartió clases de Tamil y tradujo al inglés el Tirukkural (திருக்குறள்). Véase Dissertation on the Telugu Language, en Campbell, A. D. A Grammar of Teloogoo Language Commonly Called the Gentoo, ‘Note to the Introduction’. Madras: College Press, 1816. Con todo, el primero en hablar de la lengua dravidiana es Robert Caldwell en su obra A Comparative Grammar of the Dravidian or South Indian Family of Languages. Harrison: London, 1856. (volver)

19 Miembro de la sociedad misionera escocesa que se instala en Bombay en 1823 y lleva a cabo como sanscritista, antes de retornar a Escocia en 1854, una notable labor en la traducción de los textos védicos, además de publicar una gramática de lengua Marathi. Llegó a ser director de la Royal Asiatic Society en su delegación de Bombay en 1837. (volver)

20 Müller, F. M., ‘On the Relation of the Bengali to the Arian and Aboriginal Languages of India’, Report of the Seventeenth Meeting of the British association for the Advancement of Science held at Oxford in june 1847, 1848, 17, pp. 319-350. London: John Murray, 1848. (volver)

21 El difusionismo, cuyas líneas fundacionales se localizan en el trabajo del alemán Friedrich Ratzel (1844-1904), parte de la premisa de que las culturas materiales asociadas a etnias o civilizaciones concretas se articulan en torno a zonas nucleares de irradiación de innovaciones que se van extendiendo a causa de las migraciones (los llamados círculos culturales o kulturkreise, de acuerdo con el término dado por Leo Frobenius, discípulo de Ratzel). (volver)

22 La Guerra anglo-nepalí (1814–1816), denominada también Guerra Gurkha como recuerdo a la raíz del antiguo nombre del reino himaláyico, culminó con el tratado de Sugauli en 1816 y con una importante concesión territorial al imperio británico que incluía Sikkim (सिक्किम), territorios al oeste del río Kali, Garhwal (गढ़वाल राज्य), algunos territorios al oeste del rio Satlush (सतलुज) y gran parte de la región de Terai (तराई). (volver)

23 Rajendra Bikram Shah fue Rey de Nepal desde la temprana muerte de su padre el Rey, Girvan Yudha, el 22 de noviembre de 1816 hasta 1847, cuando debe abdicar a favor de su hijo Surendra ante el golpe de la familia Rama, personificada en la figura de Jung Bahadur, en contra de la dinastía Shah. (volver)

24 W.J. Kirkpatrick, Account of the Kingdom of Nepal Being the Substance of Observations Made During a Mission to that Country in the Year 1793. London: W. Miller, 1811, pp. 130–135. (volver)

25 F.B. Hamilton, Account of the Kingdom of Nepal, 1819, reprint New Delhi: Asian Educational Book Services, pp. 63–68. (volver)

26 T. Hardwicke, ‘Description of a New Genus of the Class Mammalia (Ailurus fulgens, Cuv.) from the Himalaya Chain of Hills Between Nepaul and the Snowy Mountains’, Trans. Linn. Soc. London, 1827, vol. 15, pp. 161–165. (volver)

27 Uno de los casos más famosos de estudio de mamíferos por parte de B. Hodgson es el que se halla descrito en ‘Remarks on the Procreation of the Rhinoceros’, Quarterly Oriental Magazine, 1825, vol. 3 (5), pp. 155–156, donde se hace un seguimiento, durante diecinueve meses, de la gestación, nacimiento y desarrollo del rinoceronte indio (Rhinoceros unicornis). Artículos de semejante factura los encontramos también para el caso de los rumiantes, antílopes o plantígrados. (volver)

28 B. Hodgson confeccionó importantes descripciones de numerosas aves, como el sisón de Bengala (Houbaropsis bengalensis; B.H. Hodgson, ‘On the Charj or Otis Bengalensis’, JASB, 1847, vol. 16, pp. 883–889.), el pico de ibis (Ibidorhyncha struthersii; ‘Red-billed Erolia’, JASB, 1835, vol. 4, pp. 458–461; Ibid., ‘Note on the Red-billed Erolia’, pp. 701–702.) y otras aves limícolas como la chocha perdiz (Scolopax rusticola), la agachiza chica (Lymnocryptes minimus) o la agachiza de cola rara (Gallinago stenura). (volver)

29 Hodgson, B.H., ‘On the mammalia of Nepal’, Journal of the Asiatic Society of Bengal, 1, 1832, pp. 335-349. (volver)

30 B.H. Hodgson, Letter to the Rt. Hon. Sir Alexander Johnstone, Vice-President of the Royal Asiatic Society, 20 June 1835, RAS Archive. (volver)

 

 

 

 

 

 

TRABAJOS DE HODGSON

 

Trabajos Colectivos

 

Illustrations of the Literature and Religion of the Buddhists, Serampore, 1841.

Letters on National Education for the People of India, Styled Pre-eminence of the Vernaculars, Serampore, 1837 (second edn 1847).

Papers Relevant to the Colonization, Commerce and Physical Geography of the Himalayan Mountains and Nepal, Calcutta, Government Gazette Office, 1857.

Essays on the Languages, Literature, and Religion of Nepál and Tibet, Together with Further Papers on the Geography, Ethnology, and Commerce of Those Countries. London: Trübner, 1874.

Miscellaneous Essays Relating to Indian Subjects, 2 vols. London: Trübner, 1880.

 

Panfletos

 

Notes of the Services of B.H. Hodgson, [London?], anonymous, but known to be by Hodgson, privately printed, 1883?.

 

Artículos y Cartas

 

1825

 

‘Remarks on the Procreation of the Rhinoceros’, Quarterly Oriental Magazine, 3 (5), 155–156

‘Remarques sur la portée du rhinocéros’, Bulletin des Sciences naturelles et de Géologie, 6, 436–437.

 

1826

 

‘Über die Trächtigkeit des Rhinoceros’, Notizen aus dem Gebiete der Natur und Heilkunde, 14, 55–56.

‘On the Supposed Unicorn of the Himalayas’, Philosophical Magazine, 68, 232–234.

‘Indian Rhinoceros’, Philosophical Magazine, 68, 234–235.

1827

 

‘On the Extreme Resemblance that Prevails Between Many of the Symbols of Buddhism and Saivism’, Oriental Quarterly Magazine, 7/8, 222/409.

‘Account of the Chiru, or Unicorn of the Himalaya Mountains’, EJS, 7, 163–164.

‘On the Growth and Habits of a Young Rhinoceros’, EJS, 7, 165–166.

1828

 

‘Notices of the Languages, Literature and Religion of the Bauddhas of Nepal and Bhot’, Asiat. Res., 16, 409–449.

‘Sur la chirou ou la licorne de l’Himalaya’, Bulletin des Sciences naturelles et de Géologie, 15, 141.

 

1829

‘On a New Species of Buceros’, Gleanings in Science, 1, 249–252.

 

1830

 

‘Sketch of Buddhism, derived from Bauddha Scriptures of Nipál’, JRAS, 2, 222–257.

‘Amended Notes to Mr Hodgson’s “Sketch of Buddhism”’, JRAS, 2, Appendix V, 77 82.

‘On the Chiru or Antilope Hodgsonii’, Gleanings in Science, 2, 348–351.

 

1831

 

‘On Some of the Scolopacidae of Nepal’, Gleanings in Science, 3, 233–243.

‘On the Bubaline Antelope’, (Nobis), Gleanings in Science, 3, 122–123, 324.

‘Some Account of a New Species of Felis’, Gleanings in Science, 3, 177–178.

‘Contributions in Natural History’, 1. The Musk Deer. 2. Cervus jarai, Gleanings in Science, 3, 320–324.

‘Note on the Chiru’, Gleanings in Science, 3, 387–388.

‘Description of the Chiru Antelope (Antelope Hodgsonii Abel)’, Proc. Zoo. Soc. London, 1, 52–54.

 

1832

 

‘Route from Kathmandu to Tazedo’, Asiat. Res., 17, 513–534.

‘On the Paper of Nepal’, JASB, 1, 8–11. ‘Further Illustrations of the Antilope Hodgsonii’, JASB, 1, 59–66.

‘Note Relative to the Account of the Cervus Jarai’, JASB, 1, 66–67.

‘On the Mammalia of Nepal’, JASB, 1, 335–349.

‘Characters and Descriptions of New Species of Mammalia and Birds from Nepal’, Proc. Zool. Soc. London, 2, 10–16.

 

1833

 

‘Origin and Classification of the Military Tribes of Nepal’, JASB, 2, 217–224.

‘On a New Species of Buceros (B. Nepalensis)’, Asiat. Res., 18 (1), 178–186.

‘On a Species of Aquila, Circaeetus and Dicrurus’, Asiat. Res., 18 (2), 13–26.

‘On the Migration of the Natatores and Grallatores, as Observed at Kathmandu’, Asiat. Res., 18 (2), 122–128.

‘Description of the Buceros Homrai of the Himalaya’, Asiat. Res., 18 (2), 169–188.

‘Characters of a New Species of Perdix’, Proc. Zool. Soc. London, 1, 107.

‘Further Illustrations of the Antilope Hodgsonii’, Proc. Zool. Soc. London, 1833, 1, 110–111.

‘The Wild Goat, and the Wild Sheep, of Nepal’, Asiat. Res., 18 (2), 129–138.

‘On the Ratwa Deer of Nepal’, Asiat. Res., 18 (2), 139–146.

‘Description and Characters of the Wild Dog of Nepal’, Proc. Zool. Soc. London, 1, 111–112.

‘Description of the Wild Dog of the Himalaya’, Asiat. Res., 18 (2), 221–237.

 

1834

 

‘On the Newar, or People of Nepal Proper (Mythic History of, from the Svayambhu Purana, etc.)’, JASB, 3, 215–221.

‘European Speculations on Buddhism’, JASB, 3, 382–388.

‘Further Remarks on M. Remusat’s Review of Buddhism’, JASB, 3, 425–431.

‘Remarks on M. Remusat’s Review of Buddhism’, JASB, 3, 499–593.

‘Notice of Adi Buddha and of the Seven Mortal Buddhas’ reeditado en Illustrations and in Essays on the Language, Literature and Religion of Nepal and Tibet.

‘On Ancient Inscriptions in Characters of the Allahabad Column’, JASB, 3, 481–483.

‘On the Law and Legal Practice of Nepal’, JRAS, 1, 45–46.

‘Some Accounts of the Systems of Law and Police in Nepal’, JRAS, 1, 258–279.

‘Letter on the Distinction Between the Ghoral and the Thar’, Proc. Zool. Soc. London, 2, 85–87.

‘On the Mammalia of Nepal’, Proc. Zool. Soc. London, 2, 95–99.

‘On the Characters of the Jharal and of the Nahoor, with Observations on the Distinction Between the Genera Capra and Ovis’, Proc. Zool. Soc. London, 2, 106–109.

‘Note on the Chiru Antelope’, JASB, 3, 134–136.

 

1835

 

‘A Disputation Respecting Caste by a Buddhist’, TRAS, 3, 160–169.

‘Quotations from Original Sanscrit Authorities in Proof and Illustration of Mr Hodgson’s Sketch of Buddhism’, Quarterly Oriental Magazine, 3 (5), 28–38

and 71–96 (also in JASB, 5, 29–71).

‘Further Note on Sarnath Inscriptions’, JASB, 4, 211–215

‘On the Ruins of Samaran (Simroun), JASB, 4, 121–124.

‘Remarks on an Inscription in the Ranja or Tibetan Characters’, JASB, 4, 196–198.

‘Description of the Bearded Vulture of the Himalaya’, JASB, 4, 454–457.

‘Red-billed Erolia’, JASB, 4, 458–461.

‘Synopsis of the Thar and Ghoral Antelopes’, JASB, 4, 487–490.

‘On the Wild Goat and Wild Sheep of the Himalaya, with Remarks on the Genera Capra and Ovis’, JASB, 4, 490–495, 710.

‘Specific Name and Character of a New Species of Cervus’, JASB, 4, 648–649.

‘Synopsis of the Vespertilionidae of Nipal’, JASB, 4, 699–701.

‘Note on the Red-billed Erolia’, JASB, 4, 701–702.

‘Description of the Little Musteline Animal, Denominated Káthiah Nyúl in the Catalogue of the Nepálese Mammalia’, JASB, 4, 702–704.

 

1836

 

‘Letter to the President, Royal Asiatic Society, Concerning the Origins of Buddhism’, JRAS, 3, vi–ix.

‘On the Administration of Justice in Nepal’, Asiat. Res., 20, 94–134.

‘Notices of the Ornithology of Nepal’, Asiat. Res., 19, 43–192 (in 9 sections).

‘Summary Description of Some New Species of Birds of Prey’, Bengal Sporting Mag., 8, 177–183.

‘Description of a New Species of Columba’, JASB, 5, 122–124.

‘Summary Description of Some New Species of Falconidae’, JASB, 5, 227–231.

‘Synoptical Description of Sundry New Animals, Enumerated in the Catalogue of Nípalese Mammals’, JASB, 5, 231–238.

‘Note on the Cervus Duvaucelii of Cuvier’, JASB, 5, 240–242.

‘Description of Two New Species Belonging to a New Form of the Meruline Group of Birds, with Indication of their Generic Character’, JASB, 5, 358–360. ‘On a New Genus of the Meropidae’, JASB, 5, 360–362.

‘On a New Piscatory Genus of the Strigine Family’, JASB, 5, 363–365.

‘Postscript to the Account of Ursitaxus, Printed in the 19th Volume of the Asiatic Researches’, JASB, 5, 671–672.

‘Note on Zoological Nomenclature’, JASB, 5, 751–752.

‘Additions to the Ornithology of Nepal. Indication of a New Genus of Insessorial Birds’, JASB, 5, 770–781, continued in 6, 110–112.

‘Indication of a New Species of the Carnivora (Ursitaxus Inauritus)’, Asiat. Res., 19.

‘Description of Three New Species of Paradoxurus’, Asiat. Res., 19, 72–86.

‘On the Lachrymal Sinus in Antilope Thar and Cervus Aristotelis’, Proc. Zool. Soc. London, 4, 39–40.

‘On Seven New Species of Vespertilionidae’, Proc. Zool. Soc. London, 6, 46.

‘On Two New Genera of Rassorial Birds’, Madras J. Lit. & Sci., 3 (11), 300–305.

 

1837

 

‘Note on the Primary Language of the Buddhist Writings’, JASB, 6, 682.

‘Indian Quails’, Bengal Sporting Mag., 9, 343–346.

‘On Some New Species of the Edolian and Ceblepyrine Subfamilies of the Laniidae of Nepal’, India Review, 1, 325–328.

‘On Some New Species of the More Typical Laniidae of Nepal’, India Review, 1, 445–447.

‘Indication of a New Genus of Insessores, Tending to Connect the Sylviadae and Muscicapidae’, India Review, 1, 650–652.

‘On Three New Genera or Sub-genera of Long-legged Thrushes with Descriptions of their Species’, JASB, 6, 101–104.

‘Description of Three New Species of Woodpecker’, JASB, 6, 104–109.

‘Indication of a new Genus of Insessorial Birds (Cutia)’, JASB, 6, 110–112.

‘On a new Genus of the Sylviadae’, JASB, 6, 230–232.

‘On Some New Genera of Raptores, with Remarks on the Old Genera’, JASB, 6, 361 373.

‘New Species of Scolopacidae’, JASB, 6, 489–492.

‘Description of the Gauri Gau of the Nipal Forest’, JASB, 6, 499.

‘On a New Genus of the Plantigrades’, JASB, 6, 560–565.

‘On the Bibos, Gauri Gau or Gaurika Gau of the Indian Forests’, JASB, 6, 745–750.

‘Indication of a New Genus Belonging to the Strigine Family, with Description of the New Species and Type’, Madras. J. Lit. & Sci., 5, 23–25.

‘On the Structure and Habits of the Elanus melanopterus’, Madras J. Lit. & Sci., 6, 75–78.

 

1838

 

‘On the Cultivation of Hemp in Nepal’, Transactions of the Agricultural Society of India, vol. 8.

‘Indication of Some New Forms Belonging to the Parinae’, India Review 2, 30–4, 87 90.

‘On a New Species of Pheasant. Phasianus crossoptilon from Tibet’, JASB, 7, 863–865.

 

1839

 

‘On a New Genus of the Fissirostral Tribe’, JASB, 8, 35–36.

‘Cursory Account of the Valley of Nayakote’, JASB, 8, 1114–1125.

‘Description of Two New Species of a New Form of Meruline Birds’, JASB, 8, 37–38.

‘On Cuculus dicruroides’, JASB, 8, 136–137.

‘On Three New Species of Musk (Moschus) Inhabiting the Hemalayan Districts’, JASB, 8, 202–203.

‘Summary Description of Four New Species of Otter’, JASB, 8, 319–320.

 

1840

 

‘On the Common Hare of the Gangetic Provinces, and of the Sub-Hemalaya’, JASB, 9, 1183–1186.

‘Three New Species of Monkey’, JASB, 9, 1211–1213.

 

1841

 

‘The Pravrajyá Vrata, or Initiatory Rites of the Buddhists According to the Pújá Khanda’, published in Illustrations of the Literature and Religion of the Buddhists, Serampore, 1841.

‘On a New Species of Prionodon, P. Pardicotor nobis’, Calcutta Journal of Natural History, 2, 57–60.

‘Classical Terminology of Natural History’, JASB, 10, 26–29.

‘On the Two Wild Species of Sheep Inhabiting the Himalayan Region’, JASB, 10, 230–234.

‘Illustrations of the Genera of the Bovinae’, JASB, 10, 449–470.

‘Note on the Cervus elaphus’, JASB, 10, 721–724.

‘Notice of the Marmot of the Himalaya and of Tibet’, JASB, 10, 777–778.

‘On a New Organ in the Genus Moschus’, JASB, 10, 795–796.

‘On a New Species of Lagomys Inhabiting Nepal’, JASB, 10, 854–855.

‘Notice of a New Form of the Glaucopinae, or Rasorial Crows, Inhabiting the Northern Region of Nepal – Conostoma Aemodius (Nobis type)’, JASB, 10, 856–857.

‘Classified Catalogue of the Mammals of Nepal’ (corrected to the end of 1841, first printed in 1832), JASB, 10, 907–916.

 

1842

 

‘Notice of the Mammals of Tibet’, JASB, 11, 275–289.

‘On the Civet of the Continent of India’, Calcutta Journal of Natural History, 2, 47–56.

‘On a New Species of Prionodon’, Calcutta Journal of Natural History, 2, 57–60.

‘New Species of Rhizomys Discovered in Nepal’, Calcutta Journal of Natural History, 2, 60–61, 410–411.

‘European Notices of Indian Canines’, Calcutta Journal of Natural History, 2, 205–209.

‘On a New Species of Mustela’, Calcutta Journal of Natural History, 2, 221–223.

‘Appendix to Account of Cuon Primaevus, the Wild Dog’, Calcutta Journal of Natural History, 2, 412–413.

 

1843

 

‘Description of a New Genus of Falconidae’, JASB, 12, 127–128.

‘A Translation of the Naipalya Devatu Kaglana’, JASB, 12, 400–409.

‘Notice of Two Marmots’, JASB, 12, 409–414.

‘Additions to the Catalogue of Nepal Birds’, JASB, 12, 447–450.

‘On a New Species of Cervus’, JASB, 12, 897.

 

1844

 

‘Catalogue of Nipalese Birds Collected Between 1824 and 1844’, in J.E. Gray, Zoological Miscellany, June (1844).

‘Classified Catalogue of Mammals of Nepal’ (corrected to end of 1841, first printed in 1832) Calcutta Journal of Natural History, 4, 284–294 (continuation). ‘Summary Description of Two New Species of Flying Squirrel’, JASB, 13, 67–68.

‘On the Leiotrichane Birds of the sub-Himalayas’, JASB, 13, 933–963.

 

1845

 

‘On Nepalese Birds’, Proc. Zool. Soc. London, 13, 22–37.

‘On the Rats, Mice and Shrews of Central Nepal’, Annals and Magazine of Natural History, 15, 266–270.

‘Characters of Six New Species of Nepalese Birds’, Annals and Magazine of Natural History, 15, 326–327.

 

1846

 

‘On the Wool of Tibet’, Journal of the Agricultural Society of India, vol. 5.

‘Description of a New Species of Tibetan Antelope’, JASB, 15, 334–343.

‘On the Wild Sheep of Tibet’, JASB, 15, 338–343.

 

1847

 

‘Comparative Vocabulary of sub-Himalayan Dialects’, JASB, 16 (2), 1245–1246.

‘On a New Form of the Hog Kind or Suidae’, JASB, 16 (1), 423–428.

‘On the Hispid Hare of the Saul Forest’, JASB, 16 (2), 572–577.

‘Postcript on the Pygmy Hog of the Saul Forest’, JASB, 16 (2), 593–594.

‘On Various Genera of the Ruminants’, JASB, 16 (2), 685–711.

‘On the Tibetan badger, Taxidia leucurus, N.S.’, with plates, JASB, 16 (2), 763–771.

‘On a New Species of Porcupine’, JASB, 16 (2), 771–774.

‘On the Charj or Otis Bengalensis’, JASB, 16 (2), 883–889.

‘The Slaty-blue Magaderme’, JASB, 16 (2), 889–894.

‘On a New Species of Plecotus’, JASB, 16 (2), 894–896.

‘On the Tame Sheep and Goats of the Sub-Himálayas and of Tibet’, JASB, 16 (2), 1003–1026.

‘On the Cat-toed Sub-Plantigrades of the Sub-Himalayas’, JASB, 16 (2), 1113–1129.

‘Description of the Wild Ass and Wolf of Tibet’, Calcutta Journal of Natural History, 7, 469–477.

‘Observations on the Manners and Structure of Prionodon pardicotor’, Calcutta Journal of Natural History, 8, 40–44.

‘On the Four-horned Antelopes of India’, Calcutta Journal of Natural History, 8, 87–94.

‘On a New Genus of Suidae and a New Species of Taxidea’, Proc. Zool. Soc. London, 15, 115–116.

‘On the Aborigines of the Sub-Himalayas’, JASB, 16 (2), 1235–1244 and 17 (1), 73–78.

 

1848

 

‘Addenda and Corrigenda of the Paper on the Aborigines of the sub-Himalayas’, JASB, 17 (1), 73–78.

‘On the Tibetan Type of Mankind’, JASB, 17 (2), 222–223.

‘Ethnography and Geography of the sub-Himalayas’, JASB, 17 (1), 544–549.

‘The Aborigines of Central India’, JASB, 17 (2), 550–558.

‘Route from Kathmandu, the Capital of Nepal, to Darjeeling in Sikkim, Interspersed with Remarks on the People and Country’, JASB, 17 (2), 634–646. ‘The Seven Kosis of Nepal’, JASB, 17 (2), 646–649.

‘On the Chepang and Kusunda Tribes of Nepal’, JASB, 17 (2), 655–658.

‘On the Relics of the Catholic Missions in Tibet and Nepal’, JASB, 17 (2), 225–229.

‘Anatomy of Ailurus, Porcula and Stylocerus’, JASB, 17 (2), 475–487, 573–575.

‘On a New Genus of Insessorial Birds (Merva)’, Calcutta Journal of Natural History, 8, 45–48.

‘On the Buzzards of the Himalaya and Tibet’, Calcutta Journal of Natural History, 8, 94–97.

‘Note on the Kiang’, Calcutta Journal of Natural History, 8, 98–100.

 

1849

 

‘A Brief Note on Indian Ethnology’, JASB, 18 (1), 238–246.

‘Aborigines of Southern India’, JASB, 18 (1), 350–359.

‘On the Origins of the Kooch, Bodo and Dhimal’, JASB, 18 (2), 702–747.

‘On the Aborigines of the Eastern Frontier (North of Assam)’, JASB, 18 (2), 451–460 and 967–976.

‘Sifán and Hórsók vocabularies, with Another Special Exposition in the Wide Range of Mongolidan Affinities and Remarks on the Lingual and Physical Characteristics of the Family’, JASB, 18 (1), 121–151.

‘On the Physical Geography of the Himalaya’, JASB, 18 (2), 761–788.

‘The Polecat of Tibet’, JASB, 18 (2), 446–450.

 

1850

 

‘On the Aborigines of the North-Eastern Frontier (Assam and South)’, JASB, 19, 309–317.

‘Aborigines of the South’, JASB, 19, 461–466.

‘On the Takin (Budorcas taxicolor), of the Eastern Himalaya’, JASB, 19, 65–75.

‘On the Shou, or Tibetan Stag’, JASB, 19, 466–469, 518–520 and 20 (1851), 388–394.

 

1853

 

‘On the Mongol Affinities of the Caucasians’, JASB, 22, 26–76.

'On the Indo-Chinese Borderers and their Connexion with the Himalayans and Tibetans’, JASB, 22, 1–25.

‘Sifan and Horsok Vocabularies’, JASB, 22, 121–151.

 

1855

 

‘On the Geographical Distribution of the Mammalia and Birds of the Himalaya’, Proc. Zool. Soc. London, 23, 124–128.

‘Catalogue of Nepalese Birds’, JASB, 24, 572–582.

 

1856

 

‘Route from Kathmandu to Peking, with Remarks on the Physical Geography of Tibet’, JASB, 25, 473–497.

‘On the Aborigines of the Nilgiris’ (two papers), JASB, 25 (1), 31–38 and 498–522.

‘Aborigines of the Eastern Ghauts’, JASB, 25, 39–52.

‘On a New Perdicine Bird (Sacpha Hodgsoniae) from Tibet’, JASB, 25, 165–166.

 

1857

 

‘On Trans-Himalayan Commerce’, Selection from the Records of Government, No. 27, 1857 (written in 1831).

‘Two Papers relating to the Himalaya and Mount Everest’, Geological Society Proceedings, vol. 1, 345–351.

‘On the Colonisation of the Himalaya by Europeans’, published in Papers Relating to the Commerce, Colonization and Physical Geography of Nepal and the Himalayan Mountains, Calcutta, 1857.

‘On a New Lagomys [L. Curzoniae] and a New Mustela [M. Témon] Inhabiting the North Region of Sikhim and the Proximate Parts of Tibet’, JASB, 26, 207–208.

 

1858

 

‘Comparative Vocabulary of the Languages of the Broken Tribes of Nepal’, JASB, 26, 317–349.

‘Comparative Vocabulary of the Kiranti Languages’, JASB, 26, 350–371.

‘Vayu Vocabulary’, JASB, 26, 372–427.

 

1859

 

‘Bahing Vocabulary’, JASB, 27, 393–442.

‘On the Vayu Tribe’, JASB, 27, 443–446.

‘On the Kiranti Tribe’, JASB, 27, 447–456.

‘Description of a New Species of Himalayan Mole’, JASB, 27, 176.

‘Notes on Certain Species of Silk-worms Indigenous to India’, Journal of the Agricultural & Horticultural Society of India, 6, 167–181 (with R.W.G. Frith).

 

1861

 

‘Notice on Buddhist Symbols’, JRAS, 16, 393–399.

 

 

 




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