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HENRI MASPERO: UNA HISTORIA INEXPLORADA DE CHINA.
EuskadiAsia
Resulta sorprendente, cuando menos incompresible, constatar el escaso número de obras y ensayos dedicados a la figura de Henri Maspero, sobre todo, cuando, a nada que uno se introduzca aunque sea superficialmente en la materia, es posible advertir que su contribución al desarrollo de los estudios sinológicos es del todo punto decisiva. En todo caso, con independencia de las razones que pudieran justificar tal significativo vacío en la retrospección histórica de la sinología occidental, parece evidente que la enjundiosa labor de H. Maspero pudo continuar felizmente a través de los trabajos de su discipulado (P. Demieville, M. Kaltenmark, R. A. Stein, entre otros), impulsando la consolidación, en la actualidad, de una corriente disciplinar propia centrada en los estudios taoístas. A decir verdad, conviene advertir que los intereses intelectuales de H. Maspero no se limitaron a este campo concreto de la cultura sino-asiática sino que dejó su impronta en todas aquellas áreas que eran objeto de atención en los centros universitarios europeos durante las primeras décadas del siglo XX. “Ses publications s’y rapportant dénotent l’application d’une vaste synthèse humaniste à laquelle il parvenait de plus en plus profondément. L’ampleur de sa connaissance de la Chine, l’étendue de son savoir, sa vision objective, prudente mais subtile, de la matière hsitorique et culturelle ont donc permis à Henri Maspéro de parcourir tout le registre scientifique: linguistique, mythologie, littérature, jurisprudence et droit, religions,mystique, histoire politique, sociologie, archeology, astronomie, rien ne fut negligee dans son œuvre qui s’annonçait encore féconde quand elle fut interrompue par les tragiques événements qui causèrent sa mort” 1 .
Al respecto de ello, es necesario hacer hincapié en el ambiente intelectual familiar para encontrar las primeras muestras de la inclinación de Maspero por las realidades no-occidentales. De hecho, la primera toma de contacto con el mundo no occidental viene propiciado por la labor investigadora de su padre, el famoso egiptólogo Gastón Maspero, quien alienta y estimula la aspiración de Henri de viajar y residir durante algún tiempo en Egipto, lo que ocurrirá en 1905. Sin embargo, lo que pudiera significar un primer hito en una previsible trayectoria académica orientada hacia la egiptología deriva en una progresiva inclinación por la cultura y lengua chinas (no son desconocidas sus primerizas incursiones autodidactas en torno a las inscripciones lapidarias de la China antigua, el régimen feudal chino o la evolución de los modos de propiedad financiera en China). Habrían de transcurrir apenas dos años para ver cristalizada esta opción, cuando en 1907 se gradúa en chino en l’École de Langues Orientales Vivantes, bajo las enseñanzas de dos figuras clásicas en los estudios sinológicos como E. Chavannes y S. Lévi, y puede decirse, en consecuencia, que es en ese periodo cuando sus inquietudes intelectuales se consagran definitivamente a China. A partir de entonces, su carrera académica sigue un curso fulgurante hasta convertirse en uno de los sinólogos más destacados del momento. Coincide con P. Pelliot, (comenzando aquí un cúmulo de significativas vivencias paralelas entre ambos hombres), en la École Français d’Extreme-Orient de Hanói. En un principio su estancia en el centro, en 1908, se debe a sus trabajos de investigación (gracias a una pensión ofrecida por el EFEO), y, posteriormente, en 1911, en calidad de profesor. En todo caso, no cabe atribuir la aproximación etnográfica y arqueológica que lleva a cabo H. Maspéro a la categoría de aquellos científicos “de salón” que desarrollan sus teorías y sus eruditas narraciones detrás de las mesas de escritorio. La propensión e inclinación por sustentar sus hipótesis en rigurosos trabajos de campo se pone fuera de toda duda desde el comienzo mismo de sus investigaciones. Al respecto, ya en 1909, con motivo de una conferencia pronunciada en la sección indochina de la Société de Géographie Commerciale de Hanói, se tiene constancia de unos incipientes preparativos para concretar una futura misión a China. Por aquella época estudia la historia de los primeros siglos del budismo en China (investigaciones que quedarán sintetizadas con la publicación, el año siguiente, de un artículo cuyo título fue Communautés et moines bouddhistes chinois aux IIème et IIIème siécles, BEFEO, 1910, pp. 222-232). Mas, no sería apropiado limitarnos a ese aspecto específico de los territorios hollados por H.Maspero, puesto que la diversidad de intereses que por aquel entonces suscitan su curiosidad abarca también la geografía histórica de Annam bajo la dominación china de los Tang (Études sur l’histoire de l’Annam, BEFEO 1916-1918) y, sobre todo, la lingüística china. No resulta casual, entonces, que pasados tan sólo unos cuantos meses desde su nombramiento como profesor de chino en l’École française d’Extrême-Orient se apreste a marchar a Nghé-an con el propósito de estudiar los dialectos mu’o’ng y tai (los resultados de estas investigaciones quedarán contenidos en varios artículos: Contribution à l’étude de la phonétique des langues thai, BEFEO, 1911; Études sur la phonétique historique de la langue annamite, les initiales, BEFEO, 1912). A decir verdad, de sus estudios sobre las comunidades tai y la gran documentación que hizo acopio al respecto, no puede concluirse una exclusiva fijación por los asuntos lingüísticos. Tal y como bien sostiene M. Kaltenmark, la información recogida sirvió también para desarrollar estudios de naturaleza comparativa entre la religión de los antiguos chinos y de los tai modernos. De hecho, vemos ahí cómo las fiestas aldeanas de éstos últimos permiten comprender las de los chinos, tal y como se las puede imaginar a través de las canciones de amor del Shijing, confirmando la interpretación de Marcel Granet, al que Maspero rinde en este trabajo [se refiere a El Taoísmo y las religiones chinas] un justo homenaje 2 .
De la rigurosidad y tenacidad con las que H. Maspero planifica cada expedición da cuenta la que tal vez pueda ser considerada la más importante exploración de todas las que emprendió, esto es, la misión arqueológica en China de 1914. Así, Maspero recorre diversas zonas de China (Tchö-kiang, Han-tcheou, Chao-hing, Ning-p’o y los montes T’ien-t’ai), arribando también a las costas de Corea y Japón, con el propósito principal de examinar los monumentos más sobresalientes de la época Song y Yuan. Pese a que su investigación en la zona dura apenas tres meses, cuando se había proyectado una estancia de seis, H. Maspero logra catalogar exhaustivamente mediante registro fotográfico estupas, estatuas, bajorrelieves y, además, elaborar un informe resumido (Rapport sommaire sur une misión archéologique au Tsö-kiang) que es publicado ese mismo año en el Bulletin de L’Ecole française d’Extrême-Orient.

No será, en todo caso, la última prospección conducida por Maspero ya que, tras el convulso paréntesis de la Gran Guerra, retornará de nuevo a Hanói en 1919 a fin de reemprender su actividad de campo viajando a Annam (donde investiga los documentos čam) y a Phanrang (donde recoge textos de los monjes čam). Para entonces la autoridad de H. Maspero en los estudios sinológicos es ampliamente reconocida, como lo prueba el hecho de que, fallecido E. Chavannes, siga la estela de egregios expertos (Abel Rémusat y Stanislas Julien) y ocupe la cátedra de langues et littératures chinoises et tartares-mandchoues en el College de France (mientras que, ya desde 1911, P. Pelliot ocupa la cátedra de lenguas de Asia Central). Con la aceptación del cargo, H. Maspero presenta la dimisión en l’École française d’Extrême-Orient y abandona definitivamente Indochina.
En aquel contexto, H. Maspero comienza a perfilar determinados trabajos que no sólo logran reorientar ciertos enfoques imperantes a la hora de entender la cultura china (por ejemplo, en la lingüística y en la historiografía chinas), sino que abre nuevos campos de interés (relativos a la naturaleza y evolución histórica del taoísmo), en aquel periodo casi inexplorados, con contribuciones que incluso hoy en día gozan de gran validez. En primer lugar, H. Maspero se posiciona críticamente (La Dialecte de Tch’ang-an Sous les T’ang) frente a los planteamientos lingüísticos defendidos por Karlgren en su ensayo Étude sur la Phonologie Chinoise. Controversia que, por otra parte, se prolongará en los años, cuando H. Maspero revisa el monográfico de Karlgren La autenticidad y naturaleza de Tso Chuan (1928) en el que había participado y cuyos resultados más importantes quedan recogidos en su artículo de 1931 La Composition et la Date du Tso Tchouan. Al margen de esta importante controversia, las aportaciones de H. Maspero en el ámbito de la lingüística pasan por la instauración de un método de análisis comparativo de las lenguas tai, china y vietnamita (Contribution a l’étude du systeme phonètique des langues thai, 1911) que, por otra parte, no fue nunca adoptado oficialmente para el estudio de las lenguas de Asia Oriental. Se basaba en un análisis tipológico y sincrónico que señalaba la influencia de los medios de expresión sobre los esquemas prototípicos de pensamiento y las lógicas racionales. Desde este punto de vista, H. Maspero demuestra por primera vez la existencia de distinciones dialectales entre el chino antiguo (Le dialecte de Tch’ang-ngan sous les T’ang, 1921), en la medida en que su interés en la historia del chino vulgar le pone sobre la pista de las diferencias substanciales existentes con la lengua china literaria.
En segundo lugar, su acercamiento a determinadas corrientes intelectuales japonesas (a diferencia de P. Pelliot que desconocía la lengua japonesa) queda atestiguado en su primer artículo, que data de 1929, Les Commencements de la Civilisation Chinoise, Shinagaku. Esta actividad, que compatibiliza con la ininterrumpida edición de los textos descubiertos por la expediciones de A. Stein llevada a acabo por E. Chavannes (finalmente publicado en 1951 por Arthur Waley), no suponen sino intereses periféricos con respecto a su honda preocupación por revisar la organización temporal de la historiografía china hasta entonces vigente y su persistencia en iluminar las opacas y enigmáticas organizaciones socioculturales de la China antigua. Así, desde un punto de vista histórico, estudia metódicamente las fuentes vietnamitas y chinas, con el propósito de despejar la historia de estos países, así como los mitos y leyendas a ellos asociados. No obstante, es en La Chine Antique, sin duda alguna su obra más concluyente, donde despliega su marcada habilidad para ofrecer un horizonte sintético sobre las condiciones geográficas y humanas de la alta antigüedad.

Quoi qu’on en dise souvent, l’histoire de la Chine ancienne ne remonte pas très haut, et la valeur des textes se rapportant à l’antiquité n’est pas très grande. Nous avons plutôt des aperçus sur certaines époques, séparées par des périodes à peu près inconnues, qu’une histoire suivie — ainsi l’état de la Chine vers la fin de la dynastie Yin (vers le XIIe‑XIe siècle av. J.‑C. ?) commence à nous être connu grâce à une découverte archéologique récente qui lui a rendu quelque vie ; mais les siècles qui suivent, et qui sont ceux où la tradition place l’apogée de la dynastie Tcheou, sont pour nous un espace vide ; ce n’est que vers la fin du IXe siècle que l’ombre commence à devenir moins épaisse ; à partir de la fin du VIIIe siècle, pendant deux siècles et demi, de 722 à 480, l’histoire nous est assez bien connue, grâce à une chronique qui couvre cette période ; puis, de nouveau, la brume reparaît, moins épaisse qu’aux temps anciens, sur la période qui suit jusqu’à la fin du IIIe siècle, et les documents sont peu nombreux et peu sûrs. Les efforts des sinologues européens, japonais et chinois, commencent à démêler quelque peu cette histoire, mais le travail critique en est encore à ses débuts. C’est dire qu’en cherchant à faire une histoire du monde chinois antique conforme aux études critiques récentes, il m’a été nécessaire de rejeter bien des hypothèses qu’une longue possession d’état a fait considérer comme des vérités acquises, et cela souvent sans pouvoir entrer dans de longues discussions qui seraient sorties du cadre de cet ouvrage ; j’ai dû me borner à indiquer en note la théorie traditionnelle que je repoussais, et dans quelques-uns des cas les plus importants, à noter brièvement les principales objections qu’elle soulève 3 .
En lo que concierne al recurrente retorno a esta obra, desde una modernidad que ha logrado substanciales avances en el dominio de los estudios chinos, tal vez conviene parafrasear la oportuna cuestión lanzada por D. Twichett en torno a las razones por las que es necesario considerarla una contribución todavía referencial. Es cierto que, además de las incorrecciones debidas al estado de cosas de su tiempo respecto a la arqueología china, pueden existir numerosas controversias a la hora de interpretar los textos de Maspero (por ejemplo, a la hora de analizar las relaciones de las poblaciones bárbaras –Tungus, Huns, Tibetanos-con los chinos). Sin embargo, su sólida capacidad de comprensión de la fuentes que maneja (lo que da lugar a un ejercicio de antropología comparada que se asemeja a las perspectiva de Marcel Granet), junto con lo que E. G. Palleyblank denomina la imaginación controlada de H. Maspero 4 termina desembocando resueltamente en una vívida e intensa descripción de la remota sociedad china 5 .
Pero, si por algo es conocido H. Maspero (aspecto éste que le distancia esta vez de P. Pelliot, cuyas áreas de estudio preferentes se relacionan con el budismo y la presencia de los movimientos cristianos, en especial de las corrientes nestorianas, en Asia) es por sus revolucionarias incursiones en el campo del taoísmo (representadas paradigmáticamente en sus Études sur le Taoïsme (1922)) y por sus magistrales trabajos de síntesis de la historiografía china (repárese en Historia de China (1927)).
-H. Maspero defiende que el taoísmo ejerció de mediador e introductor de la doctrina búdica en China, habida cuenta de las grandes diferencias existentes entre el confucianismo y el budismo. Así, el budismo de los Han recluta a sus primeros fieles en los ambientes taoístas, en gran parte, porque el budismo se mostraba a los ojos de los taoístas como un nuevo método para obtener la inmortalidad. En opinión de H. Maspero, la extensión del budismo se debió a que sus ejes doctrinales se confundían con los del taoísmo (hasta tal grado que existen pruebas documentales de que en un principio fue promocionado por los taoístas), de tal modo que existió una traducción de la doctrina budista a los términos de un lenguaje taoísta frente al que se plegó, incluso, con respecto a los temas prioritarios de naturaleza metafísica y ética: actividad exterior y moral práctica de la religión personal, actividad interior y meditación, prácticas de respiración, descripciones del Paraíso 6 . De esta manera, la implantación del budismo en China auspiciada por el taoísmo trajo, como consecuencia, un préstamo de vocabulario y una confusión doctrinal.
-Se desconoce mucho acerca de la evolución histórica del taoísmo y esto afecta al análisis de las influencias entre el budismo y el taoísmo. H. Maspero trata, en este sentido, de reconstruir la historia del taoísmo centrándose en el estudio de las menciones que, en las obras budistas, hacen referencia al taoísmo. De este modo, H. Maspero hará seguimiento de toda la literatura taoísta conocida desde el siglo I n.e hasta la época de los Tang.

- H. Maspero fue el primero que trató de desarrollar una discusión académica sobre la historia y documento del Taoísmo en este campo. Maspero consideró el Taoísmo como una de las más maravillosas religiones en el mundo. Sostiene que el Taoísmo se orienta a la creación de una idea científica del mundo. Al mismo tiempo, defiende la semejanza entre el T. Filosófico y el T. Religioso. Establece una división cronológica entre el Taoísmo antiguo (que existe en el periodo de las 6 dinastías) y el Taoísmo que declina desde la dinastía Tang hasta la modernidad. La causa de ello era que el Taoísmo había perdido su influencia sobre el pueblo y se habría recluido en los templos.
El peso de las abstrusas nociones amalgamadas bajo la heterogénea corrientes taoístas 7 en la cultura china en ningún caso puede ser menospreciado, en la medida en que ha cumplido un papel decisivo como una reiterada y estimulante fuente de inspiración, a la vez que origen esencial, de numerosos principios emblemáticos del acervo sapiencial chino. Esta circunstancia ha de ser contemplada, no sólo en base al valor de su carga epistemológica sino, sobre todo, por el intenso poder mitopoiético que el imaginario taoísta ha ejercido tradicionalmente sobre la cultura china, sobre todo, a través de los evocadores métodos alquímico-espirituales de auto-creación carnal, de los que surgieron exuberantes y cautivadoras representaciones del cuerpo humano. Desde un comienzo, todo revela que la extrema importancia dada al cuerpo en el bagaje doctrinal taoísta responde, aunque parcialmente, a una inveterada preocupación acerca del destino, tras la descomposición carnal, de las numerosas almas que integran el ser humano (tres hun-o almas negativas- y siete po-o almas positivas-). Subsiste, como así parece evidenciarlo H. Maspero, una ancestral línea de continuidad metafísica entre las creencias, propias de las religiones antiguas, relativas al destino de los muertos dentro de un universo imaginal habitado de seres divinos (supervivencia de las almas en las tumbas, estancia en las Fuentes Amarillas, el territorio subterráneo del Soberano Tierra, estancia en el Mundo Celeste del Soberano Cielo), y el escenario de ultratumba, más abstracto, esbozado por el taoísmo una vez desencadenada la crisis religiosa en la época de los reinos combatientes (403-256 a.n.e) y , en especial, tras la definitiva unificación del mundo chino por parte del principado Qin a mitad del siglo III a. n. e. Las diferentes estancias de las almas tras la muerte del sujeto, su estrecha dependencia de las ofrendas de sus descendientes para sobrevivir, y la extinción de la personalidad del muerto debido a la dispersión post-mortem de las almas, suponían realidades teológico / metafísicas lo suficientemente inquietantes como para que el taoísmo impulsara un viraje trascendente, cuyo resultado fue una práctica religiosa decantada hacia la obtención de un cuerpo inmortal, en adelante, el depositario y la sede intemporal de la personalidad y de las almas individuales. Para ello, los daoshi (los adeptos daoístas) prescribían un ritual de abstinencia y de alejamiento frente a toda influencia y condicionamiento exterior (el ayuno del corazón), con el objeto de vincularse, más allá de la esfera de los dioses, con el principio primero de todas las cosas, el Tao 8 . Este planteamiento ya está insinuado en ciertos matices relevantes del pensamiento de Laozi (老子), eufémico representante del taoísmo clásico. En su obra Dao de jing (道德經), se intuye el subsuelo chamánico desde el que se afianza la mentalidad china, pero, en este caso, revestido de una pureza discursiva con gran alcance metafísico. No andaba, pues descaminado H. Maspero cuando defiende, frente a la opinión tradicional 9 , la conexión natural entre las cosmovisiones primitivas y las reformulaciones taoístas. Es posible descubrir, entonces, una transición tácita y coherente que va, desde las toscas mistificaciones de las leyendas ancestrales hasta el desarrollo filosófico que impregna el Dao de jing. Toda una constelación de dispersas y heteróclitas creencias viene a confluir, en opinión de T. Izutsu, en aquella unidad orgánica de orden superior cuya repercusión en la historia del pensamiento será de crucial importancia. Esta aproximación genealógica ha contribuido a destapar varias problemáticas de naturaleza secundaria pero que, no obstante, aportan significativos datos en favor de cierto continuismo cosmovisionario.
Volviendo nuevamente a su trayectoria en el campo de la sinología, digamos que la ocupación alemana de París (en junio de 1940) no alteró sobremanera el ritmo de sus investigaciones y lecturas. Sin embargo, en abril de 1942 fue arrestado (lo mismo ocurrió con P. Pelliot) y liberado unos días más tarde. En aquel tiempo, además de enseñar en el Collège de France, ejerció de lector en l’École Nationale de la France d’Outre-Mar, sucedió a M. Granet en la cátedra de Civilización China y dirigió el departamento de Religions de la Chine en el École Pratique des Hautes Études. Se trata, en definitiva, del intenso y agitado preludio que precederá a su muerte en 1945 ya que, en julio de 1944 fue arrestado por sospecha de actividades terroristas y deportado, para no retornar jamás vivo, a Buchenwald (Erich Henisch fue el único sinólogo alemán que estuvo dispuesto a firmar una solicitud de liberación).

Transcurrido más de medio siglo de la desaparición de H. Maspero, su legado conserva un valor inmenso, en la medida en que reflejaban la urgente necesidad de encontrar una unidad coherente en aquel vasto territorio etnológicamente diversificado (y descubren ese vínculo englobante en el orden religioso, en la liturgia y en los cultos taoístas) y, sobre todo, el imperativo de otorgar un lugar representativo en sus trabajos a las ciencias humanas. El trabajo de Maspero, en algunos campos más que en otros, resulta influyente hoy en día, no sólo por sus desarrollos teórico-historiográficos, sino también porque supuso el origen en la apertura de una corriente de estudios sobre el taoísmo que perdura con vigor en el presente. En suma, si se hecha la mirada atrás en la historia de la sinología occidental cabe barruntar la inconmensurable sombra de H. Maspero guiando, desde una sensibilidad profundamente humanista, las evoluciones de la empresa de comprensión contemporánea que occidente lanza sobre China.
Bibliografía
Auboyer, J. ‘Henri Maspero (1883-1945)’,en Artibus Asiae, v10 #1, 1947, pp. 63-64.
Gale M, E. ‘La Chine Antique by Henri Maspero’, en Artibus Asiae, vol. 20, nº 2 / 3, 1957, pp. 195-196.
Maspero, H. El taoísmo y las religiones chinas. Madrid: Trotta, 2000.
Maspero, H. La Chine Antique. Paris: Les Presses universitaires de France, 1965.
Palleyblank, E, G. ‘La Chine Antique Revisited’, en Pacific Affairs, vol. 53, nº 1, 1980, pp. 115-119.
Publicaciones Principales de Henri Maspéro
‘Le protectorat général d'Annam sous les T'ang’, BEFEO 10, 1910, p. 539-551.
‘Communautés et moines bouddhistes chinois aus IIème et IIIème siècles’, BEFEO 10, 1910, pp. 22-232.
‘Contribution à l'étude du système phonétique des langues thai’, BEFEO 11, 1911, pp. 153-169.
‘Études sur la phonétique historique de la langue annamite, les initiales’, BEFEO 12, 1912, pp. 1-126.
‘La prière du bain des statues divines chez les Cams’, BEFEO, 1912, V, pp. 1-6.
‘Rapport sommaire sur une misión archéologique au Tchö-kiang’, BEFEO, 1914,VIII, pp. 1-75.
‘Études d'histoire d'Annam’, BEFEO 16, 1916, p. 1-55 y 1918, p. 1-36.
‘De quelques interdits en relation avec les noms de famille chez les Tai-noirs’, BEFEO, 1916, III, pp. 29-34.
‘Quelques mot annamites d’origine chinoise’, BEFEO, 1916, III, pp. 35-39.
‘Dialecte de Tch’ang-ngan sous les T’ang’, BEFEO, 1920, II, pp. 1-124.
‘Le saint et la vie mystique chez Lao-tseu et Tchouang-tseu’, Bull. De l’Ass. Des Amis de l’Orient, III, 1922, pp. 69-89.
‘Les coutumes funèraires chez les Tai-noirs du haut-Tonkin’, Bull. De l’Ass. Des Amis de l’Orient, VI, 1923, pp. 13-26.
‘Légendes Mythologiques dans le Chou king’. Journal Asiatique, CCIV, 1924, pp. 1-100.
‘Le roman de Sou Ts’in’, Études asiatiques, II, 1925, pp. 127-141.
‘Origines de la civilisation chinoise’, Annales de Géographie, nº 194, 1927.
La Chine Antique, Paris: de Boccard, 1927.
‘Mythologie de la Chine moderne’, en Mythologie asiatique illustrée, Paris: Librairie de France, 1928.
‘La chronologie des rois de Ts’i au IVème siècle avant notre ère’, T’oung Pao, XXV, 1928, pp. 367-386.
‘Notes sur la logiques de Mo-tseu et de son ècole’, T’oung Pao, XXV, 1928, pp. 13-99.
‘Les Langues’, en Un Empire colonial français. L'Indochine. G. Maspero, ed. Paris: Les Editions G. van-Oest. Vol. I, 1929-1930, pp. 63-82.
‘Préfixe et derivation en chinois archaïque’, Mémoires de la Société de Linguistique de Paris, V, 1930, pp. 313-327.
‘La vie privée en Chine à l’èpoque des Han’, Revue des Arts asiatiques, VII, 1931.
‘La chaire de Langues et Littératures chinois et tartares-mandchoues’, Le Collège de France, 1932,pp. 353-366.
‘Le mot Ming’, Journal Asiatique, CCXX, 1933, pp. 249-296.
‘Les origines de la communauté bouddhiste de Lo-yang’, Journal Asiatique, CCXXI, 1934, pp. 87-108.
‘Le serment dans la procédure juridique de la Chine ancienne’, Mélanges chinois et boudhiques, III, 1934-1935, pp. 257-318.
‘Les deux taoistes: comment on communique avec eux’, Academie des Inscriptions et Belles Lettres, Comptes rendus des sances de l'anne 1937, pp. 362-74.
‘Les proceds de nourrir le principe vital dans la religion taoiste ancienne’, Journal Asiatique, 229, 1937, pp. 177-252.
‘Les instruments astronomiques des Chinois au temps des Han, Mélanges chinois et bouddhiques, VI, 1938-1939, pp. 183-370.
Mélanges posthumes sur les religions et l'histoire de la Chine, vol. 1 : Les religions chinoises vol. 2 : Le taoïsme vol. 3 : Études historiques, Paris: Pub. du Musée Guimet (57, 58, 59), 1950.
Les institutions de la Chine, Paris: PUF, 1952.
Les documents chinois de la troisième expédition de Sir Aurel Stein en Asie centrale, Londres: British Museum, 1953.
Histoire et institutions de la Chine ancienne des origines au XIIe siècle après J.-C., Paris: PUF, 1967.
Le taoïsme et les religions chinoises, (Biblioteque des Histoires), Paris: Gallimard, 1971.
Con el propósito de incorporar información complementaria acerca de H. Maspero, presentamos la traducción que EuskadiAsia ha realizado del texto escrito por P. Demiéville en 1947 en torno la figura de H. Maspero: “Henri Maspero etl’avenir des études chinoises” / “Henri Maspero y el porvenir de los estudios chinos”. Aquellos que deseen acudir a su versión original pueden hacerlo en la siguiente dirección:
http://classiques.uqac.ca/classiques/demieville_paul/C35_maspero_etudes_chinoises/demieville_maspero.doc
Dicha texto, traducido al castellano por EuskadiAsia, se puede descargar en pdf en el siguiente enlace:
"Henri Maspero y el porvenir de los estudios chinos".
Señalamos, también, las direcciones de museo Guimet (Musée National des Arts Asiatiqués) donde podrán encontrar un estudio fotográfico sobre la expedición de H. Maspero de 1914.
http://www.guimet.fr/modulephoto/maspero/maspero.swf
Finalmente, presentamos una breve transcripción de una emisión sonora (en archivo MP3) dedicada a su figura emitida por el Canal Academia (Premiére radio académique francophone sur internet).
Henri Maspéro et la Chine
de l’Académie des inscriptions et belles-lettres
Emission proposée par : Hélène Renard
Référence : HAB333
Adresse de cet article : http://www.canalacademie.com/Henri-Maspero-et-la-Chine.html
Henri Maspéro (1883-1945) sinologue, immortel de l’Académie des inscriptions et belles-lettres
Henri Maspéro, né à Paris en 1883, a été élu à l’Académie le 1er février 1935. Il y siégea durant 10 ans jusqu’à sa mort, mort tragique puisque c’est dans le camp de Buchenwald en Allemagne qu’il mourut le 27 mars 1945, un mois avant l’arrivée des troupes américaines.
Il était le fils du grand égyptologue Gaston Maspéro, lui aussi membre de l’Académie des inscriptions et belles-lettres. _Il avait été chargé de mission en Chine dès 1914, et après la Première Guerre mondiale, il occupa la chaire de langue et littérature chinoises au Collège de France et fut professeur à l’Institut des Hautes Etudes chinoises. Comme plusieurs de ses confrères académiciens, il était membre de la Société asiatique.
Aucun aspect de la civilisation chinoise ne lui était étranger, il s’était intéressé autant à l’histoire des religions chinoises, qu’à celles des sciences, à la philologie et à la littérature, à l’archéologie et à l’épigraphie, à la linguistique et à la comparaison des langues sino-tibétaines.
Parmi les nombreux ouvrages qu’il a publiés, Canal Académie en a choisi un, celui qui est intitulé Les institutions de la Chine, essai historique.
Cet ouvrage a été préfacé par Paul Demiéville, autre éminent sinologue de l’Académie des Inscriptions et belles-lettres. Paul Demiéville, né en 1894, fut élu à l’Académie en 1951. Il est décédé en 1979.
Avec Paul Pélliot, Paul Demiéville et Henri Maspéro, l’Académie comptait parmi ses membres trois éminents sinologues dont les travaux font encore autorité.
Henri Maspéro a laissé de nombreux manuscrits inédits. Notamment une étude sur les institutions de la Chine. Il en avait ébauché le plan, rédigé certaines parties, mais ce n’était qu’une esquisse.
C’est Jean Escarra qui a poursuivi ce travail pour l’achever et permettre sa publication.
Vous pourrez écouter dans cette émission la lecture de la préface rédigée par Paul Demiéville au livre Les Institutions de la Chine d’Henri Maspéro. Cette lecture est assurée par le comédien Fernand Guiot.
Henri Maspéro a évoqué l’histoire de la Chine selon un tableau chronologique qu’il avait établi ainsi : l’époque légendaire : les empereurs mythiques, ceux qui invent l’agriculture, les rites, les noms de famille, la médecine ; puis l’antiquité (c’est-à-dire du XI ème siècle avant JC jusqu’au 3 ème avant JC) ; puis l’Ancien empire (de l’an 249, jusqu’au 3ème siècle de notre ère) ; arrivent alors les invasions barbares (3ème, 4ème, 5ème et 6ème siècles) ; puis le Moyen empire de 500 à 700 ; les nouvelles invasions barbares et c’est là qu’est évoquée la figure de Khubilai Khan (1260-1294) et la restauration de l’unité de l’empire par les Mongols;
Et enfin, ce qu’Henri Maspéro appelle La chine moderne, c’est-à-dire les dynasties des Ming, des Tsing qui courent du 14 è siècle à nos jours. Mais la période contemporaine qui s’arrète d’ailleurs en 1912, est à peine abordée.
Autre lecture proposée : celle d’un court extrait du chapitre intitulé l’Epoque moderne. Henri Maspéro y évoque l’un des plus célèbres visiteurs de l’Empire chinois : Marco Polo.
Références bibliographiques :
Henri Maspero – Jean Escarra, Les institutions de la Chine, PUF, 1952
Henri Maspero y China
de l’Académie des inscriptions et belles-lettres
Emisión propuesta por : Hélène Renard
Referencia : HAB333
Dirección de este artículo: http://www.canalacademie.com/Henri-Maspero-et-la-Chine.html
Henri Maspéro (1883-1945) sinólogo, inmortal de la Academia de inscripciones y belles-lettres
Henri Maspero, nacido en París en 1883, fue elegido miembro de la Academia el 1 de febrero de 1935. Ocupó este cargo durante 10 años hasta su trágica muerte, ya que fue en el campo de Buchenwald en Alemania donde falleció el 27 de marzo de 1945, un mes antes de la llegada de las tropas estadounidenses.
Él era el hijo del gran egiptólogo Maspéro Gaston, también miembro de la Académie des inscriptions et belles-lettres. Estuvo encargado de la misión a China de 1914, y después de la Primera Guerra Mundial, ocupó la cátedra de lengua china y literatura en el Colegio de Francia y fue profesor en el Institut des Hautes Etudes chinoises. Al igual que varios de sus colegas académicos, fue miembro de la Société Asiatique.
Ningún aspecto de la civilización china le fue ajeno, se preocupó tanto de la historia de las religiones en China como de la ciencia, la filología y la literatura, la arqueología y la epigrafía, la lingüística y la comparación de las lenguas Sino-tibetanas.
Entre los numerosos libros que ha publicado, Canal Academia ha elegido uno, el que se titula Las instituciones de China, ensayo histórico.
El prefacio de esta obra ha sido elaborado por Paul Demiéville, otro eminente sinólogo de la Académie des Inscriptions et belles-lettres. Paul Demiéville, nacido en 1894, fue elegido para la Academia en 1951. Murió en 1979.
Con Paul Pélliot, Paul Demiéville y Henri Maspero, la Academia contaba entre sus miembros a tres eminentes sinólogos cuyas trabajos gozan todavía de autoridad.
Henri Maspéro dejó muchos manuscritos inéditos. En particular, un estudio sobre las instituciones de China. Él había redactado el plan, e incluso había redactado partes del mismo, pero no era sino un boceto.
Fue Jean Escarra quien continuó este trabajo para completar y permitir su publicación.
Pueden escuchar en esta emisión la lectura del prefacio escrito por Paul Demiéville del libro Las Instituciones de China escrito por Henri Maspéro. Esta lectura es realizada por el actor Fernando Guiot.
Henri Maspero se refiere la historia de China con arreglo a un calendario que había preparado de la siguiente manera: la época legendaria: los emperadores míticos, los que inventan la agricultura, los ritos, los nombres de familia, la medicina; posteriormente la antigüedad (es decir, del siglo XI a. C hasta el siglo III a. C); posteriormente el Imperio Antiguo (del año 249, hasta el siglo III d. C); luego vienen las invasiones bárbaras (siglos III, IV, V y VI); posteriormente el Imperio Medio, que va del año 500 al 700; las nuevas invasiones bárbaras, que evocaran la figura de Khubilai Khan, (1260-1294) y la restauración de la unidad del imperio por los mongoles; Y, por último, lo que Henri Maspero ha denominado la China moderna, es decir, las dinastías Ming, Tsing, que van del siglo 14 hasta nuestros días. En tal sentido, la época contemporánea, que se detiene en 1912, apenas es abordada.
Otra propuesta de lectura: un breve extracto del capítulo titulado La era moderna. En él Henri Maspero evoca uno de los más famosos visitantes del Imperio chino: Marco Polo.
Referencias:
Maspero, H. & Jean Escarra, J. Las instituciones de China. Paris: PUF, 1952.
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2 Kaltenmark, M. El Taoísmo y las religiones chinas (Introducción). Madrid: Trotta, 2000, pp. 10-11.
4 “I have used the term “controlled imagination” to describe his method. By this I mean that he was not content merely to recount drily such facts as could be distilled with unchallengeable certainty from the confused mass of evidence he had at his disposal. Applying such criteria in a rigorous way to the pre-Han literature of China in the 1920s, when modern critical methods had only begun to be used and when Chinese archaeology was in its infancy, would have left a meager story to tell. Even today the questions are far more numerous than the answers, and new discoveries add to our perplexities as often as they contribute to the solution of unresolved issues. What Maspero did was to work critically through the evidence and, after coming to his own personal judgment of the most probable answers to the questions it raised, to make an imaginative reconstruction that would accommodate and make sense of the data”.
Palleyblank, E, G. ‘La Chine Antique Revisited’, en Pacific Affairs, vol. 53, nº 1, 1980, p. 117.
5 “Every section bears the marks of a penetrating and original mind, and the whole is unified by an individual vision as no historian has succeeded in doing before or since”.
Twitchett, D., citado en Palleyblank, E, G. ‘La Chine Antique Revisited’, en Pacific Affairs, vol. 53, nº 1, 1980, p. 119.
6 “El éxito del buddhismo no se debió a una superioridad metafísica sobre el taoísmo o el confuncianismo, superioridad que, aunque real, nunca fue reconocida claramente por los chinos. Sus éxitos se debieron a los mismos motivos por los que los conversos se habían sentido atraídos por él: si ofrece una vida religiosa personal al igual que el taoísmo, tanto en la moral como en la meditación, sus prácticas, sin embargo, son menos penosas y menos materiales que las de la religión rival. “Mi doctrina es como comer miel”, decía Buddha en el Sutra de 42 Artículos; “el comienzo es dulce, el medio es dulce, el fin es dulce”. Esa dulzura en la práctica de la vida religiosa atrajo hacia el buddhismo a todos aquellos a los que el confucianismo no satisfacía, y a los que rechazaban la dureza y las dificultades de las prácticas propias al taoísmo”.
Maspero, H. El taoísmo y las religiones chinas. Madrid: Trotta, 2000, p. 277.
7 De cara a realizar un estudio filológico más específico del asunto recomendamos las siguientes obras:
-LaFargue, Michael., The Tao of the Tao Te Ching, State University of New York Press, Albany, 1992.
-Nan Huai-chin, Tao y larga vida. Transformación de la mente y el cuerpo, EDAF, Madrid, 1989.
-Robinet, Isabelle., Taoism: Growth of a Religión, Stanford University Press, Stanford, 1977.
-Schipper, K., L’empereur Wou des Han dans la légende taoïste, Han Wu-ti nei-tchouan, École française d’Extreme-orient, París, 1965.
-Sivin, Nathan., Research on the History of Chinese Alchemy in Medicine, Philosophy and Religion in Ancient China, Researches and Reflections, Variorium, 1995.
-Strickmann, Michel. On the Alchemy of Tao Hung-Ching in Facets of Taoism, en Welch and Seidel (ed.)., Yale University Press, Yale, 1979.
-Wright, Arthur. Buddhism in Chinese History, Stanford University Press, Stanford, 1959.
8 “Unificad vuestra atención. No escuchéis con vuestros oídos, sino con el corazón, no escuchéis con el corazón, sino con el Soplo. El oído se limita a oír, el corazón se limita a corresponderse con las cosas; es el Soplo el que, cuando está vacío, aprehende la realidad. La Unión con el Dao se obtiene con el Vacío; este Vacío es el Ayuno del Corazón”.
Maspero, H. El taoísmo y las religiones chinas. Madrid: Trotta, 2000, p. 44.
9 Tradicionalmente se ha defendido que el taoísmo emergió abruptamente en el siglo IV a. n. e., como una corriente metafísica encabezada por Laozi y desarrollada por Zhuangzi, que finalmente degeneró progresivamente hasta regresar, durante la dinastía Han posterior, a una fase prefilosófica, mágica y brujeril.