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Cahiers Internationaux de Sociologie La Chine en transition: regards sociologiques

Cahiers Internationaux de Sociologie

La Chine en transition: regards sociologiques

La Chine en Transition

La reciente publicación en la prestigiosa revista francesa Cahiers Internationaux de Sociologie, de un número monográfico sobre los procesos de transformación sociopolítica experimentados por China constituye uno de tantos ejemplos sobre el interés creciente que, a los ojos de los occidentales, provoca la realidad china contemporánea. Si uno acude al índice de la revista es posible entrever cierta coherencia interna entre los artículos que se presentan pero en ningún caso se constata, debido a la complejidad de la temática escogida, una apuesta definitiva por el tratamiento exhaustivo. Ce volumen des Cahiers internationaux de sociologie ne prétend évidemment pas à l’exhaustivité, il faut le lire comme une introduction, une invitation à pénétrer dans l’univers mal ou peu connu en France que constitue un pays, la Chine, devenu un formidable laboratoire sociologique (p. 168).
Sin embargo, consideramos de especial interés destacar algunos trabajos de este número especial.
Hay que mencionar, en primer lugar, el artículo de Zhang Lun, Changement Social et Mouvements Sociaux, en torno a las derivas sociopolíticas de China en la actualidad. Parece evidente que, después de 30 años, China se está transformando profundamente y se encuentra ante nuevos desafíos. Para el autor, la doble transición, que conjuga postcomunismo y modernización, da lugar a temas sin precedentes, complejos e interrelacionados. En realidad, lo que está en cuestión es la orientación de este cambio, en gran medida, desconocido ya que no se disponen de estudios suficientes para analizar esta transición. El autor traza las líneas generales de este proceso transicional desde una doble naturaleza: por un lado, una transición postcomunista (el desencanto de la ideología utópica de culto hacia Mao permite la emergencia de un conflicto de poder entre la clase dirigente y favorece el renacimiento de una filosofía pragmática y realista). Por otro lado, la larga transición de una de las más viejas civilizaciones del mundo hacia su modernidad. Estos dos procesos se mezclan y se superponen. Como resultado, se construye un nuevo orden en el que el cuadro cosmo-ético-político tradicional de China declina. Ahora bien, para comprender esta transición debemos remitirnos a dos conceptos esenciales: biantong (significa que los actores se adaptan y acomodan a los reglamentos y políticas existentes a fin de superar los obstáculos institucionales, políticos, ideológicos y sociales. El lema de Deng Xiaoping bu Zhenglun es una aplicación de esta estrategia) y zengliang gaige (el método de transición, resolución de los mecanismos de producción y de distribución que se van a reformar). Pero más allá del plano ideológico, existen síntomas en la realidad social china que permiten constatar un futuro con un escenario cualitativamente diferente.
- Se trata de un país que en los setenta es fundamentalmente rural (80 % de su población). Se reparten las tierras colectivas clandestinamente creando un sistema de producción en el que se establece un vínculo entre el interés personal y el trabajo.
-En estos últimos años se asiste a una racionalización del rol del estado Chino, que cede progresivamente una parte de sus prerrogativas a la sociedad (yangquan fenli: redistribución del poder).
-Se asiste también a una renacimiento de las clases sociales, acentuada por la aceleración de la modernidad, la urbanización, la industrialización y la inclusión de capital extranjero que genera una gran armada de obreros.
-Surgen nuevos movimientos sociales cuya base pertenece a la clase media naciente. En este sentido, los movimientos sociales que se presentan aquí son inimaginables sin el desarrollo de Internet en China.
Por otra parte, el monográfico contempla estos fenómenos de transformación social desde los cuadros reflexivos desarrollados por la academia china durante el siglo XX y XXI. En tal sentido, es digno de resaltar el artículo de Aurore Merle, De la Reconstruction de la discipline à l’interrogation sur la Transition: La Sociologie Chinoise à l’Épreuve du temps, en donde se analiza las connotaciones ideológicas de la labor sociológica en China y las condiciones políticas, sociales e intelectuales de la disciplina (podríamos citar en este aspecto, por su cercanía de enfoque, otro de los artículos de la revista, La transition sociale: un nouvel enjeu pour la Sociologie du développement, escrito por Sun Liping). Al respecto, conviene recordar que la introducción a finales del XIX en China del “estudio de los grupos” o qunxue, denominado también estudio de la sociedad o shehuixue fue, a los ojos de los intelectuales chinos de principios del S. XX, una vía hacia la modernidad, una nueva ciencia para transformar la sociedad y forjar una nación moderna al modo de las potencias occidentales. La fundación de la República Popular marca, sin embargo, un giro decisivo. A partir de 1952, bajo la influencia del modelo soviético, la reorganización del sistema de enseñanza superior condujo a la supresión de la disciplina ya que se trataba de una ciencia burguesa. Habría de transcurrir 30 años para que, después de la revolución cultural, se produjese una cierta liberación del pensamiento (sixiang jiefang) e, incluso, el retorno de las denominadas ciencias prohibidas. Pues bien, a pesar de que la sociología se restablece en los ochenta, continua pesando en su cultivo el estigma de ciencia burguesa y, de hecho, la participación en el proyecto de reconstrucción no es espontánea ni inmediata (Song Jiading), en la medida en que la justificación ideológica del rol de la sociología en la República Popular reviste todavía una valoración negativa. En consecuencia, el proceso de reconstrucción-restauración (chongjian huifu) de la sociología se enfoca bajo la tutela del marxismo-leninismo y al servicio del pueblo.
Con tal orientación, Fei Xiaotong lleva a cabo por aquellos años ochenta clases de formación acelerada destinada a profesores e investigadores (principalmente americanos y europeos de Hong-Kong) y el acento se pone en el aspecto cuantitativo y en el uso estadístico. Por lo tanto, la reconstrucción es debida fundamentalmente al papel de los sociólogos formados antes de 1949, a pesar de los riesgos políticos que entraña tal actividad. Ya en 1985, son fundados 11 departamentos de Sociología y más de 800 estudiantes siguen la licenciatura. Desde el punto de vista de la producción, se encuentra dominada en un principio por los sociólogos previos al 49 como Fei Xiaotong o Yuan Fang y sus estudios demográficos. A partir del 83-84 surgen los informes sociales o investigaciones por cuestionario, que son muy útiles al estado para proveerse de una imagen instantánea de la sociedad. Una vez más, la represión del 89 viene a quebrantar el acelerado progreso de la sociología en China. Considerada por ciertos dirigentes conservadores como una ciencia sensible, la ciencia no puede reclutar ningún estudiante-investigador durante un año. Sin embargo, a partir de las reformas económicas del 92 se impulsa un periodo, digamos, más liberal. Es en esta época cuando se dan traducciones de obras occidentales (A. Giddens, P. Bourdieu, M. Foucault) y retornan jóvenes investigadores formados en el extranjero que pasan a primera línea. La racionalidad encarnada por la sociología termina inscribiéndose plenamente en el proyecto de reformar científicamente la sociedad china y en la aspiración por la modernidad manifestada por las élites políticas. De ahí que en los años 90 la ciencia sociológica experimente una evolución cuantitativa y cualitativa. Así, en 1998 el país cuenta ya con 40 institutos donde hay especialidades de sociología y cerca de 300 estudiantes siguen regularmente la licenciatura. Desde un punto temático es posible advertir el tratamiento de nuevos aspectos teóricos y metodológicos (por ejemplo, los publicados en  la Revista de sociología extranjera, Guowai shehuixue, publicado por el Instituto de Sociología de la Academia de Ciencias Sociales en Pekín).
En todas estas fases históricas por las que ha pasado la ciencia sociológica el debate sobre su potencialidad adaptativa dentro del contexto chino ha sido recurrente. Ya en los años 30, sociólogos como Sun Benwen y Wu Wenzao apelaban a la sinización (zhongguohua) de la sociología, aspecto éste, que cobra actualidad con la rehabilitación de la disciplina. De hecho, a principios de los años 80 el profesor Fei relanza esta cuestión y en los años 90 cobra otra significación, en la medida en que la sociología occidental se ve limitada en el contexto de la sociedad china. Este debate se ha ido nutriendo de diferentes fuentes:

  • la influencia de la sociología anglosajona en Taiwán y Hong Kong.
  • las teorías post (postcolonialistas, postmodernistas y postculturalistas).
  • la publicación de obras sobre historia de la sociología en China y la reedición de textos sociológicos publicados antes de 1949.

 

Al margen de estos criterios teoréticos, las consecuencias asociadas al periodo de reformas han suscitado el interés de la sociología por investigar fenómenos inéditos, como la incipiente estratificación social o la polarización creciente (Sun Liping, Li Qiang, Shen Yuan). Es más, estas realidades emergentes han suscitado la utilización de la noción de Grupos sociales (shehui qunti), al ofrecer  una vía alternativa al uso de conceptos tales como clase social, y el análisis de aquellos grupos ajenos al crecimiento (grupos pobres: pinkun qunti / o “sociedad subalterna”, diceng shehui). Así, a comienzos del año 2000 asistimos a la publicación de numerosos estudios sobre los sectores más desfavorecidos de la sociedad china y, al mismo tiempo, el tema de la transición (zhuanxing) termina imponiéndose en la literatura sociológica como sustitutivo al concepto de “modernización” (xiandaihua) que dominaba en los años 80.
Finalmente, como corolario peculiar de la revista,  traemos a colación el artículo de Ji Zhe, Mémoire reconstituée: les stratégies mnémoniques dans la reconstruction d’un monastère bouddhique, donde se analiza la evolución social de China a través del papel histórico del budismo y sus formas actuales de institucionalización. Después de tres decenios de persecución (1949-1966), y una destrucción total durante la revolución cultural (1966-1976), el budismo comienza a retomar su vigor a final de los años 70 en China popular dentro del contexto de la “reforma y apertura”. Este renacimiento actual se manifiesta en la reconstrucción de monasterios, en la mayor intervención social del budismo y en el creciente interés por los estudios del budismo, especialmente sus aspectos filosóficos e históricos.
La autora se centra en el renacimiento del budismo desde el punto de vista institucional a través del análisis del templo Chan Bailin, a 300 k de Pekín, uno de los monasterios más antiguos y grandes del norte de China. Entre 1988 y 2003 se desarrollan una serie de tareas de reconstrucción de monasterio de cara a poner en evidencia la tradición propia al monasterio y construir una continuidad visible entre su presente y su pasado. En primer lugar, todas las arquitecturas practicadas se han basado en el estilo de los últimos siglos del imperio chino (se trata de un monumento histórico reinventado) que introduce a la gente en una atmósfera estructurada en torno a la dicotomía tradición / sagrado contra modernidad / profano. Paralelamente, el templo Bailin ha establecido una serie de nuevas construcciones nemotécnicas siguiendo una estrategia particular de denominación que tienen que ver con las raíces de su identidad (a través de los nombres de Buda, de santos y de expresiones específicas pertenecientes al budismo chino). Además, han incorporado objetos distintivos que funcionan al modo de portadores de mensajes y canalizadores de comunicación, potentes inductores de la memoria (por ejemplo, se plantan cipreses gigantes en la entrada, evocando pequeñas historias del maestro gong’an, o se enfatiza la función simbólica del té) o referencias laudatorias hacia el maestro Zhaozhou (al que se homenajea mediante ofrendas de incienso delante de su pagoda y en su pabellón conmemorativo). También se ha reorganizado la práctica religiosa en el templo Bailin, reconstituyendo la genealogía de su comunidad eclesiástica hasta Bodhidharma. 
Todos estos artículos sobre los que nos hemos detenido y el resto de los que componen el número monográfico suponen una vía de entrada óptima para aquellos que aspiren a conocer la evolución de la sociedad china en el presente.

 

ÍNDICE                                    

  • Lun Zhang (pp. 7-30), Changement social et Mouvements Sociaux
  • Aurore Merle (pp. 31-52), De la Reconstruction de la Discipline a L’interrogation sur la transition: La Sociologie Chinoise a L’ Epreuve du Temps
  • Liping Sun (pp. 53-72), La Transition Sociale : un Nouvel Enjeu Pour la Sociologie du Développement.
  • Yuan Shen (pp. 73-104), «Intervention Forte » et « Intervention Faible »: Deux voies d’Intervention Sociologique.
  • Xing Ying (pp. 105-121), «L’Ecole rurale » et les Etudes Chinoises dur la Gestion Autonome Villageoise
  • Émilie Tran (pp. 123-144), École du Parti et Formation des Elites Dirigeantes en Chine.
  • Zhe Ji (pp. 145-164) Mémoire Reconstituée : Les Stratégies Mnemoniques dans la Reconstruction d’un Monastère Bouddhique

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