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| Carlos Rubio. Claves y Textos de la Literatura Japonesa | |
Carlos Rubio. Claves y Textos de la Literatura Japonesa. Una Introducción Madrid: Cátedra, 2007 |
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Existen varias razones de peso por las que es necesario resaltar la importancia de este excelente libro de Carlos Rubio. En primer lugar, porque viene a llenar el clamoroso vacío dentro de la bibliografía existente en castellano sobre la historia de la literatura japonesa desde una perspectiva panorámica. No son abundantes las obras que se centran, con cierta profundidad, en el desarrollo de los presupuestos heurísticos fundamentales para facilitar al lector la comprensión del fenómeno literario japonés. En segundo lugar, conviene advertir que en sus páginas no hay una remisión en exclusiva al análisis, digamos, meta-literario sino que introduce, y este aspecto resulta a todas luces esencial, factores contextuales que vienen a ser determinantes en la explicación de los estilos y de los contenidos literarios de cada periodo. En tercer lugar, porque el discurso teórico introductorio, más de trescientas páginas con prolijidad de datos, se encuentra soportado con ejemplos extractados de las obras más significativas a las que hace referencia (Kojiki, Kokinshū, Genji Monogatari, Heike Monogatari, literatura del apartamiento, El Noh, Matsuo Bashō, Ihara Saikaku, Chikamatsu Monzaemon, Natsume Sōseki, Mori Oogai, Ooe Kenzaburō). Precisamente, una de las virtualidades más evidentes de esta obra es la estructuración de la misma en dos partes diferenciadas pero íntimamente complementarias. Si la primera sección, como ya se ha mencionado, acoge un objetivo propedéutico de cara a que el lector lego en la materia adquiera suficiente competencia para enfrentarse con garantías a los clásicos, la segunda, en cambio, supone la confirmación literaria de lo dicho al respecto puesto que consiste en una selección exhaustiva y razonada, pese a que no agota el patrimonio literario japonés, como por otra parte parece lógico, de los textos literarios más significativos pertenecientes a cada periodo histórico. Asimismo, si uno revisa con cierta atención a lo escrito en esta obra se percatará, sin duda, de que el autor rehuye manifiestamente la tentación de abandonarse a una visión exótica o meramente esteticista del hecho literario, en la medida que su aproximación a la compleja singularidad japonesa es refractaria a la adhesión etnocéntrica a criterios reflexivos occidentales y eminentemente orientalistas. En este caso, la labor desarrollada por Carlos Rubio es absolutamente acertada, no ya únicamente porque su exploración de la literatura japonesa coincide con la vía elegida históricamente por el país del sol naciente (frente a la filosofía o la teología) para expresar su universo cosmovisional sino porque, además, lo lleva a cabo asumiendo la inherente complejidad del fenómeno. De ahí que su enfoque teórico propugne la atención a diez claves esenciales, que van desde la geografía a la teoría literaria, de la historia al verso, en fin, todas ellas herramientas indispensables para una óptima y rigurosa contextualización de las expresiones literarias japonesas en sus múltiples formas y variantes. En este sentido, el análisis del autor no desecha ninguno de los factores determinantes en la creación literaria japonesa, por muy remotos que pudieran parecer desde la óptica occidental. Por ejemplo, el factor vinculado con la geografía física (hablamos de la topografía, el clima, la insularidad y el ecosistema), alcanza en Japón una importancia crucial, siendo además un elemento de apreciación extraordinario dentro de la tradición estética nipona en general (en la música, la pintura y también, cómo no, en la propia literatura). Bien es cierto que la extensión de esta obra permite traer a colación otros aspectos más convencionales dentro de los estudios de la tradición literaria de cualquier cultura. En este caso, resulta especialmente interesante la formulación de la clave histórica de la tradición literaria japonesa a partir de una teoría de flujos y reflujos, transmitiendo la idea de que las temáticas y formas literarias se han visto afectadas por la recurrente oscilación histórica de Japón entre la apertura y el aislamiento. Desde este punto de vista, el autor viene a destacar tres movimientos culturales de flujo y reflujo. El primero de ellos abarcaría desde los albores de la historia japonesa hasta finales del siglo IX, esto es, el periodo caracterizado por influjo del modelo civilizatorio chino (coincidiendo con las dinastías Sui y Tang) y cuya expresión más emblemática es el código Taihō del 701. La reacción aislacionista, por el contrario, se situaría en el tiempo con la emergencia de la espléndida cultura Heian, entre los siglos IX y XII. Inmediatamente después del periodo Heian (a mediados del siglo XII y hasta finales del siglo XVI) se asiste a un florecimiento de las relaciones con China que remitirá casi por completo durante los siglos XVII, XVIII y XIX, momento en que el Bakufu somete al país al aislamiento nacional (Sakoku). Finalmente, el tercer movimiento de apertura, esta vez al modelo civilizatorio occidental, se produce desde la restauración Meiji (1868) hasta nuestros días, siendo todavía una incógnita el momento en que Japón virará hacia posturas aislacionistas. En cualquier caso, debido a este patrón fundamental de la historia cultural japonesa, con sus flujos y reflujos, en lo que lo viejo reaparece y se cultiva y florece, hay una considerable unidad y secuencia de la historia literaria de Japón. Al mismo tiempo, con cada nueva corriente, en cada nuevo flujo, lo nuevo se añade a lo viejo, y da lugar a una gozosa diversidad de valores estéticos y formas literarias (p. 56). A modo de introducción en la materia: Keene, D. The Pleasures of Japanese Literature (1988); Shūichi, Katō. A History of Japanese Literature. The First Thousand Years (1983); Miner, E. Principles of Classical Japanese Literature (1985); Cabezas, A. La Literatura Japonesa (1990). |