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Alberto Elena (ed.).  Seúl Express 97.04 La Renovación del Cine Coreano

Alberto Elena (ed.).  Seúl Express 97.04 La Renovación del Cine Coreano.

Madrid: T&B Editores,  2004

El cine coreano supone en la actualidad el principal medio de conocimiento de la realidad social y cultural de Corea. Otras expresiones artísticas como la literatura, si bien comienzan a despuntar sobre todo en Estados Unidos y en menor medida en Europa, aun no gozan del interés que el cine de Corea del Sur ha despertado en occidente en los últimos años.
A este respecto, la lectura de esta obra nos parece relevante porque atesora varias características especiales. La primera es su carácter pionero en lengua castellana. Aún a pesar de ser tardía (data del año 2004) con respecto a decenas de monografías y festivales que en Europa y Estados Unidos han tratado la temática del moderno cine surcoreano, supone una buena referencia para observar en perspectiva la emergencia de un fenómeno hoy día absolutamente integrado en los mercados cinematográficos occidentales.
Su pequeño tamaño, apenas 100 páginas, responde a uno de sus principales objetivos, esto es,  (…) asume una vocación introductoria y aspira sobre todo a configurarse como una útil guía para la más cómoda y apropiada aproximación a dicha tradición fílmica [surcoreana] (p. 9).

La obra se configura en la siguiente manera:
Presentación a cargo de Alberto Elena, especialista de los llamados “cines periféricos” y de Corea en particular.
Dos artículos genéricos sobre el cine de Corea del Sur:
Cine y transicion democrática en Corea del Sur. (Alberto Elena)
Un nuevo cine para una nueva realidad. ( … o las películas coreanas que los coreanos quieren ver) (Roberto Cueto)
● Dos artículos sobre directores:
Im Kwon-taek, cineasta coreano. (Adrien Gomdeaud)
La vida es bella (si no la miras muy de cerca). Unas breves notas sobre el cine de Kim Ki-duk. (Jordi Sanchez-Navarro)
● Epílogo.
El cine coreano se asoma al mundo.  (Lee Hyang-jin)
Antología.
Programa del 5º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria (2004)
Bibliografía.

Como resalta A. Elena en la presentación, el cine surcoreano reúne especifidades que lo convierten en un caso privilegiado para el estudio de esta cambiante geopolítica cinematográfica (p. 9). Efectivamente, por un lado el éxito de la filmografía surcoreana, tanto en Corea del Sur como en el Extremo Oriente (Japón, Taiwán, etc.), sirve como vivo ejemplo de una resistencia a la globalización y uniformización cultural representada por el gigante “Hollywoodiense”. Asimismo, la valoración de la crítica occidental del cine asiático ha venido, en diversas ocasiones, condicionada por dinámicas culturales globales que han favorecido el empuje económico de potencias como China y Japón, y también por una visión etnocéntrica basada en el prejuicio y en el desconocimiento de las sociedades y culturas extremo-orientales.
Una característica del cine surcoreano, que puede extenderse también a la literatura, es su deseo de reflejar fielmente las circunstancias históricas y socio-políticas que se manifiestan en la península. Resulta, por tanto, muy acertado el resumen del desarrollo de los últimos años de la historia de Corea del Sur, y su relación con la evolución del moderno cine surcoreano, que plantea A. Elena en Cine y transición democrática en Corea del Sur.
El Nuevo Cine Coreano que nace a finales de los 90 (tras la crisis económica de 1997-1998), aunque mantiene diferencias substanciales con la generación homónima de los 80 y principios de los 90, no sólo comparte directores con su predecesora, sino que desarrolla una marcada línea de continuidad, de tal modo que si el llamado, otra vez, nuevo cine coreano- poco o nada tiene que ya que ver con la producción (y el contexto) de aquel periodo [década anterior], no es menos cierto que existe una relativa continuidad en planteamientos e intenciones  (p. 14).
El impacto de la masacre de Gwangju (18 de mayo de 1980) intensifica la orientación independiente, crítica y socio-política del cine los 80. En esta nueva ola confluyen cineastas de clara militancia política como los integrados en el grupo Chang-san´gonmae, cineastas clásicos como Im Kwon-taek y un tercer grupo de nuevos cineastas que sintonizarán con los gustos del público, principalmente joven. Serán, a la postre, el germen de una reestructuración mayor que afectará a la industria cinematográfica en tiempos de la apertura democrática (1987). La eliminación de la censura y de la cuota de proyección obligatoria para el cine nacional provoca el nacimiento de nuevas productoras independientes y la entrada de capital privado de las grandes industrias o Chaebol. Los gastos en producción y en la modernización de los medios técnicos se disparan, junto con los cachés de las grandes estrellas. Sin embargo, los resultados del mercado no cumplen las perspectivas esperadas y la crisis de 1997 acaba con la financiación de los Chaebol y con la nueva ola.   
La reestructuración de la industria, con la introducción de nuevas empresas de producción con vocación exportadora, la restauración de la cuota de proyección para el cine nacional y la promoción de nuevos talentos por parte de la KOFIC (Korean Film Council), verá nacer a los cineastas de la Nueva Ola, que reforzarán el cine autóctono situando las cotas de visión en valores inauditos (alrededor del 40%).
De cara al futuro, el mayor reto al que el cine coreano debe enfrentarse, según el autor, no son las consecuencias de fracasos coyunturales en los resultados de producciones con presupuestos desproporcionados, sino la eliminación de las medidas proteccionistas, que han demostrado ser fundamentales para la consecución del lugar privilegiado que ocupa el cine surcoreano en el mundo.
Por otra parte, el encuentro de occidente con el cine coreano ha sido impulsado por el reconocimiento de ciertos directores en prestigiosos festivales. Sin embargo, la producción fílmica de la industria surcoreana se ha orientado principalmente a satisfacer la necesidades de un potentísimo mercado local. De esta manera, Roberto Cueto en  Un nuevo cine para una nueva realidad. ( … o las películas coreanas que los coreanos quieren ver), apunta a diversos factores esenciales para explicar el nacimiento de la nueva generación de cineastas coreanos. La apertura democrática, la introducción de empresas privadas, la estructura integrada de la producción, distribución y exhibición, la financiación de películas por un conjunto de ciudadanos particulares, creación de su propio star system, etc. Es más, estas particularidades también se han trasladado al plano artístico y creativo. Los géneros clásicos son revisados y tamizados por la criba de la cosmovisión propia surcoreana y lecturas alternativas de géneros bien trillados, por visiones con acentos propios e intransferible personalidad que las distinguen de sus vecinos asiáticos (p. 28), aunque todavía conserven aquellos rasgos de universalidad que conectan con el público internacional. A partir de aquí, el autor recorre los diferentes géneros, del melodrama a la ciencia-ficción, pasando por el cine de terror, la comedia, etc., y sus películas más emblemáticas. La libertad y heterodoxia en las formas, el anclaje en el entorno social y la expresión del dolor fruto de una realidad histórica, son características comunes en la producción cinematográfica de la península.
En Im Kwon-taek, Cineasta Coreano, Adrien Gonbeaud, tras una breve sinopsis biográfica del director, contextualiza los cuarenta años de carrera cinematográfica del autor dentro de un cine, el coreano, que ha perdido todas sus obras previas a 1945 (fecha del fin de la ocupación japonesa), de tal manera que no sólo subsiste como un padre fundador de la cinematografía coreana, sino sobre todo como su más activa figura y su portavoz (p. 49).
Posteriormente, en base a la filmografía más reconocible en occidente desarrolla cuatro ejes principales desde los que poder descifrar al director. El primero, el desequilibrio como fenómeno existencial omnipresente. La fuerza de lo pequeño, que se proyecta en el plano político como una reivindicación del papel de Corea (entre los dos gigantes orientales). La encarnación de Corea en avatares femeninos; personajes que sufren las penalidades y se sacrifican en pos de una armonía efímera. Por último, la reflexión sobre el budismo y su compromiso social.
En La vida es bella (si no la miras muy de cerca). Unas breves notas sobre el cine de Kim Ki-duk, Jordi Sánchez-Navarro nos adentra en el cine del director coreano que más admiración ha despertado en occidente (si bien en los últimos años la crítica ha sido despiadada, demostrando lo cerca que está el amor del odio en occidente). Una somera descripción cronológica de la filmografía de este enfant terrible, sirve para percibir que su cine tan personal nace de su propia subjetividad y experiencia vital, situándose mas allá de la moral y de los convencionalismos. “ ( …) yo pretendo crear un mundo más allá de los límites de la moralidad y del sentido común” (p. 61).
La última parte del libro se dedica a una antología sobre la muestra de cine coreano que se proyectó en la 5ª edición del Festival Internacional de Cine de las Palmas de Gran Canaria en el año 2004. Recoge las fichas técnicas y sinopsis de las siguientes películas:

- Motel Cactus (Motel Seoninjang) [1997] Dirección: Park Ki-yong
- Navidades en Agosto (Palwol-ui Christmas) [1998] Dirección: Hur Jin-ho
- El Poder de la Provincia de Kangwon (Gangwondo-ui Kim) [1998]
  Dirección: Hong Sang-soo
- La Historia de Chunhyang (Chunhyang-jeon) [2000] Dirección: Im Kwon-taek
- Zona Conjunta de Seguridad (Gongdong Gyeongbi Guyeok Jsa) [2000]
   Dirección: Park Chan-wook
- Un Mal Tipo (Nabbeun Namja) [2001] Dirección:  Kim Ki-duk
- Cuida de mi Gato (Goyanjirul Butakhae) [2001] Dirección: Jeong Jae-eun
- Mi Hermosa Mari (Mari Iyagi) [2001] Dirección: Lee Sung-gang
- Oasis (Oasis) [2002] Dirección: Lee Chang-dong
- La Resurrección de la Cerillera ( Sungnyangpari sonye-ui Jaerim) [2002]
  Dirección: Jang Sun-woo
- Memorias de un Crimen (Sarinui Chueok) [2003] Dirección: Bong Joon-ho
- La Mujer de un Buen Abogado (Baramnan Gajok) [2003] Dirección: Im Sang-soo 
- Si Tú Fueras Yo ( Yeoseotgaeoui Siseon) [2003] (conjunto de seis episodios a modo de cortometrajes realizados entre otros por Park Kwang-su y Park Chan-wook, etc. )
  
En síntesis, este pequeño volumen, hoy día ampliamente superado en extensión y profundidad por otras monografías, encuentra en su sencillez y accesibilidad los valores necesarios para ser una obra de referencia en lengua castellana para aquellos que desean introducirse en el cine coreano. 

A modo de introducción en la materia: Nuevo Cine Coreano. Revista de cine NOSFERATU  nº 55-56 (Junio 2007); Lee Hyang-jin. Contemporary Korean Cinema: Identity, Culture and Politics (2000); Shin Chi-yun. New Korean Cinema (2005); Anthony C.Y. Leong. Korean Cinema: The New Hong Kong. A Guidebook for the Latest Korean New Wave.

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