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EXPOSICIÓN DE CAI GUO-QIANG EN EL MUSEO GUGGENHEIM BILBAO
(HASTA EL 6 DE SEPTIEMBRE DE 2009) |
CAI GUO-QIANG-REN ERAKUSKETA BILBAO GUGGENHEIM MUSEOAN
(2009KO IRAILAREN 6 ARTE) |
Euskadiasia |
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El Museo Guggenheim Bilbao presenta hasta el 6 de septiembre de 2009, la exposición de Cai Guo-Qiang: Quiero creer. Se trata de una muestra patrocinada por BBVA que recorre, en toda su complejidad conceptual, el espectro completo del arte multimedia de este artista de renombre internacional.
Comisariada por Thomas Krens, asesor senior de asuntos globales y por Alexandra Munroe, Conservadora Jefe de Arte Asiático del Solomon R. Guggenheim Museum, Cai Guo-Qiang: Quiero creer se ha concebido, en estrecha colaboración con el artista, como una espectacular instalación de ubicación específica dentro de la icónica arquitectura del edificio bilbaíno diseñado por Frank Gehry. La exposición explora, a lo largo de la segunda planta y el Atrio del Museo, la creación por parte del artista de un lenguaje visual y conceptual distintivo a través de cuatro elementos: dibujos con pólvora, proyectos de explosión, instalaciones y proyectos sociales.
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Inoportuno: Primera etapa, 2004 |
Primeros trabajos: 1985–1988
Los primeros trabajos de Cai Guo-Qiang que se exponen en la muestra datan del período 1984-1988, cuando el artista desarrolló la metodología y el proceso básicos de sus característicos dibujos con pólvora y explosiones. Esta selección de obras tempranas revela la búsqueda progresiva por parte de Cai de una práctica artística que le permitiera utilizar de manera directa la espontaneidad de las fuerzas naturales. En última instancia, el artista llegó a un arte en el que estas fuerzas le permitieron renunciar al control, dando como resultado composiciones formadas por marcas aleatorias de humo y chispas. Las primeras obras bidimensionales de Cai sobre lienzo y papel representan temas clave que definirán con posterioridad sus preocupaciones conceptuales.Destacan, entre otros, la mitología y el folclore chinos, de los que adopta imágenes populares, los materiales tradicionales y las historias alegóricas, como medio para concretar el significado de su obra. |
Igualmente, Cai buscó desde el principio el modo de conectar a su arte lo que él denominaba el “mundo oculto”, vinculándolo a un estudio metafísico de los meridianos cósmicos de las corrientes de energía, los estados primordiales del caos y la naturaleza de la materia amorfa. En un primer momento, el artista experimentó disponiendo sobre el lienzo una capa de pintura sobre la que luego aplicaba una ráfaga de aire procedente de un ventilador eléctrico que sostenía sobre la superficie, dando forma al movimiento de la pintura con la fuerza del viento, como en Tifón (1985).
En 1984, introdujo la pólvora en sus óleos, colocando este explosivo y mechas sobre la superficie del lienzo, situado en posición horizontal sobre el suelo; al prenderles fuego, las mechas arden al instante haciendo estallar la pólvora y creando fuertes explosiones y fogonazos que terminan por desvanecerse en medio de nubes de humo. El resultado es una superficie texturizada con el aspecto y la sensación de una explosión: la pintura al óleo sobre lienzo aparece ennegrecida, chamuscada y explosionada, detenida en un estado en el que está siendo consumida, como en Pintura con pólvora n.º 8-10 (1988). Tras mudarse a Japón en 1986, Cai pasa de prender pólvora sobre lienzos pintados a prenderla directamente sobre hojas de papel de fabricación japonesa. |
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Dibujos con pólvora
Los dibujos de Cai Guo-Qiang realizados prendiendo fuego a explosivos sobre papel constituyen un nuevo medio de expresión artística contemporánea. Junto con los proyectos de explosión, a los que se encuentran vinculados desde un punto de vista conceptual, los dibujos con pólvora del artista transmiten su idea central de aplicar fuerzas energéticas naturales para crear obras que conecten tanto al artista como al espectador con un estado primordial de caos, contenido en el momento de la explosión.
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De Frente, 2006 |
El artista carga entonces todos estos elementos con piedras para intensificar la explosión. Una vez que el montaje está completado, prende fuego a una mecha en un extremo de la obra con una vara de incienso encendida. Entonces, en medio de estrepitosas explosiones, la pólvora inflamada rasga la superficie del papel, encendiendo el despliegue de explosivos en función del diseño establecido y comprometiendo al artista y a los espectadores en un encuentro momentáneo con el espectacular poder de la destrucción explosiva. Uno o dos segundos después, el papel yace envuelto en nubes de humo acre. Los ayudantes corren para sofocar las brasas con trozos de tela. Por ultimo, el dibujo se retira del suelo y se cuelga en posición vertical para que el artista pueda inspeccionarlo.
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Drawing for Footprints of History, 2009 |
Proyectos de explosión: “Destrucción creativa”
La pólvora –en chino, literalmente, “medicina de fuego”– es uno de los inventos chinos más célebres. Cai empezó a aplicar pólvora y mechas con el fin crear proyectos de explosión para una audiencia pública. Empleó como marco físico superficies y estructuras ya existentes. Los primeros proyectos tuvieron una duración de entre uno y quince segundos. Desde entonces, la práctica de Cai ha evolucionado de manera espectacular. Ahora produce proyectos de explosión aérea que, con frecuencia, se desarrollan en colaboración con pirotécnicos profesionales.
Más recientemente, el artista ha aprovechado la tecnología informática en la concepción de las estructuras pirotécnicas para crear explosiones más precisas y elaboradas. Los proyectos de explosión de Cai se realizan a menudo por encargo de museos, bienales de arte o agencias nacionales e internacionales. Como obras temporales destinadas a una audiencia pública en directo, los proyectos de explosión funcionan como performances cuyo impacto (atronadoras explosiones, luz ardiente, humo y restos en suspensión) conjura tanto al violento caos como a la celebración ritual. Y, en la tradición del arte efímero, estos proyectos sólo se dan a conocer a través de su documentación: fotografías, vídeos y dibujos. |
Algunas de las obras más importantes de los inicios de la carrera de Cai Guo-Qiang están presentes en esta muestra, incluyendo una serie de vídeos que documentan los proyectos de explosión que llevó a cabo en más de veinte ciudades a partir de 1989, y los dibujos con pólvora que los acompañan, como Movimiento fetal II: proyecto para extraterrestres n.º 9 (1992), que forma parte de su serie más extensa de obras Proyectos para extraterrestres , de la cual pueden contemplarse en Bilbao algunas otras piezas. Para el artista, imaginar que existe una inteligencia extraterrestre implica un planteamiento parecido al de la función del arte: la coexistencia de dos o múltiples realidades. La consigna I want to believe (“Quiero creer”, popularizada sin que el artista lo supiera por la serie americana de ciencia ficción Expediente X), aparece en un póster en el estudio de Cai y resume el idealismo místico que se encuentra en el centro de su actividad artística proteica.
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Instalaciones: diálogo entre historia local y globalización
La práctica artística de Cai se amplía para incluir instalaciones interactivas que a menudo recuperan signos y símbolos de la cultura china y ponen de manifiesto de una manera brillante la dialéctica entre la historia local y la globalización. Algunas de las instalaciones clave en el reconocimiento internacional del artista podrán contemplarse en la retrospectiva del Museo Guggenheim Bilbao.
Es el caso de Reflexión—Un regalo de Iwaki (2004), una obra en la que los restos de un barco naufragado se convierten en receptáculo para varias toneladas de cerámica blanca, procedente de miles de platos rotos. Esta instalación fue creada originariamente para la Sackler Gallery, de Washington DC. La estancia de Cai Guo-Qiang durante nueve años en Japón, entre 1986 y 1995, se tradujo en numerosas relaciones a largo plazo con la comunidad de Iwaki, a la que movilizó para llevar a cabo la obra. El vídeo que documenta el proceso social de la realización artística podrá contemplarse junto a esta en la muestra. El equipo de habitantes que participó en la instalación de la obra en las diferentes sedes de la exposición retrospectiva ha viajado también a Bilbao para supervisar el proceso de instalación en salas. |
Todo es Museo, 2009 |
Otra instalación clave es Patio de la recaudación de la renta de Bilbao (2009), que incluye más de setenta esculturas de arcilla de tamaño natural dispuestas en distintas escenas narrativas que se construyen in situ con la colaboración de escultores chinos y locales. La pieza está inspirada en un conjunto escultórico del realismo socialista de 1965, que representa la miseria de los campesinos bajo el yugo de un terrateniente explotador durante el gobierno prerrevolucionario del Kuomintang, y que supuso un adelanto del celo propagandístico del arte del realismo socialista durante la Revolución Cultural China (1966–1976). Durante toda una década, Patio de la recaudación de la renta (Shou Zu Yuan) se reprodujo e instaló en ciudades de toda China, llegando a ser la imagen política más reincidente y con más carga emocional después del retrato de Mao.
La intención de Cai al mostrar esta obra realista socialista de gran carga histórica es ampliar nuestra comprensión del arte contemporáneo al hacer patente el impacto masivo y el poder emocional de un estilo artístico aparentemente «retrógrado» que dominó en China durante décadas. Del mismo modo, la pieza supone una mordaz reflexión sobre el destino del arte y los artistas bajo la manipulación de la ideología política. Para llevar a cabo la nueva recreación de esa instalación en Bilbao, el artista ha invitado a cuatro escultores chinos y a estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de la UPV-EHU para la recreación in situ de las obras, dejando que se descompongan posteriormente en el transcurso de la exposición.
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I Want to Believe, 2009 |
Proyectos sociales para “crear cultura”
Cai puso en marcha los denominados “proyectos sociales” a comienzos de la década de 1990, trabajando para ello en emplazamientos que no guardan relación con el arte y con voluntarios ajenos al mundo del arte profesional, con el objetivo de crear espacios para el debate. Estos continuos experimentos e intervenciones desarrollan los ideales utópicos del artista en relación con el compromiso y la movilización social, con una creencia continua en la naturaleza transformacional y en el potencial de diálogo que se encuentra en las comunidades de personas.
En Todo es museo el artista involucra a las comunidades locales en la creación de acontecimientos artísticos en emplazamientos remotos que no guardan relación alguna con el arte, como búnkeres militares y antiguos hornos. Estas ubicaciones tan poco convencionales generan oportunidades únicas para el diálogo, al tiempo que revelan la fascinación del artista por los ideales utópicos y su creencia inquebrantable en el arte y en la capacidad de transformación de la cultura. |
El artista reta a los artistas participantes a producir obras significativas en espacios alternativos, en condiciones limitadas y muy básicas, sin seguridad, sin control de las condiciones climáticas e incluso sin suministro de agua o electricidad. |
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Para más información:
Derechos de las Fotografías: © FMGB Guggenheim Bilbao Museoa, 2009 |
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