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ALUMNAS VASCAS DE ESPACIO ZEN CONTEMPORÁNEO SE GRADÚAN EN LA ESCUELAMISHORYU (未生流) DE IKEBANA

 

 

EuskadiAsia
informacion@euskadiasia.com

Con ocasión de la entrega, en el centro Espacio Zen Contemporáneo, de los títulos Nageire (投げ入れ) y de Moribana (盛り花) a Marta Bombím y Paula Zabala, EuskadiAsia les ha realizado una entrevista, a la que se ha incorporado la maestra Eiko Kishi, para profundizar en el maravilloso mundo del ikebana.

Título obtenido por Marta Bombím y Paula Zabala

¿Qué título acabáis de conseguir?
Marta: Ahora somos profesoras de Nageire (投げ入れ) y de Moribana (盛り花) que son los estilos básicos de Ikebana. En concreto, son los estilos con los que el amante del ikebana se inicia. Posteriormente, si persistimos en ello conseguiremos Kakubana (格花) que es el estilo clásico de nuestra escuela (Mishoryu, 未生流).

 

¿Qué supone obtener este título para vosotras?
Marta: Supone que cuando uno se inicia en el Ikebana, en el caso de que lo plantees como al que te introduce en el aprendizaje y permite, además, conocerte, supone subir un peldaño. Pero todavía queda tanto trayecto…Yo, al menos, continúo con el ánimo de seguir practicando y de seguir aprendiendo porque, a mi entender, es lo fundamental.

 

¿Cuántos años llevas practicando ikebana?
Marta: Yo empecé en el año 2001.

 

¿Y qué es lo que te motivó a iniciarte en el ikebana?
Marta: Pues, la verdad, no lo se. Hace muchos años compré un fichero de plantas y en él se hallaban incluidas dos fichas de ikebana. Creo que ese fue el primer contacto que tuve con el ikebana. Desde ese momento el asunto quedó grabado en mi mente y esperé a que llegara el momento de encontrarme con ello de nuevo. Así fue cuando encontré a mi maestra en Espacio Zen Contemporáneo. Al principio resultó un poco complicado por cuestiones de fechas y horarios por el trabajo pero al final pude acoplarme bien y ahora estoy encantada.

¿Qué aspectos a nivel de tu experiencia personal has logrado mediante la práctica de ikebana?


Marta: En la práctica accedes a lo esencial de la vida. En primer lugar, en este arte no necesitas hacer grandes esfuerzos ni gran dispendio de medios. Por ello, cuando lo trasladas al plano de la vida cotidiana te das cuenta de lo poco que se necesitas para logras experiencias de gran belleza. Además, la práctica te aporta mucha calma y al ver lo bonito que te ha salido el arreglo piensas que el esfuerzo ha valido la pena. Y, una vez que se ha estropeado no sólo recuerdas cuánto has disfrutado sino que también comprendes que abandonarlo también es una etapa de la vida. De esta manera, el trasladar a la vida todo el proceso global del ikebana, decidir hacer el arreglo, elegir los complementos, conformarlo, observarlo mientras lo tienes allí, disfrutarlo y, en el momento preciso, abandonarlo, es de una gran utilidad.

Además de lo que me cuentas, en el ikebana es necesario cumplir unos pasos formales también ¿no es así?. Es decir, el título se logra también si eres ducho en unas técnicas formales ¿no?
Marta: Cada escuela tiene sus propias reglas pero, bueno, creo que en nuestro caso nuestra meta es seguir aprendiendo guiadas por nuestras maestras. Ellas deciden.
Paula: En realidad es la decisión de la Sensei (先生), de la propia maestra que va observando, va conociendo la evolución personal a través de la técnica. Ella decide cuando has llegado a un nivel. No tienes que pasar ningún examen ni tienes que hacer ninguna demostración. Es ella quien te va observando y la que te guía aunque seas tu la que haces el camino. Con esto quiero decir que no se trata de un aprendizaje como en Occidente, basado en la enseñanza descriptiva y en la necesidad de memorizar grandes cantidades de información. Al contrario, éste es un aprendizaje muy intuitivo en el que la maestra te acompaña. Y cuando ella ve que has evolucionado y entiendes aproximadamente la esencia del ikebana te concede este tipo de reconocimientos.

 

Por lo tanto, aquí el factor temporal no existe.

Paula: Cierto y eso es lo que hace que, muchas veces, la gente se desespere porque viene con la idea de hacer un curso de tres meses, 15 clases, 20 horas y cumplido ese trámite, haces un examen y te otorgan un título. Eso no funciona aquí. Se trata de evolucionar serenamente, aprender a observar, a parar y, por supuesto, confiar en lo que te van transmitiendo.
Marta: Es, de alguna manera, una especie de auto-examen.
Paula: Si, es una interiorización sumamente especial. Nosotros los occidentales tenemos la manía de verbalizarlo y describirlo todo. En el ikebana, en cambio, hay muchas cosas que no se pueden transmitir verbalmente. Son experiencias de cercanía, sobre la naturaleza, sobre la belleza…

Marta Bombím

Marta Bombím en Espacio Zen Contemporáneo

 

¿Hay, pues, un plano inconsciente en el aprendizaje del ikebana?
Paula: Totalmente. Además, se trata de un aprendizaje muy intenso y especial que se realiza con ayuda del maestro. Sin maestro no se da aproximación alguna.

 

Bien, pues preguntemos a la maestra que nos acompaña. ¿Cuáles son los criterios que se siguen para comprobar que un alumno está evolucionando en el ikebana?

Eiko Kishi: Al principio los alumnos deben aprender a colocar los materiales. En este sentido, la clase se enfoca desde un punto de vista técnico para que se aprenda a cortar, a elaborar una forma, a colocar debidamente para hacer la composición. Pero cuando se avanza más ya eres capaz de transmitir algo de ti mismo a las obras y eso es algo que es necesario aprender. Deben mirar a la belleza que han creado y, más allá, a la esencia del ikebana. Si se consigue esto apruebo a la alumna. Las dos (se refiere a Paula y Marta) no tenían tanta ansiedad por obtener el título y poco a poco han progresado.

 

O sea, que valoras la propia actitud del discípulo en el aprendizaje del ikebana.
Eiko: Absolutamente. No se trata únicamente de colocar las flores, es necesario alcanzar cierta introspección y, a su vez, una exteriorización, proyectada en el arreglo floral, de tu evolución interna. Es un camino muy largo, tienes que andar poco a poco pero, al mismo tiempo, es muy satisfactorio porque a través de las flores logras conocerte mejor a ti mismo.
Paula: La propia naturaleza siempre te ayuda a conocerte. No se, es como si la naturaleza tuviera una manera de expresar la vida de una forma tan especial que si tu te acercas y lo empiezas a entender a través del ikebana te ayuda, al mismo tiempo, a entender tu mundo interno. Es toda una filosofía.

Habláis de un plano interno. ¿Qué es la esencia del ikebana. Está ahí fuera, en la planta misma o, por otro lado, es una mezcla de la impronta personal en la planta?
Eiko: Yo diría que, a través y con ayuda de las flores y de la naturaleza, emprendes un camino cuyo término está en ti misma.
Marta: El arreglo en sí es un producto de ti mismo.
Paula: Desde mi perspectiva de occidental entiendo que subsiste una esencia zen (禅) que nos muestra que todo está relacionado: el universo, el ser humano, la naturaleza… Está claro que en las reglas del ikebana se refleja esa interconexión entre el cielo, el hombre y la tierra. Poder descubrir esta esencia latente es una experiencia extraordinaria.
Eiko: Por ejemplo, ya tengo alumnas que se concentran sólo en colocar las flores de manera adecuada y eso no va ningún sitio. El ikebana te exige abandonar todos los rasgos negativos de tu personalidad (como la envidia, los celos, etc.) y adoptar otra actitud. En cierta forma es como una purificación.
Marta: Si te centras en la técnica no es sino un mero arreglo floral. De tal manera que si al arreglo floral no lo dotas de aquello que no sabemos muy bien describir no se convierte en ikebana. Hay que pasar la barrera de las comparaciones y de las competiciones: “al de al lado de va a quedar mejor que el mío”, “mi arreglo es más bonito” y dejarse llevar por las percepciones sutiles que sólo son percibidas por aquel que lo practica. Porque hay otra cuestión en el tema del ikebana. Cuando muestras un arreglo en tu casa, el que lo contempla puede admirar la belleza del mismo. Pero no ve más que lo meramente estético. No percibe eso tan profundo que has sentido al hacerlo. Para mí, todo ese conjunto de sentimientos que brotan durante el proceso es lo que debe llamarse ikebana.

Es decir, el ikebana no se queda en el mero proceso de conformación técnica. Desde ese punto de vista, ¿qué tipo de valores destacaríais en la conducta debida de la persona que se relaciona con la planta y hace ikebana?
Paula: La simplicidad. El valor de una flor se realza ante la tendencia que poseemos los occidentales por la ostentación, la acumulación, el precio, buscar la exclusividad. El ikebana te ayuda a acercarte a un hecho tan simple como una flor pero que, simultáneamente, posee una riqueza absoluta de matices, por la línea, por el color, el movimiento, por el espacio donde lo colocas, los materiales, la luz… Al final todo lo interrelacionas. Así, cuando llegas a introducir todas estas cosas en el subconsciente aprendes a mirar de forma distinta a las flores, a los arreglos, a la vida…
Marta: Te pongo un ejemplo. Todas las primaveras los árboles que están cerca de mi casa florecían pero hasta que no he empezado a practicar ikebana no me he dado cuenta de esa circunstancia. Antes también ocurría pero yo no me daba cuenta.
Eiko: Antiguamente, el ikebana se llevaba a cabo para los invitados. Por ejemplo, la anfitriona, pasaba por un largo proceso de selección de materiales y colocación de éstos de la mejor manera para que los invitados estuvieran a gusto. Esto es muy importante porque sin querer, estás comunicando tu preocupación por los invitados y tus sensaciones a través de las flores. Y nada más llegar éstos, observaban el ikebana y sentían algo difícil de expresar: la anfitriona ha hecho esto para mí.
Paula: Claro, aunque no haya comprensión absoluta, el ikebana si transmite. Ayuda a tranquilizar el ambiente. Y una cosa curiosa respecto a la gente que no conoce el tema, yo lo que observo es que les hace detenerse y decir: “¿qué es?. Me gusta, es precioso pero algo tiene que no entiendo”. Les hace cuestionar algo que en teoría es tan simple como unas flores en un recipiente.
Eiko: Yo siempre digo que es belleza en absoluto, es decir, la belleza sacada de la naturaleza.
Marta: Hasta para desatar la cuerda que une el ramillete de flores es preciso tener cuidado y delicadeza. Sería más fácil cortarlo con unas tijeras pero si lo desatas con meticulosidad y vas observando lentamente la flor o la rama que te ha tocado, su inclinación, su forma, termina disponiendo tu mente hacia la creación. Es fundamental ser consciente de todos esos pequeños detalles que de otra manera pasan desapercibidos.

Eiko Kishi

La Sensei先生de Ikebana Eiko Kishi

 

¿Qué aspectos añadidos ves en el ikebana que se practica en grupo?
Eiko: Yo disfruto mucho ya que en cada obra está reflejada la personalidad de cada uno. No digo nada pero disfruto. En el ikebana y en el estilo que cada uno genera, como ya hemos comentado, sale a la superficie el carácter personal. Antiguamente, nuestro maestro enseñaba de forma individual a cada uno de sus discípulos. Pero aprender en grupo es muy divertido porque en su seno el principiante recoge conocimientos de los veteranos.
Marta: El aprendizaje es, fundamentalmente, maestro-alumno pero en el grupo se aprende unos de otros. Tal vez no técnica ni filosofía pero si mediante la observación e imitación de la actitud de tu compañero. Es una enseñanza recíproca.

 

Trasladado al ámbito occidental, se puede decir que las maestras de ikebana son unas buenas psicólogas, ¿no es cierto?
Eiko: Es que da la casualidad de que yo soy psicóloga y capto más. De hecho, a través del ikebana y de la relación con determinadas flores se va equilibrando el carácter y se alcanza una armonía.
Paula: Para mi el ikebana limpia todas tus miserias cotidianas y te va ayudando a activar facetas de tu personalidad que están un poco adormecidas, en la medida en que igual tu vida normal va en otro sentido. Es terriblemente enriquecedor y en mi caso hace una función terapéutica magnífica. El ikebana rompe los bloqueos de la vida cotidiana.
Eiko: Es un hecho que las plantas te aportan energía. De este modo, el te ayuda más que otras artes japonesas.
Paula: Además, te das cuenta que no hacen falta tres docenas de rosas para llenar un salón e impresionar a alguien. En una tarde encuentras cuatro flores y no hay nadie en tu casa, aunque vengan 200 personas, que no pare un segundo ante el arreglo que has hecho. Y es algo muy curioso.
Eiko: Es que no se capta la decoración, se capta la espiritualidad. Ocurre cuando entre alguien en un grupo consolidado y al principio no encaja bien con la dinámica. En cuanto entra ya más profundamente en el mundo del ikebana se perfila su carácter hacia una dimensión positiva y se integra sin problemas.
Paula: Al principio quieres aprenderlo todo rápido, quieres verlo todo y crees que con toda esa información te va a ser de utilidad pero, al final, te das cuenta que hay que prescindir de ello. Conocerlo sí pero…

 

Por lo que veo, el ikebana da también una lección muy interesante de la decrepitud, de la degeneración y la muerte…
Marta: Lo vas observando. Tú compras la rama, ves que es una maravilla pero, cuando se estropea se cumple el ciclo como la vida misma. En esta vida todo es efímero, cuando llega lo disfrutas o lo sufres pero sabes que va a pasar.
Eiko: Si, representa de alguna manera la vida…

 

Creo que Eiko Kishi es además maestra de Shodō (書道), otra de las disciplinas que acabas de introducir en Espacio Zen.
Eiko: De forma parecida al ikebana, la caligrafía también exige muchos años para perfeccionar la técnica pero, además de lograr la satisfacción de hacerlo bien, también puedes relajarte y disfrutar. En este aspecto, quiero enfatizar la dimensión artística y la idea del disfrute y de la relajación. Enseño también un poco de historia de la caligrafía junto con el placer de sentir el movimiento de los pinceles y los trazos. Además de todo esto, es muy bueno para la salud porque el movimiento de la caligrafía no corresponde a un movimiento de la mano sino de todo el cuerpo. Te ayuda a tener la espalda recta. Por si fuera poco, puedes aprender también el idioma japonés, puedes escribirlo. Es muy divertido. A mi me gustaría continuar con los cursos porque estoy segura que facilita el aprendizaje del idioma japonés.

 

Por último, un pregunta prosaica. Una vez que habéis obtenido este título ¿cuál es el paso siguiente?
Paula: Seguir practicando
Eiko: Ellas ahora pueden dar clases para que se introduzcan más en ello.
Marta: Yo si quiero transmitir pero si se da la circunstancia
Eiko: Quiero decirles a las dos que busquen alguna oportunidad para dar clase porque enseñando a los demás suben más el nivel.
Paula: Eso es un esfuerzo añadido porque no sólo exige elaborar lo que has aprendido sino también aprender a transmitirlo. Es otra forma de practicar ikebana y un esfuerzo muy grande porque tienes que tener mucha confianza en ti mismo. Eso es lo que ella quiere que hagamos.
Eiko: Es que enseñar es difícil y eso les va a enriquecer. Marta ya estuvo dando clases en el Salón de Manga de Getxo. Y una cosa antes de terminar: quiero que vengan más caballeros. Si tienen vergüenza ya les avanzo que no tienen nada que temer. Antiguamente, el arreglo lo realizaban los hombres y ahora los grandes maestros siguen siendo hombres. Entonces, los chicos tienen que venir y conocer este arte maravilloso. Ellos saben que las flores son muy débiles y las cuidan más, como se debe cuidar a las mujeres.

CLASES DE IKEBANA Y SHODŌ DURANTE EL MES MARZO DE 2010 EN EL CENTRO ESPACIO ZEN CONTEMPORÁNEO


Aquellos que estén interesados en iniciarse en el arte del Ikebana y del Shodō el centro Espacio Zen Contemporáneo ofrecerá las siguientes clases:


12 de Marzo de 2010 (19:00h-21:00h):

Clase de Caligrafía japonesa (Shodō)

 

13 de Marzo de 2010 (19:00h-21:00h):

Clase de Ikebana

Espacio Zen

Información:

 Espacio Zen Contemporáneo
C/ tamarindo 4 Bajo Arrigúnaga
48993 (Getxo-Algorta)
Bizkaia
Tfno.: 944 609 802
e-mail.: info@espaciozen.com

Páginas Web:
http://www.espaciozen.com/
http://bilbaoikebana.blogspot.com/2007/01/curso-de-ikebana-en-espacio-zen.html

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